INTERNACIONAL
20/01/2018 10:52 CET | Actualizado 20/01/2018 10:52 CET

La vida de Donald

El presidente Trump tiene aficiones, preferencias, gustos y manías que compagina con su actividad presidencial.

La Casa Blanca.
Getty Images/iStockphoto
La Casa Blanca.

Trump es un hombre que lleva sobre sus hombros la pesada responsabilidad de ser presidente de los Estados Unidos, la primera potencia mundial. Un papel histórico que conlleva una gran exposición y entrega constante. Pero como todo ser humano, Donald también tiene sus aficiones, preferencias, gustos y manías que compagina con su actividad presidencial. A continuación, seis pinceladas sobre el día a día de Trump en la Casa Blanca que permiten conocer un poco mejor al presidente cuando se cumple un año de su llegada al poder:

TELE PARA DESAYUNAR

A Trump le gusta ver la tele. Mucho. Sobre las 5:30 de la mañana se despierta y la enciende. Sintoniza la Fox, pero también la CNN y la MSNBC, cadenas contrarias a su gestión al frente de la administración. Cuenta el New York Times que al presidente le gusta escuchar las críticas porque eso le enardece para empezar el día.

REUTERS
Trump habla con periodistas a bordo del Air Force One junto a una pantalla de televisión que emite un programa sobre la polémica del director del FBI.

Según el testimonio de varias personas cercanas a él, Trump pasa un mínimo de cuatro horas al día frente al televisor, y a veces hasta el doble. El mando a distancia solo lo tocan él o los técnicos. Mientras ve los informativos hace reflexiones que comparte con los presentes, incluso con el personal de limpieza o los ayudantes que acuden a servirle el almuerzo. Pero, sobre todo, hace públicos sus puntos de vista en Twitter, red social en la que le siguen casi 47 millones de personas.

BRIEFINGS DE INTELIGENCIA

Sobre las 10.30 de la mañana, Trump acude a la reunión que tiene programada casi a diario con los servicios de inteligencia, en las que se le presenta información clasificada. El presidente suele acudir una coca cola light a estos encuentros, a los que llega sin leer los informes por escrito. Según han relatado varios medios que citan a analistas de inteligencia cercanos al entorno de Trump, este prefiere ver vídeos, fotos o gráficos. Un memorándum interno de los servicios secretos aconsejaba a los analistas no alargar demasiado estas sesiones informativas y tratar de ser breves en sus explicaciones para que el presidente no perdiera el hilo.

EFE
Trump con el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov; y el embajador ruso en EE UU, Sergei Kislyak, en mayo.

Entre los servicios de inteligencia preocupa gravemente que Trump no sea capaz de mantener la confidencialidad de la información por su "falta de exposición previa" al manejo de este tipo de datos. Esta preocupación está justificada, ya que según aseguró The Washington Post, durante una reunión Trump reveló a Rusia información altamente sensible que podía poner en peligro a fuentes clave en la lucha contra el Estado Islámico.

DIETA 'BOMBA'

El presidente del país más poderoso del mundo es un tenaz consumidor de comida rápida. Su pasión por las hamburguesas de McDonalds y otras cadenas de fast food es conocida desde antes de que ostentara la presidencia. Durante la campaña electoral, el presidente se comía habitualmente dos Big Mac, dos hamburguesas de filete de pescado y un batido de chocolate. Una 'bomba' de 2.400 calorías: toda la cantidad recomendada para un día entero para un hombre adulto en una sola comida. Además, bebe unas doce coca colas light al día. Eso sí; presume de que ni bebe ni fuma.

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Ya como presidente, sus ayudantes han tenido que acudir a toda prisa a buscar hamburguesas de la cadena de comida rápida porque el menú preparado por los chefs de la Casa Blanca no era del agrado de Trump, que ha llegado a pedir a los cocineros que recreen los menús de McDonald's.

