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26/02/2016 08:03 CET | Actualizado 06/03/2018 02:52 CET

Cinco claves para ver ARCO según el director de la feria, Carlos Urroz

GTRES

Hay gente que no se siente cómoda en una muestra de arte contemporáneo. "Es que no lo entiendo", dicen unos. "¡Qué feo!", comentan otros. "No veo nada", confiesa disgustado alguno. Muchos piensan que sólo se puede disfrutar si se es un entendido.

Nada más lejos de la realidad, según Carlos Urroz, director de ARCO, la feria internacional de arte contemporáneo que se está celebrando en Madrid hasta el domingo 28 de febrero. Es una de las citas clave del año y reúne de todo, "desde performances increíbles de Thilo Segal hasta cuadros superinquietantes. Está todo el espectro del arte", asegura.

Para que cualquiera se anime a disfrutarla, aquí van cinco claves que da Urroz para aproximarse a la feria.

1. Disposición para encontrar cosas nuevas

ARCO siempre cambia de cara, y este año trae más de 98 nuevos talentos y unas 30 galerías que participan por primera vez. Aunque ya hayas asistido en años anteriores, siempre es una experiencia nueva.

2. No tener prejuicios contra el arte contemporáneo

El arte contemporáneo, a diferencia del arte clásico, no tiene referencias obscuras a conceptos que se le pueden escapar al espectador, como objetos que simbolizan la muerte o posturas que ejemplifican el martirio. El arte contemporáneo pretende impactar y hay que dejarse.

"Mirar con criterio y ahondar requiere un cierto esfuerzo, pero descubrir e interesarse por algo sí que es posible para cualquiera", considera Urroz. Hay que hacerse a la idea de que para recibir el shock de este tipo de obras estamos todos igual de preparados.

3. Estar preparado para que el lenguaje de los artistas te interese

Porque, si lo tuyo es la pintura, la vas a encontrar, en colores o grises, de trazo clásico o innovador, en todo tipo de formatos y de todo tipo de temáticas; pero también hay fotografía, grabado, escultura, instalaciones con las que se puede interactuar, digigrafías, performances, collages, videoarte, ilustración digital, proyecciones... Te guste lo que te guste, hay algo para ti.

4. Pasear y descubrir gente

El director cree que empaparse del ambiente es una de las cosas por las que merece la pena ir a la feria. Por sus pasillos corre un río multicultural de gente interesante, cultureta y estilosa, muchos sombreros, gente más bien mayor y bastante refinada. Pégate a un grupo que esté comentando y seguro que aprenderás bastante. Aunque imponga un poco, la gente es muy amable y siempre está dispuesta a explicar las cosas a un recién llegado.

5. "Os animo a que lo veáis todo"

A menos que te pegues una paliza, es muy probable que no veas la feria sólo en un día, especialmente porque merece la pena detenerse delante de las obras que más te llamen la atención, dedicarles un poco más de tiempo para exprimirles todo el jugo.

Pero Urroz asegura que merece la pena volver al día siguiente: nunca sabes si la galería que te encuentras al doblar el pasillo en el que lo dejaste la víspera tiene la obra que te va a enamorar.

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