INTERNACIONAL
04/03/2018 14:13 CET | Actualizado 05/03/2018 00:59 CET

Berlusconi vuelve al centro del escenario

Ha sido la cabeza visible de la campaña de su partido, Forza Italia, pese a no poder presentarse legalmente como candidato.

AFP

Siete años después de su dimisión como jefe del gobierno, Silvio Berlusconi está preparado para ocupar de nuevo el papel protagonista en la política italiana. Para las próximas elecciones del 4 de marzo la coalición de centro derecha de la que forma parte su partido, Forza Italia, parte con ventaja. También la conforman la Lega Nord de Matteo Salvini y Fratelli d'Italia de Giorgia Meloni, dos partidos euroescépticos y de corte nacionalista. De todas formas, lo más probable es que ninguna fuerza política o coalición alcance la mayoría absoluta en el parlamento.

Berlusconi, que cumplirá 82 años en septiembre, es el líder con las mejores cartas para jugar a pesar de la condena por fraude fiscal, los escándalos sexuales y los otros asuntos judiciales en los que se ha visto implicado. Después de años de críticas a su forma de hacer política, se le ha etiquetado a menudo como populista sin límites, el líder de Forza Italia se ha convertido en la apuesta del centro derecha europeo para frenar a los partidos antisistema en Italia.

Pero Berlusconi no puede ni siquiera presentarse a las elecciones. Sobre el que fuera tres veces presidente del Consejo de Ministros pesa una condena por fraude fiscal de 2013 que provocó su decadencia como senador y que le impide dar el paso al frente como jefe del gobierno. Es la consecuencia de la ley Severino, que toma su nombre de la ministra de justicia que la propuso. La normativa reza que no pueden presentarse a elecciones políticas los condenados a penas superiores a dos años. Berlusconi presentó un recurso contra esta ley en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que todavía no se ha pronunciado.

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La ley electoral italiana establece que dos tercios de los parlamentarios deben ser elegidos con un sistema proporcional, y el resto en circunscripciones mayoritarias. En un sistema político tripolar, en el que además de a los bloques de derecha e izquierda hay que sumar la presencia del Movimiento 5 estrellas, es probable que nadie obtenga la mayoría absoluta para gobernar. Pero si al final el centro derecha lo consigue, será el partido con el mayor número de votos el que elija al jefe del ejecutivo. Con respecto a los últimos veinte años, marcados por el liderazgo sin resistencia de Berlusconi en su bando, el equilibrio de poderes ha cambiado. Por primera vez no es visible una clara hegemonía de Forza Italia sobre sus aliados, en particular sobre la Lega.

Berlusconi había planteado la campaña con la perspectiva de formar grandes acuerdos con el Partido democrático de Matteo Renzi. Una hipótesis con la que tanto Salvini como Meloni no están de acuerdo. Durante estos meses el líder de Forza Italia se ha tomado la revancha en el campo internacional. El mes pasado visitó Bruselas, donde se reunió con el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker y otros dirigentes importantes del partido popular europeo. Berlusconi se ha puesto el manto del líder moderado y ha asegurado a la Unión Europea su disponibilidad para pactos y acuerdos y se ha deshecho en alabanzas hacia Angela Merkel. Hace pocos días recibió en Roma al jefe del grupo popular en el Parlamento Europeo, el alemán Manfred Weber.

Ha pasado ya tiempo de las peleas con Martin Schulz en Estrasburgo, al que el ex primer ministro italiano apodó kapò (funcionario de prisiones en los campos de concentración), y de las risas cómplices entre Angela Merkel y Nicolas Sarkozy tras ser preguntados sobre Berlusconi en una rueda de prensa en 2011.

Sin embargo, el clima general de la campaña electoral ha alejado la idea de un pacto con el Partido democrático. Berlusconi se ha posicionado en el centro derecha y se ha visto obligado, en ocasiones, a seguir a Matteo Salvini en temas como la inmigración. La ambigüedad también se ha mantenido a la hora de hablar sobre el candidato a primer ministro por Forza Italia. Desde un principio se pensaba que la elección caería sobre el presidente del Parlamento Europeo Antonio Tajani, pero hasta este viernes 2 de marzo, cuando aceptó la propuesta del ex primer ministro, Tajani no se había pronunciado.

La tardanza tiene su explicación: Berlusconi sabe que el electorado que vota a Forza Italia vota por él. De hecho, hace apenas unos días, el anciano líder anunció sus disponibilidad para presentarse en primera persona en caso de votación anticipada en 2019. Por esas fechas los efectos de la ley Severino ya habrían desaparecido.

El número uno de Forza Italia ha conducido en primera persona la campaña electoral de su partido, y su peor enemigo es la edad. En 2016, Berlusconi fue intervenido del corazón y a finales de febrero se vio obligado a interrumpir temporalmente sus intervenciones públicas a causa de fatiga. Recientemente, en el curso de una conferencia frente a un grupo de emprendedores, reivindicó que durante sus gobiernos había subido las pensiones mínimas a "mil liras", lo que equivaldría a 50 céntimos de euro.

A pesar de su poco control verbal, según los sondeos más recientes Berlusconi goza de la confianza de más del 20% de los italianos.

Este artículo ha sido elaborado por la edición italiana de HuffPost y ha sido traducido del italiano por Uxía Prieto.

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