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11/10/2018 20:00 CEST | Actualizado 11/10/2018 21:40 CEST

La edición más kamikaze de 'GH VIP'

Jorge Javier Vázquez en 'GH VIP'.
Telecinco
Jorge Javier Vázquez en 'GH VIP'.

En menos de una semana Gran Hermano VIP se ha cargado la credibilidad de las campañas sociales de Telecinco, las de 12 meses 12 causas. Después de los bochornosos espectáculos, en plural, que los seguidores del programa (y los que no lo son) han podido ver dentro del reality, han sido muchos los espectadores que han acusado al formato a través de las redes sociales de permitir el bullying y de no castigar y silenciar la incitación a cometer un delito sexual. La excusa del programa siempre es la misma, ellos tienen su propia forma de entender el show y eso es lo que les diferencia del resto.

La campaña de la que más se han acordado los telespectadores estos días ha sido la de Se buscan valientes, una apuesta de Mediaset para luchar contra el acoso escolar. El nombre era una declaración de intenciones, una llamada a todos los jóvenes que son testigos del acoso y se callan o siguen el juego, justo lo que todos creemos estar viendo en GH VIP. Todos menos el propio GH VIP. La situación es bastante simple (y además típica en el casting del programa): una concursante (Miriam Saavedra) que ya estaba enemistada con otra (Mónica Hoyos) antes de entrar en el reality y el 100% de la casa se posiciona de un bando, aunque algunos comienzan a despertar ahora.

Después de ver el revuelo generado, lo más inteligente por parte del programa habría sido hacer autocrítica y actuar en consecuencia. Al fin y al cabo, quienes se están quejando son testigos de las imágenes y son los espectadores del reality. Pero GH VIP se sabe inmune cada vez que lee los datos de audiencia de los martes, jueves y domingo. Tres días de emisión, la prueba de que es la gallina de los huevos de oro en estos momentos. Ni siquiera han pensado en el otro gran sujeto que existe en todo programa: la publicidad.

Pero 'GH VIP' se sabe inmune cada vez que lee los datos de audiencia de los martes, jueves y domingo. Tres días de emisión, la prueba de que es la gallina de los huevos de oro en estos momentos. Ni siquiera han pensado en el otro gran sujeto que existe en todo programa: la publicidad

Ningún formato exitoso de la cadena está libre de peligro. Ya pasó con La Noria. El programa de Jordi González decidió emitir en directo el 29 de octubre de 2011 una entrevista pagada (entre 9.000 y 10.000 euros, según las cifras que se barajaban en diferentes medios) a la madre de El Cuco, implicado en el caso de Marta del Castillo. Ellos buscaban la audiencia, pero Pablo Herreros puso en el disparadero a todas las marcas que se habían anunciado en las pausas publicitarias en el postEstas son las marcas que patrocinaron a la madre de un criminal. El periodista logró tal difusión y apoyo que los anunciantes volaron. El programa dejó de emitirse en abril de 2012.

Dicen que la memoria es como el mal amigo. Cuando más falta te hace, más te falla. Y el hashtag que unifica las peticiones del apagón a Telecinco se extiende como la pólvora. Todas esas escenas escándalosas y dañinas forman parte de la convivencia, según Jorge Javier Vázquez (que pedía confianza a la audiencia y a los medios), porque están en un concurso y "cada uno utiliza sus armas". Se refería a que Miriam Saavedra también se dedica a sacar de quicio a sus compañeros porque sabe que así conseguirá convertirse en una víctima y la gente le apoyará, entendemos.

El mensaje que se transmite a los espectadores más jóvenes e influenciables es que nada de lo que hemos visto es tan grave

Poco importa lo que realmente quieras decir en un caso como este, porque el mensaje que se transmite a los espectadores más jóvenes e influenciables es que nada de lo que hemos visto es tan grave. Ni tirar migas sobre el pelo de una chica, ni lanzarle una bayeta, ni hacerle creer que su madre que vive en otro continente ha venido a verla para echarse unas risas a su costa (una chorrada según Jorge Javier), ni llamarle "diablo de los cojones", ni decirle "eres asquerosa", ni comentar con otras compañeras que le darías una patada a su plato de comida ni hacerle sentir que su sola presencia te molesta. Lo que estás diciendo, aunque tu intención sea otra, es que todo esto es un juego si esa chica te saca de quicio. Da igual si hubo o no escupitajo en la comida por parte de Mónica Hoyos. Todo lo demás ha pasado.

