BLOGS
27/04/2013 06:04 CEST | Actualizado 26/06/2013 07:12 CEST

La «gentrificación» llega a las recomendaciones lingüísticas semanales

El siguiente proceso seguro que no nos es desconocido: un barrio, generalmente céntrico, se encuentra devaluado desde un punto de vista urbanístico y social.

El siguiente proceso seguro que no nos es desconocido: un barrio, generalmente céntrico, se encuentra devaluado desde un punto de vista urbanístico y social. Poco a poco, comienzan a llegar nuevos habitantes, en la mayoría de los casos atraídos por la buena ubicación y el bajo precio de las viviendas, y comienza una transformación cultural y social que va dotando a la zona de una nueva imagen.

Después intervienen las administraciones públicas y las empresas privadas que, mediante rehabilitaciones urbanísticas, provocan el progresivo aumento del nivel del suelo y de los precios de los servicios. Este cambio de identidad termina desplazando a la población original del barrio y a los comercios tradicionales en favor de una clase social de mayor poder adquisitivo.

Este proceso, que es más complejo y sutil, y que se produce en todas las grandes ciudades, recibe el nombre en inglés de gentrification, un término que deriva del sustantivo gentry ('alta burguesía, pequeña aristocracia, familia bien o gente de bien'). La palabra, que en español se emplea como gentrificación, también se ha adaptado al francés (gentrification), al alemán (Gentrifizierung ) y al portugués (gentrificação).

Aunque inicialmente su uso estaba circunscrito al mundo de la sociología y el urbanismo, la gentrificación ha comenzado a aparecer en los medios de comunicación, en los que pueden verse frases como «Chueca es un ejemplo clásico de gentrificación: el barrio se 'limpió' en todos los sentidos, el tejido social cambió y se revalorizó el suelo», «Para los vecinos, más hoteles supondrán un aumento del riesgo de gentrificación» y «Clinton Hill en Nueva York y Clerkenwell en Londres son ejemplos claros de gentrificación».

De las alternativas propuestas hasta ahora en español, elitización o, más precisamente, elitización residencial es la que más se ajusta al sentido del término original, frente a aburguesamiento, recualificación social o aristocratización, que no recogen los matices de este proceso.

Sin embargo, a pesar de que elitización puede ser una buena alternativa, habría que contextualizarla o añadir «residencial» o «urbanística». Por ello, en la nota que publicamos el miércoles en la Fundación del Español Urgente, señalamos que gentrificación puede considerarse un neologismo adecuado en español, pues tiene ya un largo recorrido en nuestro idioma en ámbitos más técnicos y especializados, como la sociología, y en la prensa se pueden encontrar casos desde mediados de los años 90.

Ilustración: @MoxParadox.

  • Otras recomendaciones lingüísticas de la semana, en breve:

«Klopp recordó la potencia del Real Madrid y alertó que el martes en Madrid habrá que trabajar para coronar el pase a la final»

El miedo al dequeísmo hace que se incurra en otro error: el queísmo. En este caso, el verbo alertar, cuando va seguido de una oración encabezada por la conjunción que, requiere la preposición de: «se alerta de que algo sucede», no «se alerta que algo sucede».

«Industria corrige el plan renove de neumáticos»

A partir del llamado Plan de Renovación de Vehículos, puesto en marcha por el Gobierno español en 1994, sujeto a una subvención, esta denominación se simplificó como Plan Renove.

El término renove, probable acrónimo de «renovación de vehículos», ha terminando calando en el lenguaje común y se encuentra ya lexicalizado en el uso como sustantivo equivalente a 'renovación, por parte de los consumidores, de un producto que ha quedado obsoleto', como recoge el diccionario Clave.

«La oficina del Defensor del Pueblo ha reclamado este jueves la puesta en marcha de un arbitraje universal sobre las participaciones preferentes»

La expresión defensor del pueblo, cuando hace referencia a la institución, ha de escribirse con mayúscula, por tratarse de un nombre propio, y en masculino, pero cuando alude al cargo, se escribe con minúscula y se utiliza el masculino genérico: «Comienza la búsqueda de candidatos a defensor del pueblo».

Por último, cuando defensor del pueblo se refiera a la persona que desempeña dicho cargo, se escribe con minúscula y en masculino o femenino atendiendo al sexo de su titular: «La defensora del pueblo abre de oficio una investigación sobre la mina de oro».

«¿Falta personal a Rudy o 'flopping' del madridista?»

La palabra inglesa flopping, referida a la sobreactuación de algunos jugadores de baloncesto al contacto con un contrincante para tratar de engañar al árbitro y lograr que pite una falta, puede sustituirse en español por simulación o exageración.