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30/12/2018 11:05 CET | Actualizado 30/12/2018 11:05 CET

La economía global se desacelera ante las malas actuaciones políticas

Getty Images

La temida desaceleración de la que se hablaba cuando el Banco Central Europeo (BCE) anunció la retirada de estímulos comienza a darse. La economía española sufre nuevos reajustes a la baja en sus previsiones de crecimiento. Las tensiones que sacuden al contexto geopolítico, a nivel internacional, castigan a una economía que pierde fuelle por momentos.

Hace unas semanas, pudimos ser testigos de cómo el BCE, con Mario Draghi a la cabeza, anunciaba públicamente la retirada de estímulos -ya anunciada previamente de forma cooficial- y la paralización en la compra de activos por parte del organismo europeo. Ante el crecimiento, y consolidada recuperación, que estaba experimentando la economía europea, y global, el BCE ponía fin a su polémico programa de recompra de activos.

Para el BCE, la economía ya estaba en una fase de madurez, lo suficientemente propicia, como para retirar los estímulos que se habían estado aplicando durante estos años atrás. Para ello, comenzando de forma gradual, el organismo ha optado por la paralización, a priori, de la compra masiva de activos, siendo la intención final la de una retirada total, finalizando por la esperada subida de tipos.

Las tensiones producidas en materia presupuestaria, siendo los protagonistas España e Italia, han hecho mella en la economía europea.

Una subida de tipos que, aunque sea más que necesaria, se da un momento de máxima incertidumbre, tanto para el escenario económico como el político. Esta superficial -y muy gradual- retirada de estímulos, sumada a la desaceleración que prevé la economía global, ha generado el caos en los mercados, arrastrando, por ejemplo, al IBEX 35 por debajo de los 8.500 puntos básicos.

A esto, hay que sumarle la incertidumbre que genera el panorama y escenario político a nivel global. Las tensiones que se están produciendo en temas tan cruciales para la economía como el Brexit o el comercio internacional, siguen echando leña al fuego, produciendo reajustes -a la baja- en las previsiones de crecimiento económico para los próximos años. Unos reajustes que generan pánico para los inversores.

Como hemos comentado, la moción a la líder británica, Theresa May, y la falta de entendimientos para lograr un acuerdo de Brexit, únicamente está generando un caos en el escenario político, traduciéndose de manera simultánea en el económico. La falta de un acuerdo que garantice los intereses, tanto del pueblo británico como del europeo, preocupa cada vez más a una economía que se mostraba muy optimista para los próximos años.

Pese al crecimiento que están experimentando China y EE UU estas también prevén moderadas desaceleraciones para el próximo ejercicio.

Por otro lado, las tensiones producidas en materia presupuestaria, siendo los protagonistas España e Italia, también han hecho mella en la economía europea. La falta de entendimiento entre ambos países y Europa para sellar los presupuestos del nuevo año, impulsada principalmente por el desacuerdo de Bruselas con la falta de rigor en la reducción del déficit, puso a Europa contra las cuerdas.

Por dar una visión más internacional, las tensiones comerciales de China y Estados Unidos, así como sus enormes agujeros de deuda, también están surgiendo efecto en la economía global, pues también se han producido grandes reajustes a la baja para estas previsiones. Pese al crecimiento que están experimentando ambas economías, estas también prevén moderadas desaceleraciones para el próximo ejercicio.

Todo este elenco de situaciones, han dejado en entredicho si las decisiones del Banco Central Europeo, con la retirada de estímulos, ha sido la mejor decisión que podía haber llevado a cabo Bruselas. Pues aunque, a priori, era la opción más correcta para la economía, esta no se ha llevado a cabo, como hemos dicho, en el momento más propicio y con el contexto más adecuado. Las numerosas tensiones que se están dando en el escenario político generan el caos en la economía global.

Se avecinan tiempos turbulentos para la economía global.

En el caso de España, las previsiones para el nuevo año muestran una desaceleración de casi un punto porcentual en el crecimiento económico. Las tensiones e incertidumbres castigan al país con una reducción en las previsiones que la sitúan en un crecimiento del 2,7% para este año, y un 2,3% para el 2019. Unas previsiones que llevan al país a perder dos posiciones en la liga económica mundial, ya que será superada por México como mayor economía hispana.

Se avecinan tiempos turbulentos para la economía global. Nada de lo que se está produciendo en el escenario político internacional parece tener el suficiente rigor como para entender la suma de riesgos que se están lanzando contra la economía global. Sin embargo, lo que di está claro es que, estos riesgos, finalmente nos han llevado a una desaceleración económica, tal y como se preveía.

La economía sigue fluctuando ante la impasible actuación de los gobiernos. Como hemos dicho, temas tan candentes como la deuda, el Brexit, Cataluña o la guerra comercial, siguen castigando a una economía que, por otro lado, se mostraba fortalecida y consolidada para crecer. Una serie de situaciones, creadas artificialmente, que únicamente dañan el ecosistema geopolítico y alientan nuevas recesiones, para nada necesarias.

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