consumo colaborativo

Ocho de cada diez hogares españoles tiran alimentos a la basura, según el último informe que presentó el Ministerio de Agricultura
Frutas, pan y verdura están en lo más alto de un ránking que nadie quiere ver: el de los productos que más se desechan en
El despilfarro alimentario no sólo es un problema ético, sino además económico y ambiental. Ésta fue una de las frases más
Lo que más repite Álvaro Saiz, fundador de La Nevera Solidaria, es que con su proyecto no tratan de donar alimentos, sino
4. La marca ya ha superado al concepto. La gente no habla de “compartir coche”, sino de “hacer o coger un Blablacar”. Es
barrerasmentalesApuesto a que en el futuro Facebook no será nada en comparación con una plataforma de redes sociales dedicada a las Cosas. El Internet de las Cosas puede cambiarlo todo y necesitamos una nueva social para esta nueva realidad. Pero, ¿quién creará esa red social?
La Generalitat de Cataluña modificará la ley catalana del taxi para inmovilizar tres meses los coches de la aplicación de
colaboracionLa derecha le dice a los parados que hay en España que la salida se producirá cuando se creen su propio empleo. Eso es lo que defienden en teoría, porque si usted se convierte en un pequeño productor fotovoltaico o convierte su casa en una minipensión que moleste a los amiguetes (léase compañías eléctricas u hoteleros) nuestro Gobierno intentará devolverle al paro.
El consumo colaborativo se apoya no solo en internet, sino también en los grandes excesos de capital que existen en las sociedades avanzadas, como las segundas residencias que tienen bastantes personas. O los coches, que después de la vivienda, son el capital más importante del que disponemos los ciudadanos de a pie.
Continúa el ataque a la economía colaborativa. Esta vez le ha tocado a Airbnb, el portal para compartir casas, al que la