INTERNACIONAL

Trump se desmarca del acuerdo nuclear con Irán y sacude el tablero internacional

El presidente de EEUU va por libre y, pese al consenso general de que Teherán está cumpliendo lo pactado, acusa a los ayatolás de violar el pacto y amenaza con romperlo si no se corrige.

13/10/2017 19:16 CEST | Actualizado 13/10/2017 20:13 CEST
AGENCIAS
Combo con las imágenes del presidente de EEUU, Donald Trump, (izq) y de su homólogo iraní, Hassan Rouhani, (der).

Y, de nuevo, el presidente de EEUU, Donald Trump, ha ido por libre. De nada han servido las recomendaciones de los países aliados, ni de sus asesores/familiares —véase el caso de su yerno y mano derecha en la Casa Blanca, Jared Kushner—: el líder estadounidense le tenía ganas a Irán y este viernes ha dado el paso para tensar aún más la cuerda con este país anunciando que se desmarca del acuerdo que hace dos años las principales ponencias del mundo firmaron con Teherán, intentando evitar que llegase a tener una bomba atómica.

El republicano sostiene que son "múltiples" las violaciones del texto por parte de Irán, que sus centrifugadoras siguen trabajando en busca de un arma atómica, que su régimen "dictatorial" y de "fanáticos" no es de fiar, que no hay más que ver su actitud en guerras como las de Yemen o Siria y que, por todo ello, EEUU firmó en 2015 "uno de los peores" pactos que recuerda.

Pese al rosario de acusaciones, ha dejado una mínima puerta abierta y ha advertido de que, si no logra corregir los "defectos" del documento mediante la acción del Congreso o con negociaciones internacionales, lo abandonará. "En caso de que no podamos llegar a una solución, el acuerdo será cancelado", ha afirmado Trump durante un discurso en la Casa Blanca con el que sacude las relaciones internacionales, sembrando un caos y unas consecuencias de dimensiones aún por ver. "Nunca, repito, nunca tendrán un arma nuclear", ha enfatizado.

La primera medida que Trump ha tomado para mostrar su "firmeza" contra Irán ha sido la de sancionar al Cuerpo de los Guardianes de la Revolución por su supuesto apoyo al terrorismo, pese a que el régimen de los ayatolás ha prometido reiteradamente que tratará a Estados Unidos como "un país terrorista" si actúa contra ese cuerpo de élite.

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Kevin Lamarque / REUTERS
Donald Trump, durante su comparecencia de hoy en la Casa Blanca.

LO QUE NO LE GUSTA

Trump quiere corregir las "débiles inspecciones" que, a su entender, contempla ahora el acuerdo; hacer frente al "programa de misiles balísticos" de Teherán y eliminar las "fechas de caducidad" de las restricciones impuestas sobre el programa nuclear iraní, que en algunos casos expiran después de entre 10 y 25 años.

"¿Cuál es el propósito de un acuerdo que solo retrasa la capacidad nuclear (de Irán) durante un periodo corto de tiempo? Esto, como presidente de Estados Unidos, es inaceptable", afirmó.

¿Cuál es el propósito de un acuerdo que solo retrasa la capacidad nuclear (de Irán) durante un periodo corto de tiempo? Esto, como presidente de Estados Unidos, es inaceptable

El magnate ha advertido de que abandonará el pacto si no hay modificaciones en el acuerdo de forma unilateral -por parte del Congreso estadounidense- o multilateral -en negociaciones junto a las otras partes del acuerdo (Francia, Reino Unido, Alemania, China, Rusia e Irán). "No seguiremos por un camino cuya conclusión predecible es más violencia, más terror y la amenaza muy real de un brote nuclear en Irán", subrayó, en referencia al marco establecido por el acuerdo firmado en 2015.

Trump, a través de su particular show en las redes sociales, llevaba semanas advirtiendo del gran anuncio que finalmente se ha producido este viernes: no certifica el pacto nuclear con Irán tal y como está -habla de revaluar- y deja que sea el Congreso quien decida su futuro. Es decir, no acaba con el acuerdo nuclear, pero lo deslegitima oficialmente y acaba con el periodo de estabilidad con Irán iniciado por Barack Obama. El histórico logro de su predecesor, sellado en Viena en 2015 entre Irán y el Grupo 5+1 (EEUU, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania), queda en suspensión. Parece que el actual presidente de EEUU ha cogido carrerilla en lo que acabar con el legado de su predecesor se refiere.

El pasado jueves Trump asestó un nuevo golpe a la ley de salud de Obama —Obamacare—, a través de una orden presidencial, saltándose el trámite del Congreso, que dejará sin cobertura médica a cerca de seis millones de personas con las rentas más bajas que no pueden permitirse asumir el coste completo de sus seguros sanitarios. Y ahora le toca al pacto nuclear con Irán.

El objetivo de este acuerdo, conocido como el Plan de Acción Conjunto y Completo (JCPOA, por sus siglas en inglés), era el de garantizar que el programa de energía nuclear de Irán fuera totalmente pacífico. No era perfecto, pero contó con el aplauso internacional y comenzó a aplicarse en enero de 2016. A cambio del progresivo levantamiento de sanciones económicas, Irán detuvo algunas de sus actividades y redujo otras dentro de límites estrictos, quedando todas abiertas a ser verificadas por inspectores internacionales.

