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11/12/2017 07:31 CET | Actualizado 11/12/2017 07:32 CET

El amor verdadero no consiste en encontrar a quien cumpla todos tus requisitos

No puedes obligarte a esperar hasta que la persona perfecta se cruce por tu camino.

God & Man

Por Marisa Donnelly

Todos soñamos con un amor perfecto. Ese amor que lucha por nosotros y que está ahí en las buenas y en las malas. Nos imaginamos a nuestra persona ideal. Alguien que nos sitúe por delante de todo. Alguien en quien poder confiar. Alguien que permanezca a nuestro lado en los momentos más duros. La chica que sabe escuchar. El chico que nos abre la puerta.

Nos imaginamos que nuestro futuro amor será todo eso con lo que soñamos desde que somos pequeños. Creamos una imagen en nuestra mente de cómo será nuestra relación, cómo nos sentiremos, cómo esa persona hará que todo sea más fácil y recogerá todos los pedacitos de nuestro ajado corazón, haciéndonos sentir completos al fin.

Creamos listas, instrucciones, expectativas. Nos incitamos a nosotros mismos a esperar a que llegue "nuestra media naranja" y a no conformarnos con menos. A no enamorarnos de alguien que no se corresponda con lo que merecemos.

El problema de hacer esto es que, inconscientemente, estamos buscando algo que no existe

Es maravilloso imaginar un futuro amor. Imaginar cómo será físicamente y pensar que nos hará sentir completos. Ver cómo funciona la relación y comprobar cómo va creciendo pese a los obstáculos, o cómo se hace más fuerte tras cada bache. Es maravilloso aprender de todas las veces que nos han roto el corazón, obligarnos a no enamorarnos de alguien que no esté totalmente entregado a nosotros y no ser muy fáciles de seducir. Está bien recordarnos a nosotros mismos que la persona correcta será generosa y solícita, cariñosa y de buen corazón o cualesquiera que sean las cualidades que buscas.

Pero no puedes esperar que tu futuro amor sea perfecto

No puedes forzarte a esperar hasta que la persona perfecta se cruce por tu camino. No puedes obligarte a ti mismo a no conformarte con menos que un hombre que mantenga esos valores a todas horas, o que llame a su madre todos los días, o que se quede despierto hasta tarde hablando sobre vuestros sueños. No puedes obligarte a estar soltero hasta encontrar a la chica que siempre sea auténtica y positiva, que sería una esposa ideal y que lo daría todo por ti. Porque, sí, esas cualidades son estupendas, pero ninguna persona es capaz de cumplirlas siempre.

Ningún chico y ninguna chica serán capaces de priorizarte el 100% de las veces. Ninguna pareja querrá quedarse despierta todas las noches solo para divagar sobre la vida. Ninguna persona puede renunciar a lo que esté haciendo para ir a tu rescate siempre que lo necesites.

Simplemente no es realista

El amor verdadero no consiste en esperar a la persona perfecta o encontrar a alguien que cumpla todos los requisitos de tu lista. El amor verdadero consiste en encontrar a una persona imperfecta y construir un amor imperfecto y bonito.

Todos queremos algo que sea mejor que las relaciones que tuvimos en el pasado. Todos queremos estar con una persona que no nos haga daño, que nos haga olvidar el pasado, que se entregue a nosotros y no recule. Todos queremos ese amor que nos muestran las películas: dos corazones entrelazados, para lo bueno y para lo malo. Todos queremos creer que existe la perfección y que acabaremos por encontrarla.

Sin embargo, la realidad es que el amor verdadero es caótico. Está lleno de frustraciones y decepciones, discusiones y concesiones, enfados y malentendidos. No existen dos personas que siempre sean capaces de estar de acuerdo al final de cada pelea. No existen dos personas que siempre sean capaces de dejar de lado sus diferencias y sus emociones para arreglar las cosas. No existen dos personas que siempre hagan y digan lo correcto, o sean capaces de amar de manera generosa todos y cada uno de los minutos de su relación.

El amor verdadero es complicado. Pero eso es lo que hace que sea increíble. No consiste en encontrar a la persona perfecta. No consiste en conseguir una relación en la que no haya baches. No, no consiste en conformarse con menos, pero tampoco consiste en ser excesivamente exigente.

El amor verdadero consiste en encontrar a una persona que encaje contigo y esforzarse en que siga encajando, incluso cuando las piezas se vayan deformando y desgastando con el paso del tiempo.

El amor verdadero consiste en saber que no estás con la persona perfecta, porque ese ideal no existe, pero que amas a tu pareja a pesar de todo. Y consiste en que ames tu relación no porque es todo lo que siempre habías imaginado, sino porque es salvaje y maravillosa, a la par que difícil y emocionante y muchas cosas más.

De modo que deja de lado las listas y las expectativas. Déjate de exigencias. Deja de ansiar a la persona perfecta y de pensar que tienes que permanecer soltero hasta que te topes con ella.

No existe la persona perfecta. Pero sí que existe un corazón que latirá al mismo ritmo que el tuyo. Existe una persona que entenderá el dolor por el que has pasado y que hará todo lo que esté en su mano para no volverte a hacer daño. Existe un alma que ansía amarte de la mejor manera que pueda.

Y ojalá que esperes a esa persona: la que es un caos, la inconsistente, la que no siempre es de fiar, esa persona con defectos que ama todas tus imperfecciones.

Marisa Donnelly es poetisa y autora de Somewhere on a Highway.

Este artículo fue publicado originalmente en Thought Catalog y Quote Catalog, fue publicado posteriormente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por María Ginés Grao.

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