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17/10/2018 07:35 CEST | Actualizado 17/10/2018 07:35 CEST

Hechos vs. percepciones en política migratoria: la mirada humanitaria

Hechos vs. percepciones en política migratoria: la mirada humanitaria

La Gran Recesión que arrancó en 2008 dio lugar a un tiempo nuevo. El cambio de época ha sumergido a la construcción europea en la peor crisis de su historia. Se han conjugado en ella concausas de diversa índole; notoriamente, entre otras: a) factores demográficos (con el envejecimiento y consiguiente ensanchamiento sociológico de la base electoral más vulnerable al miedo, expuesto a su explotación por formulaciones reaccionarias y nacional populistas); b) factores económicos (la financiarización de las economías y la contraposición de intereses entre capital financiero y economía productiva); c) factores sociales (con la exasperación de las desigualdades); d) y factores políticos (con el desmoronamiento de la voluntad de Europa, con impulsos negadores de la integración supranacional).

Con todo, el factor tecnológico ha sido determinante en la redefinición de los espacios públicos de los Estados Miembros (EE MM) y de la propia UE: la revolución tecnológica e informacional ha multiplicado como nunca el potencial perturbador de la manipulación política y de la expansión viral de las mentiras toxicas (fake news, deep fake), difundidas en las redes y repercutidas después en los medios tradicionales.

De modo que, como consecuencia, el factor más definitorio del deterioro de las reglas del juego para convivir que nos habíamos dado en los espacios públicos reside ahora en el divorcio creciente entre realidad y prejuicios; entre los datos reales y sus distorsiones y/o manipulaciones presentidas; entre hechos y percepciones.

La presión migratoria aparece en todas las encuestas estudios cualitativos como el motor determinante del debate y del voto en todas las elecciones a la vista

Y si hay un hecho social y políticamente relevante -que sea, por lo tanto, hecho político- donde este divorcio entre hechos y percepcionesse ponga de manifiesto con efectos más devastadores, este es, desde hace un tiempo, el de las migraciones.

En efecto, la presión migratoriaaparece en todas las prognosis, en todas las encuestas y en todos los estudios cualitativoscomo el motor determinante del debate y del voto en todas las elecciones a la vista: desde las regionales en Bélgica y Alemania (este último fin de semana) hasta las elecciones europeas en mayo de 2019 (que coincidirán en España con las municipales y las autonómicas en trece CC AA). Así, todos los indicadores nos dicen que, a todo lo largo y ancho de la UE, la próxima disputa electoral girará, de un modo u otro, sobre el vector que más parece dominar el escenario y orientar con mayor fuerza el voto de la ciudadanía.

La magnitud de esta premisa se completa cuando advertimos que la percepción más extendida -en las redes, en los medios, en la opinión publicada- engloba supuestos falsos. Falsedades no contrastadas que, sin embargo, un amplio segmento social (que determina con su voto los resultados electorales) da por hechas a tenor de su difusión en las redes y su traslado a las tribunas de opinión de la prensa convencional.

En el Parlamento Europeo somos muchas las voces que urgimos desde hace años un cambio global de mirada ante el hecho migratorio

Sirvan algunos ejemplos como prontuario que ilustre estas percepciones falsas: a) La inmigración es masiva ¡y está fuera de control!; b) Los números de inmigrantes irregulares, inmanejables, constituyen en sí una amenaza de "invasión"en lo cualitativo; y una amenaza a nuestro modo de vivir y a nuestra seguridad en lo cualitativo (¡islamización, yihadismo, terrorismo, destrucción de nuestra civilización!); c) La culpa de tanto descontrol es de una política europea equivocada.

Solo que dichas premisas son rotundamente falsas: a) Para empezar, ¡la inmigración en la UE no está "fuera de control"! Los números de arribadas (inmigrantes irregulares) desde el momento álgido registrado en 2015 declinan dramáticamente durante los últimos años, habiéndose reducido cerca de un 80% en 2018 respecto de 2015. b) ¡Y no estamos siendo "invadidos"! El hecho migratorio en la UE sería del todo manejable -en una UE de 28 o 27 EE MM, 500 millones de habitantes en países que se cuentan entre los más prósperos del mundo- tan sólo con que hubiera un mínimo de voluntad política, cooperación efectiva y solidaridad (que no es, por cierto, wishful thinking, sino un mandato vinculante del Derecho europeo en el Tratado de Lisboa, art.80 TFUE). c) Y la "culpa" no es de "la política europea", sino de sus carencias o clamorosos fracasos, junto al incumplimiento por muchos EE MM de las reglas imperantes en el derecho internacional humanitario y en el derecho europeo actualmente en vigor. De modo que ¡ojalá hubiera de veras una política europea -aunque fuera "equivocada"-; porque, lamentablemente, lo único cierto hasta ahora es que no hay política común!