UN ACUERDO CANDIDATO AL NOBEL DE LA PAZ

De las pocas voces que se alzaron en contra de este acuerdo fue, cómo no, Israel, históricamente enfrentado a Irán. El Gobierno israelí lleva diciendo desde que se selló el pacto que Irán no está a la altura. Poco le importa que hasta la ONU diga que sí, que están cumpliendo al pie de la letra con lo acordado o que el acuerdo haya sonado como candidato al Nobel de la Paz de este año. De ahí que Trump, ya desde la campaña, dejara claro que se oponía a él: "Es el peor pacto del mundo", llegó a decir. Como le sucede con Corea del Norte, todo lo relacionado con Irán a Trump le provoca un evidente desprecio.

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REUTERS
Netanyahu durante la Asamblea General de la ONU de 2012 criticando el acuerdo con Irán

Y de ahí que, seguro, a pocos habrá sorprendido que Trump haya decidido no certificar el acuerdo. ¿Pero qué significa esto exactamente? Tal y como recuerda la BBC, el Congreso de los Estados Unidos quería tener alguna capacidad de supervisión sobre la aplicación del pacto nuclear, por lo que elaboró una legislación, la Ley de Revisión del Acuerdo Nuclear con Irán (INARA). Con ella se exige al presidente de EEUU certificar cada 90 días que Irán está cumpliendo con el acuerdo y que tener suspendidas las sanciones económicas estadounidenses "sigue siendo vital para los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos".

Y es justo eso lo que Trump no va a hacer: certificar la utilidad del pacto, aunque no dice abiertamente que Irán no cumpla, lo que quiere son nuevas líneas rojas, nuevas condiciones más severas que le den cancha a la hora de endurecer el tono. Ahora la pelota está en el tejado del Congreso, que tiene 60 días para decidir qué hacer: si vuelven a imponer o no las sanciones levantadas en 2015 en el marco del pacto. Un regreso de las sanciones sellaría, eso sí, el fin del acuerdo.

LA ÚLTIMA PALABRA, EN EL CONGRESO DE EEUU

Los detractores del acuerdo esperan que esta nueva fase permitirá convencer a los europeos de renegociarlo para hacerlo aún más estricto. Pero París, Berlín y Londres, cuyas empresas empezaron a reinvertir en el mercado iraní, descartan toda posibilidad de reabrir los debates sobre el texto mismo. Por no hablar de que incluso han retomado las relaciones diplomáticas, por lo que la postura radical de Trump, al menos por ahora, no parece contar con apoyos en el seno de la UE.

Más allá de lo que decida el Congreso, se espera que tan solo la decisión anunciada por Trump abra un periodo de turbulencias. Los defensores del acuerdo sostienen que la voluntad de Washington de poner en riesgo un pacto que se firmó hace apenas dos años sería un terrible mensaje para Pyongyang —bajo presión internacional por su programa nuclear y misilístico—, que concluiría que es inútil dialogar con Estados Unidos.

No habría consecuencias más catastróficas para la paz con Corea del Norte que retirarse del acuerdo con Irán

"No habría consecuencias más catastróficas para la paz con Corea del Norte que retirarse del acuerdo con Irán", ha escrito recientemente Ned Price, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional bajo el mandato de Obama.

Pero esta decisión de no certificar el acuerdo es sólo uno de los ejes de la nueva estrategia de Trump en Irán, que incluye otros dos: contener las actividades de Irán que contribuyen a la inestabilidad en Oriente Próximo; y negar la financiación al cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.

Aunque EEUU reconoce que, técnicamente, Irán está cumpliendo el acuerdo, cree que el levantamiento de sanciones al que Washington accedió en el pacto no ha sido "proporcional" a las medidas que ha tomado Teherán, y que los "débiles mecanismos de inspección" podrían permitir a los iraníes ocultar un incumplimiento. "Se suponía que el acuerdo iba a contribuir a la paz y seguridad regional e internacional, pero el régimen iraní sigue alimentando" la inestabilidad en la región, añadió Trump esta tarde.

Tras la firma del acuerdo nuclear con Irán, el Congreso aprobó una ley, conocida por sus siglas en inglés INARA, que exige al presidente certificar cada 90 días si el arreglo favorece el "interés nacional" de Estados Unidos. Esa es la certificación que el millonario eliminó hoy, y su Gobierno quiere que el Congreso enmiende la citada ley para marcar ciertas "líneas rojas" que, si Teherán las cruza, supondrían la imposición automática de sanciones, según explicó el secretario de Estado, Rex Tillerson.

Trump aseguró, además, que su Gobierno hará más para "afrontar las acciones hostiles" del "régimen fanático" iraní, que es "el principal patrocinador del terrorismo" en el mundo y "ha esparcido la muerte, la destrucción y el caos" por todo el planeta.

Por su parte, Irán ha asegurado que su programa nuclear es pacífico y, aunque la decisión de "no certificación" no sepultaría automáticamente el acuerdo, el presidente del Parlamento iraní, Alí Lariyani, ha declarado que la posible retirada de Estados Unidos del histórico acuerdo nuclear supone su invalidación automática.

Así lo ha hecho saber Lariyani, antiguo negociador jefe de Irán en materia nuclear, durante un discurso en un foro parlamentario de San Petersburgo (Rusia), donde ha avisado que la retirada norteamericana del acuerdo podría desembocar en el "caos global".

Ahora el Congreso tiene 60 días para decidir qué quiere hacer. Pero las palabras de Trump ya han puesto, de nuevo, en jaque a medio mundo.