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24/01/2019 07:01 CET | Actualizado 25/01/2019 18:07 CET

Rayden: "Los partidos están consiguiendo sacar rédito y rentabilidad al odio"

"Con 'Sinónimo' he dado hasta lo que creía no tener y me ha supuesto un peaje".

Rayden no es de los que vetan preguntas en las entrevistas. "Estoy dispuesto a contestar a todas menos a la de cuánto dinero tengo, que esa me la reservo para alguien", suelta entre risas el cantante, en clara referencia al cómico David Broncano.

De hecho, sus amigos le llaman El Huertos por los jardines en los que se mete, hasta el punto de llegar a plantarse en el Parlamento Europeo (por invitación de Google) y señalar a los europarlamentarios con el dedo para echarles en cara su hipocresía. "Ahí llevé lo de 'El Huertos' a un level... Pensé que igual me tocaba avisar a Valtònyc, que también está en Bruselas", recuerda.

Al final, Rayden no tuvo que quedarse con el rapero fugado y volvió sano y salvo a España, donde acaba de presentar el disco Sinónimo, la segunda parte de una trilogía que abrió con Antónimo y cerrará con Homónimo.

En este último disco da la impresión de que muestras una cara más crítica y reflexiva... y en Instagram hasta avisabas con una "intensito alert". ¿Es Sinónimo un disco intensito? ¿O eres tú el intenso?

Todas las personas que trabajamos con el arte, al intentar sacar algo, sacamos lo más intenso de nuestro espectro, para bien o para mal. No es que este disco sea más reflexivo, pero posiblemente a nivel mental y físico me haya puesto en una situación límite, al igual que en el cine Christian Bale engorda o adelgaza mucho, o como Joaquin Phoenix, que para meterse en un papel casi se queda tarumba. Yo, física y mentalmente, he dado hasta lo que creía no tener, y eso me ha supuesto un peaje, porque cuando empiezas a hurgar al final se descoloca todo, y hasta que todo vuelva otra vez a su sitio pasa tiempo, pero creo que también es una forma de agradecer al público y de darle lo que se merece, que es más de lo que piensas que puedes dar.

CARLOS PINA
Rayden, durante la entrevista.

Dices que, para ti, la mejor canción del disco es la que cantas con Pablo López (Abrazos impares). ¿A la gente no le ha sorprendido este dúo?

Curiosamente era de lo que más pedían. De hecho, ha sido un poco por aclamación popular. No sé por qué nos emparejaban... Pero ahora que a los dos nos sacan muchas novias, a lo mejor mañana aparece en los medios del corazón que estamos juntos (risas). La verdad es que hay una admiración mutua, los dos intentamos ser inabarcables, ofrecer algo que no se suele escuchar. Ha sido de las colaboraciones más naturales y creo que en la canción se nota. Hemos buscado una zona común, hemos puesto emociones que nos unían y eso queda reflejado de manera muy fiel en la canción. Y encima está construida toda con piano; incluso lo que suena de percusión es él golpeando el piano, hay gritos ampliados que es él abriendo la tapa del piano y gritando... Ha quedado un tema muy bonito.

¿Que tu madre te diga que este es "el mejor disco que has hecho hasta ahora" cuenta más que cualquier otra crítica?

Hay gente que piensa: "Claro, ¡qué va a decir tu madre!". Pero no. A mi madre Antónimo tampoco le gustó del todo. Me dijo: "David, hay canciones que me gustan, pero este disco no me ha terminado de cuadrar". Y nombró tres canciones —Imperdible, con Sidecars, Pequeño torbellino, con Mäbu, y Haciéndonos los muertos— que luego fueron las tres que más lo reventaron. Mi madre es una cazatalentos que flipas. Warner, os la estáis perdiendo (risas). Y en este me dijo: "Lo mejor que has hecho de largo". Y yo también lo creo.

La primera vez que te entrevistamos tenías una gastroenteritis que te había pegado tu hijo y, meses después, en una escucha del nuevo disco que organizaste, volvías a estar enfermo por alguna otra cosa que te había pegado. ¿Qué más te ha aportado tu hijo, aparte de muchos virus?