En el Parlamento Europeo (PE) somos muchas las voces que urgimos desde hace años un cambio global de mirada ante el hecho migratorio (es el llamado comprehensive holistic approach on migrations): nos hace falta una mirada que no sea negativa y negacionista del hecho. Porque la actitud imperante -tan contumaz como inútil y condenada al fracaso- se reduce ahora al DENIAL ("¡Que no existan!... y si existen, ¡que no vengan!"). Y porque es evidente que la alternativa existe, oponiendo una mirada más positiva y abierta a las potencialidades de los flujos migratorios y a su complejidad, con respuestas no basadas en su negación obcecada, y que sean, sobre todo, y de una vez, respuestas europeas y comunes.

Un objetivo para el cual, insisto, es preciso refutar, con argumentos y datos, el insoportable divorcio entre hechos y percepciones: basta saber que, si es verdad que 180.000 irregulares han arribado al territorio de la UE en los meses transcurridos de este año 2018, no menos cierto es que 218.000 inmigrantes irregulares (es decir, 38.000 más de los que han llegado) han sido, en cambio, retornados (readmitidos en sus países de origen) en este mismo período, según los datos explicados ante la Comisión LIBE por el director de la oficina del ACNUR para la UE , Vincent Cochetel, y por el director regional de la OIM para la UE, Eugenio Ambrosi, en su comparecencia del pasado 11 de octubre. Porque estas, en sí mismas, resultan cifras elocuentes de cuán insostenible aparece la situación actual, cimentada en el DENIAL y un "¡que no vengan!" distópico; en la pretensión recurrente de externalizar el problema (pagar a Turquía o Libia ¡para que los "retengan fuera de nuestra vista"); en la obsesión por el return y por la readmission; y en el Security Approach: la visión seguritaria frente a la "amenaza" de migrantes y demandantes de asilo, tal y como reflejan las iniciativas VIS III (Sistema de Información de Visados); SIS II (Sistema de Información Schengen); EURODAC (Registro de huellas dactilares) y su interoperability (Interoperabilidad de todas las Bases de Datos).

Piénsese en las personas en riesgo de maltrato, tortura o desaparición en caso de que sean retornadas al país de procedencia

Y todo ello sucede bien a pesar de que, paradójicamente, muchas empresas europeas querrían (y así nos lo demandan a las instituciones europeas) contratar más en origen, haciendo uso de las actuales directivas europeas de Blue Card (tarjeta azul para profesionales cualificados), Posted Workers (Trabajadores desplazados), Seasonal Workers (Trabajadores temporales), por cuyo incumplimiento reiterado y sistemático se encuentran incursos no pocos EE MM de la UE en expedientes de infracción y sanciones incoadas desde la Comisión.

Ese es el contexto y la motivación en que he venido impulsando, como Ponente del PE, el Informe de Iniciativa (INI Report, equivalente europeo a una PNL en el Parlamento español) sobre Visados Humanitarios pensado y elaborado para la mejor protección de inmigrantes singularmente vulnerables (los "vulnerable migrants" de los que hablan ACNUR y la OIM que hoy dirige el excomisario Vitorino), y para que los potenciales demandantes de protección humanitaria en territorio europeo puedan arribar a la UE por medio de una vía legal (¡al menos una vía segura, una sound and legal pathway!) sin arriesgar la vida y la de sus queridos, o perderla en el intento, en manos de tráficos ilícitos y redes de explotación de personas. Su aprobación en el seno de la Comisión de Libertades, Justicia e Interior del PE (Comisión LIBE), por 49 votos sobre 39 en contra, es un paso -modesto, pero significativo- en esa otra dirección que es, a mi juicio, la correcta. La de establecer a futuro al menos una vía regular de acceso al espacio europeo con la mediación de consulados, embajadas y legaciones diplomáticas de los EE MM.

Nuestra aspiración es reglar, con iniciativa europea, visados humanitarios para vulnerable migrants: piénsese en las personas en riesgo de maltrato, tortura o desaparición en caso de que sean retornadas al país de procedencia; en víctimas de violencia y/o de situaciones de riesgo personal o colectivo; y en los seres humanos más indefensos en todas partes: mujeres y niños, en redes de explotación de personas y de mafias sin escrúpulos lucradas con el negocio (business model) de los tráficos ilícitos.

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