Cortan de raíz las ocho cámaras de matrículas de una ciudad y las coartadas de los vecinos no se sostienen: "Estaba pescando conmigo"
La población de Winona (Estados Unidos) recurre al humor en redes sociales para encubrir el sabotaje de los lectores de tráfico, en una ola de rechazo contra la vigilancia masiva.
En Winona, una apacible ciudad estadounidense del estado de Minnesota, la resistencia contra la monitorización del tráfico se ha resuelto por la vía rápida. En un margen de apenas tres días, unos desconocidos cortaron y retiraron de raíz las ocho cámaras automáticas de lectura de matrículas que las autoridades habían instalado en sus calles.
Cada uno de estos dispositivos tiene un coste estimado de unos 2.600 euros, por lo que la broma le costará a las arcas municipales cerca de 21.000 euros, según detalla la publicación tecnológica Gadget Review.
Sin embargo, cuando la policía local pidió ayuda a la ciudadanía para encontrar a los responsables o recabar pistas, la respuesta de la comunidad no fue precisamente la colaboración ciudadana, sino una oleada de sorna e ironía en redes sociales.
Coartadas colectivas y humor en redes
A medida que se difundía la noticia de la desaparición de los lectores, decenas de vecinos comenzaron a coordinar de forma satírica coartadas para proteger a los autores del sabotaje. Comentarios asegurando que el responsable "estaba conmigo pescando a esa hora" o "asistía a un estudio bíblico en el momento del corte" se multiplicaron en las publicaciones locales, dejando claro de qué lado estaba la opinión pública.
Estas bromas reflejan un malestar creciente con el control tecnológico del espacio público. Diversos colectivos en defensa de la privacidad llevan tiempo advirtiendo de los riesgos de estas redes de monitorización, señalando que el rastreo masivo de matrículas permite reconstruir patrones de vida íntimos: desde visitas a clínicas médicas o centros de culto hasta la asistencia a reuniones políticas.
Por su parte, las fuerzas de seguridad defienden su uso argumentando que estos sistemas agilizan la resolución de delitos y facilitan la localización de personas desaparecidas o vehículos robados.
Un fenómeno a nivel nacional
El caso de Winona no es un hecho aislado en Estados Unidos. Los dispositivos de la marca Flock, una de las principales proveedoras de este tipo de tecnología en el país, se han convertido en el objetivo de una campaña de rechazo ciudadano que incluye pintadas con espray, bolsas sobre las lentes o directamente el derribo de los postes que los sostienen.
Por el momento, los ocho lectores de matrículas de Winona siguen sin aparecer. Y, a juzgar por las coartadas colectivas y la falta de testimonios, la policía lo va a tener difícil para encontrar voluntarios que ayuden a resolver el misterio.