Recuperar la capacidad de sorprenderme e impresionarme por todo. A día de hoy es un colega, cuando tenga más consciencia tendré que hacer de padre, pero ahora puede que mi hijo sea la persona con la que más me río. Con dos años y medio no se calla, habla por encima de sus posibilidades. Hay cosas que no sabe decir y busca sinónimos, y se frustra. Le pregunto: "¿Qué dices, Diego?". Y resopla. Me río muchísimo con él. Encima el tío es un yonqui de los trenes y de ver documentales de trenes. Ya sabe la diferencia entre tren, metro, tranvía... es un friki y me flipa. Mi hijo me aporta una parte muy importante de lo que me aporta la vida.

Parece que hay gente que vive en una atalaya donde no les da ni el viento. Y a ti, ¿qué te pasa? ¿No respiras, no comes, no cagas, no follas, no te jode que te pasen cosas?

¿No tienes miedo a las redes sociales, a que constantemente se tergiversen tus mensajes y salgan trolls y haters de debajo de las piedras?

A mí me encanta. Mis amigos me dicen David el Huertos por los jardines en los que me meto, pero siempre que me meto en algo es porque me preguntan. No es un "hacedme casito, que estoy aquí". No busco los trending topics y comento. Pero si me preguntan y tengo una opinión bastante firme, lo digo. Por eso nunca me arrepiento; si digo algo y doy el primer paso es porque el segundo lo tengo calculado y el tercero, en mente. Me gusta tener un pensamiento crítico y no callarme. Creo que en el mundo del arte, la lengua que se moja mucho se pudre, pero la que se moja poco se seca. Si tienes algo que decir, dilo. No seas panfletario, pero tampoco vivas ajeno a la realidad que nos rodea. Parece que hay gente que vive en una atalaya donde no les da ni el viento. Y a ti, ¿qué te pasa? ¿No respiras, no comes, no cagas, no follas, no te jode que te pasen cosas?

¿Y nunca te has mantenido callado ante alguna pregunta que has preferido no contestar, aunque tuvieras una opinión formada?

Bueno, sí. Por ejemplo, con esto que ha salido de las maquinillas de afeitar y el anuncio, aquí me callo. Parece que en las marcas multinacionales ahora es un valor al alza mostrarse feministas, cuando explotan a trabajadores y trabajadoras, pero luego, sí, feministas. ¿Ves? Ya lo he dicho.

CARLOS PINA

El pasado octubre comentabas en una entrevista: "Lo de Vox aún me tiene alucinado". Y eso que ahí todavía no habían sido las elecciones andaluzas. ¿Cómo te tiene ahora?

No voy a hacer la promoción a un partido político. Bauman es un escritor que habla de las emociones líquidas y creo que cada lapso, cada etapa, hay una fuente de recurso: antes era el oro, luego fue el oro negro (el petróleo), luego fue el oro blanco (la cocaína), luego el oro verde (Monsanto), luego fueron los datos, y ahora (y esto es cosa mía), creo que es el momento del oro gris, el odio. Están consiguiendo sacar rédito y rentabilidad al odio, son partidos que van basculando según les interesa caldear el ambiente, del blanco al negro, provocando que la gente de a pie nos pongamos unos en el blanco, otros en el negro, y nos enfrentemos entre sí y les hagamos el trabajo sucio y la promoción. Yo no voy a hacerles promoción ni para bien ni para mal; ojalá la gente se sepa documentar y vean lo que proponen y no se dejen engatusar. Luego ves los líderes que salen en países como Brasil o Estados Unidos y ves que el odio es un valor al alza, y encima es una fuente de recurso inagotable. Sólo hacen falta dos idiotas.

En España la gente es muy 'ignoranllosa' (ignorante y orgullosa): nos cuesta mucho decir 'no sé algo' y 'necesito ayuda'.

Sabes por experiencia que los ataques de ansiedad pueden ocurrirle a cualquiera, en cualquier momento y cualquier lugar. Pero este tema sigue siendo tabú. ¿Por qué?

