POLÍTICA
13/10/2013 10:24 CEST | Actualizado 13/10/2013 10:24 CEST

Debates de los sábados: los salarios según Montoro y la religión de Wert

José Ignacio Wert y Cristóbal Montoro encendieron este sábado el plató de ‘La Sexta noche’. La nueva Ley de Educación, aprobada con el voto único del PP, y las declaraciones del ministro de Economía y Hacienda acerca de la dudosa calidad del cine español enfrentaron a los tertulianos en una noche en la que el juez Elpidio José Silva atacó con dureza el sistema judicial español e insistió en que la decisión de enviar a Miguel Blesa a la cárcel fue “muy correcta y necesaria”.

¿Debe el cine español recibir subvenciones? Con esa pregunta empezaba un debate que contó con la presencia del dramaturgo Rafael Álvarez El Brujo, quien calificó las palabras de Montoro como “un síntoma de la atmósfera psíquica de un país donde no se valora la cultura”. El actor evitó hablar del “dinero que se da a los colectivos” y centró su discurso en el IVA abusivo que grava la cultura dificultando el acceso a la misma. “No se habla del agravio comparativo que existe con el fútbol. Nadie dice que este deporte paga el 10% de IVA ni que si uno compra una revista pornográfica sólo paga un 4%”.

Sí se habló el plató de las subvenciones e incluso de las palabras de Montoro. Francisco Marhuenda, director de La Razón, fue uno de los que pidió que “se haga cine de calidad”. Lo mismo apoyó la abogada Paloma Zorrilla para la que “llamar cultura a algunos bodrios es un exceso absoluto” o el periodista Alfonso Rojo quien insistió en lo que “dijo el ministro es una verdad como un templo”.

Pero más allá de esta cuestión hubo un debate en el que los partidarios de no subvencionar el cine conquistaron con sus argumentos (“En un país en el que más de un millón de personas comen en Cáritas, hay que plantearse seriamente si el escaso dinero que existe se debe destinar a eso”, decía Rojo) al público más indeciso de plató, que se enfrentó a la misma pregunta que los tertulianos nada más arrancar el programa y también al terminar el debate.

Si al principio un 13,3% respondía NO a la cuestión, posteriormente pasaría a ser el 43,3%. Siguieron ganando los defensores de las subvenciones que bajaron del 63,3% al 53,3%.

El IVA fue también objeto de debate. Pablo Iglesias, profesor de Ciencias Políticas de la UCM, apoyó la idea de El Brujo: “Algunos pensamos que la cultura es un derecho. Los derechos corresponden a la gente y no a los que tienen dinero para pagarlo”. En el lado opuesto Paloma Zorrilla defendió la idea de que ir o no al teatro no es una cuestión del elevado precio de las entradas, es una cuestión de querer o no hacerlo.

Montoro salió bien parado en este primer asalto, no así de su siguiente ‘aparición’ en plató. Fue para hablar sobre la frase pronunciada el miércoles en el Congreso: “Los salarios no están bajando”. Hasta los partidarios del Gobierno admitieron la falta de fortuna del ministro.

”Comete un error porque da una imagen de lejanía que es peligrosa”, dijo Antonio M. Beaumont. Al otro lado Carmelo Encinas calificó su intervención de bochornosa y acusó al ejecutivo de “una insensibilidad preocupante con las capas más bajas”. Mayores fueron los ataques de Eduardo Inda, director adjunto de El Mundo, para que “habría que incapacitarlo políticamente después de estas declaraciones”, y Carmona que en la misma línea calificó de mentira las palabras de Montoro y dijo que “un político que miente, es un político que tiene que ir a su casa”.

EL REGRESO DE LA RELIGIÓN

El análisis de la séptima Ley de Educación de la democracia consiguió revolucionar Twitter durante la noche de sábado. Porque mientras en plató el regreso de religión como asignatura puntuable igual que matemáticas e historia centró buena parte de un debate, el hashtag #L6NLeyWert se convertía en el tema más comentado del momento.

Antonio Baños, periodista especializado en Economía, desgranó la que llama “ley vintage” (por la vuelta de religión y las ‘reválidas) e insistió en “su efecto segregador”: "La idea general de fondo es que el que vale, vale, y el que no, se le saca del sistema”. A lo que Carmona añadió: “Con esta ley pasamos de Educación para la Ciudadanía a educación a una minoría. España es el tercer país de la UE más caro para estudiar en la Universidad”. “A mí me parece una ley antipatriota porque el patriotismo no es ir a desfiles, es defender el futuro de nuestros jóvenes”, resumió el profesor Pablo Iglesias.

LA INFANTA CRISTINA Y EL DISCO DURO DE BÁRCENAS

Aunque el juez Elpidio José Silva se ha hecho famoso por mandar a prisión al presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, no fue el único tema que abordó el magistrado en su entrevista. Su intervención empezó con ataque directo al sistema judicial español: “La justicia no funciona bien. Tiene un funcionamiento bastante demoledor y lento. Sin embargo cuando tiene que funcionar con personajes reconocidos, públicos… se alteran todas las constantes”.

Hecha esta distinción, el magistrado insistió en que no se arrepiente de haber llevado a Blesa a la cárcel (“Había unos parámetros que exigían el ingreso en prisión y por eso lo hice”) y puso el foco sobre la gestión de las Cajas de Ahorros (mucho más importante que el caso Bárcenas). En cuanto a la infanta Cristina y el caso Nóos aclaró que "no es normal una resolución de desimputación cuando la causa está abierta".

Precisamente de la infanta Cristina y de la mujer de Luis Bárcenas habló también la política Cristina Almeida. La última invitada de la noche fue clara al respeto: “Las mujeres nos enteramos de lo que pasa en nuestras casas y no nos enteramos cuando no queremos hacerlo como pasa con la mujer de Bárcenas, la infanta…” Sobre esta última lo tiene claro : “La juzquen o no, ha quedado de manifiesto su falta de honradez”.

Almeida tocó todos los asuntos de actualidad incluida la protesta de las femenistas de FEMEN en el Congreso. No le gustaron sus formas ni tampoco el fondo de su mensaje (‘El aborto es sagrado’): “Es un derecho que se pueda ejercer y que lo ejerza la persona que quiera. No hay que obligar a nadie”. Lo que intenta hacer Gallardón con el cambio de ley es “un brindis a la galería más intolerante del país”.

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