Y existe algo incluso más grave: que con ese debate de si hay o no hay bullying, la cadena en general (en todos sus programas) está silenciando la otra gran polémica, la de la expulsión de Omar. La semana pasada, una petición en change.org solicitaba la expulsión de Omar Montes por "incitar a cometer un delito sexual". "Túmbate con ella, gilipollas. Que ella quiere... qué tonto eres. ¿No te gustan las chicas o qué, hermano? Te está diciendo que la vas a...", le decía el concursante a Asraf, que había ayudado a Miriam a tumbarse en la cama porque estaba ebria. En las redes no hubo debate: Omar debía ser expulsado.

El programa no echó a Omar. Dejó la decisión de nominarlo en manos de la audiencia, mediante SMS (1,45 euros más IVA). El público decidió sacarlo a la palestra y Jorge Javier le comunicó que estaba nominado. Sin reproches, sin explicaciones, sin sacarle los colores, sin que sus compañeros supiesen qué había pasado. Ni siquiera él lo sabe. Y sin más comentarios en plató.

Y desde entonces, silencio absoluto en Telecinco respecto al tema, más allá de una compungida abuela, la de Omar, a la que ya han invitado a Sálvame y que lleva apareciendo desde entonces en los espacios de GH, con una presencia en pantalla propia de los defensores que mejor caen en los realities y que, según la experiencia de otros programas de este tipo, suelen hacer bueno a su familiar. "Todo el mundo comete errores", ha dicho hasta la saciedad la mujer, ganándose el apoyo de todos los colaboradores. En el programa del domingo, Sandra Barreda verbalizó cuando habló con la abuela en directo lo que era un secreto a voces: "No podemos seguir hablando de este tema". Al menos ella sí dijo que era algo muy delicado. Jorge Javier, no.

A estas alturas, después del bochornoso espectáculo, lo de menos es si Omar continúa o no siendo concursante, porque su presencia en Telecinco está garantizada

Recordemos que el día que entró como concursante en la casa, Omar y Asraf ya protagonizaron una escena de machitos. Pero a estas alturas, después del bochornoso espectáculo, lo de menos es si Omar continúa o no siendo concursante, porque su presencia en Telecinco está garantizada. Si no es en la casa, será en el plató de GH VIP o en el de Sábado Deluxe. La cadena tenía clara su percha desde el principio: Chabelita Pantoja —con la que rompió su relación sentimental en directo—, por eso sigue engordando la historia y cebando los líos de esta edición, los del círculo Asraf-Chabelita-Omar-Techi. Venga de donde venga el comentario de cualquiera de ellos, desde plató o desde la casa, el morbo está garantizado.

Además, la web de la cadena sigue colgando noticias sobre lo gracioso que es Omar, y el exnovio de Isa Pantoja llamó en una de las galas 'gigante verde' a Darek porque el polaco le pidió que se dirigiera con más respeto a Miriam. Y todo eran risas con el mote. Igual el presentador sigue sosteniendo que todo se ha ido de madre por las redes. En ese caso, que escuche al Instituto de la Mujer, que ya ha exigido que GH VIP tome medidas.

Algunos pensarán que esto no es nuevo en la historia del reality, pero nunca se habían alcanzado estos límites. Telecinco ha dado carta blanca al show, cueste lo que cueste y lance el mensaje que lance. Bastaba la coherencia para marcar los límites y no ser tan kamikaze. La televisión es entreteniemiento y en ese sentido siempre lo había hecho bien, pero esta vez se olvidó de la responsabilidad de los medios y de la autocrítica.

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