La gente evita totalmente decir 'no lo sé' y 'me pasa algo'. Si tenemos que ir al psicólogo o a una psicoterapeuta, parece que somos peligrosos. Y creo que es sano decirlo, que tiene que ver con la gestión emocional. Con el disco he llevado mi cabeza a una situación límite; mientras lo grababa estaba con ataques de ansiedad, pero vino de forma posterior a crear el disco a nivel letrístico y musical. En el momento en que lo terminé, supe que quería ver a una psicóloga. Y decidí hacer de influencer, esa malsonada palabra, y me sinceré: "Mira, incluso me da vergüenza decirlo, pero que sepáis que voy a una psicóloga, que deberíamos decirlo y que a lo mejor le sirve a alguien para normalizar algo". Me costó verbalizarlo. En España la gente es muy ignoranllosa (ignorante y orgullosa): nos cuesta mucho decir 'necesito ayuda'.

CARLOS PINA

De hecho, en el disco dedicas una canción a este tema, Los dioses también sangran. ¿Se puede salir del agujero?

Sí, yo ahora estoy perfectamente, estoy guay, pero tenía que recolocar muchas cosas porque soy muy bestia. Soy un yonqui del feedback, no tengo vicios más que sentirme vivo encima de un escenario, intento desvivirme por la música y debería decelerar un poco, no darlo todo-todo-todo-todo en la música. Pero sí, se puede salir. De hecho, el orden de los temas del disco está pensado para que parezca que a alguien le sumergen y consigue salir a un nivel donde no podías creer. Por eso está el tema de Mangata (el reflejo de la luna), Beseiscientosdoce o Lo segundo el talento, que va en el plano de las ideas y es la consecución del objetivo. También está la parte más lúgubre (con Caza de pañuelos y Los dioses también sangran), luego Un solo ser, que es un poco reconciliación con la persona, y Abrazos impares, que es el cielo.

Todos los hombres y mujeres somos machistas y estamos aprendiendo a desconstruirnos y a dejar de serlo.

El pasado 8 de marzo animaste a que los hombres no hicieran huelga y que sí fueran a la manifestación para apoyar a las mujeres. ¿Para el próximo 8 de marzo tienes planes?

Retuitear y servir de altavoz. Me pasó con Caza de pañuelos. La iniciativa fue muy buena y es de carácter benéfico, porque está recaudando dinero para una asociación de ayuda a las supervivientes de violencia machista, pero creo que erré sacando ese tema. A mucha gente le ha representado y mucha gente me ha dado las gracias, pero yo no tengo que dar voz a nada, incluso aunque sea decir con mi voz que no tengo que dar voz. Sé que suena paradójico, pero tenemos una herencia por la que hemos nacido y vivimos en un sistema machista, tanto a nivel social como fiscal como político o humano. Todos los hombres y mujeres somos machistas y estamos aprendiendo a desconstruirnos y a dejar de serlo. A los hombres les está costando más, porque piensan: "No, yo es que tengo algo que decir". Pues dedícate a sacar tu espejo y a aprender. Nosotros tenemos que servir de altavoz, echar un paso atrás y servir para ayudar a empujar o a acompañar. Es así, cada día voy aprendiendo. No te voy a decir que llevo 33 años, pero sí 28 sin percibir muchas cosas que ahora se empiezan a percibir.

Qué sugieren estos 12 nombres a Rayden

  • Gloria Fuertes: Gracias. [Sinónimo está construido sobre un aforismo de la poeta madrileña: "Lo primero, la bondad; lo segundo, el talento. Y aquí termina el cuento".]
  • Tu hijo: Colegón, increíble, un crack, un superhéroe, un mastodonte, el rey que me ha hecho principito.
  • Pablo López: Sushi encima de la tapa del piano. Y vino, buen vino, eh, es un máquina del vino.
  • Rosalía: Artista.
  • Odio: Petróleo.
  • Machismo: Pasado. Y presente. Y futuro a corto plazo.
  • Gobierno: Teatro del malo que necesita apuntador.
  • Ansiedad: Peaje.
  • Influencers: De todo menos influenciar.
  • Llorar: Vía de escape.
  • Lengua: Instrumento.
  • Violencia de género: Pandemia.