Pero hay otra razón por la que Trump es un devoto del fast food: tiene miedo a ser "envenenado". "Es uno de los motivos por los que le gustaba comer en McDonald's; nadie sabía que iba a ir allí y la comida estaba ya preparada de forma segura", ha asegurado Michael Wolff, autor del bestseller sobre la vida de Trump, Fire and Fury.

TUITERO EMPEDERNIDO

El mundo vive pendiente del perfil de Twitter de Trump. Lo usa para todo, desde comentar las noticias y arengar a sus fans a anunciar importantes medidas de su administración. Periodistas, brokers de bolsa, políticos, seguidores y detractores viven pendientes del constante goteo de mensajes de Trump. El presidente empieza a tuitear con su Iphone desde temprano, su actividad en la red social suele ser más moderada en el transcurso del día y repunta por la noche, según han recogido varios medios de comunicación.

Uno de los momentos memorables fue cuando, pasada la medianoche, Trump publicó un tuit con una palabra desconocida: "covfefe". El significado de este misterioso término provocó todo tipo de especulaciones y bromas. ¿Por qué Trump tuitea tanto? "Creo que es porque está solo, como rumiando y pensando sobre cosas, volviéndose paranoico, como nixoniano", señalaba a El País la periodista y Kate Andersen Brower, autora de dos libros de referencia sobre los entresijos de la Casa Blanca.

MELANIA Y BARRON

Durante gran parte de su primer año como presidente Trump ha vivido alejado de su mujer y su hijo. La primera dama, Melania Trump, no se trasladó a la Casa Blanca hasta 143 días después de que su marido asumiera el cargo presidencial. Su explicación para no mudarse era que quería esperar a que su hijo Barron terminase el curso en Nueva York, a pesar de que mantener su seguridad allí costara más de 127.000 dólares diarios al erario público.

Getty
La familia Trump a su llegada a la Casa Blanca.

Barron, de 11 años, es el único hijo de la pareja. Estudia en el St. Andrews Epischopal School en Potomac (Maryland), un conocido colegio privado cerca de la capital. La matrícula en este centro cuesta más de 40.000 dólares al año.

Cuando Melania se mudó a la Casa Blanca, publicó un tuit en el que mostró una foto de las vistas desde una ventana de la residencia y escribió: "Esperando los recuerdos que tendremos en nuestro nuevo hogar".

La llegada de Melania era esperada como agua de mayo por mucha gente que pensaba que su presencia y compañía atemperase los arranques y salidas de tono del presidente. Aunque hay voces que apuntan a que Melania trata de poner freno a algunos instintos de Trump, también ha testimonios que aseguran que ella se enfurece tanto como él por la cobertura mediática que recibe la pareja.

RELAX ENTRE HOYOS

Se calcula que Trump ha pasado cerca de un tercio de su tiempo como presidente fuera de Washington. Gran parte lo pasa en residencias privadas y resorts de su propiedad, la mayoría de los cuales tienen un denominador común: el golf, el deporte favorito del presidente. Los clubs de golf son lugares en los que el presidente se siente cómodo y a los que acude los fines de semana para relajarse. Profesa esta afición desde hace mucho, la cual ha adquirido a lo largo de su carrera como magnate del sector hostelero.

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Trump juega al golf.

Estos clubs han demostrado ser escenarios en el los que el presidente se desinhibe. Fue en un de ellos donde Trump lanzó un contundente mensaje a Pyongyang: "Será mejor que Corea del Norte no vuelva a amenazar a Estados Unidos, o se encontrará con un fuego y una furia nunca antes vistas".

En otro club es donde Trump conoció a la actriz porno Stormy Daniels con la que mantuvo un encuentro íntimo, en el que en palabras de la intérprete hubo "sexo genérico, de manual", según ha publicado recientemente la revista In Touch. Daniels habría recibido una gran suma de dinero durante las elecciones por mantener el silencio sobre este encuentro, que habría tenido lugar en 2006, poco después de que la esposa de Trump, Melania, diera a luz a su hijo Barron.

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