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02/06/2020 16:01 CEST | Actualizado 02/06/2020 16:01 CEST

Blancos, vuestra solidaridad no es suficiente

Muchos han publicado mensajes de solidaridad y unidad, pero ese sentimiento no suele ir más allá de un 'hashtag' o un 'post' en Instagram.

PETER PARKS/AFP via Getty Images
Manifestación en Sidney (Australia) en apoyo a las protestas contra el racismo tras la muerte de George Floyd a manos de un policía en Minneapolis (EEUU).

El mundo presenció con horror cómo George Floyd fue asesinado a plena luz del día en Mineápolis por un agente de policía blanco que apoyó su rodilla en el cuello de Floyd durante varios minutos al tiempo que este suplicaba en varias ocasiones: “Por favor, no puedo respirar”.

Las personas negras, independientemente de su lugar de procedencia, sintieron más profundamente que nadie esta tragedia. Algunos de ellos han sufrido en sus carnes la brutalidad policial. La mayoría de ellos conocen el genuino dolor del racismo en mayor o menor medida, las microagresiones que constituyen las malas pronunciaciones de su nombre y los típicos comentarios de ”¿de dónde eres en realidad?”.

En respuesta al asesinato de Floyd, muchas personas blancas y marcas famosas han publicado mensajes de solidaridad y unidad, pero ese sentimiento no suele ir más allá de un hashtag o un post en Instagram. La marca de moda Pretty Little Thing fue muy criticada por tuitear una imagen de una mano blanca y otra mano excesivamente negra entrelazadas con el pie de foto “permanezcamos unidos” mientras que Amazon tuiteó que mostraba su “solidaridad con la comunidad negra”, pero sin hacer más aportaciones y sin promover donaciones a ninguno de sus movimientos comunitarios.

Muchos han publicado mensajes de solidaridad y unidad, pero ese sentimiento no suele ir más allá de un 'hashtag' o un 'post' en Instagram

Otros tuiteros publicaron mensajes como “No es un problema de razas, es un problema de derechos” o “no se trata de blancos y negros, sino de ser antirracistas”. Y, lo creas o no, hay incluso un vídeo que resulta incómodo de ver sobre un grupo de personas blancas estadounidenses arrodillándose ante sus vecinos negros para pedir perdón por años de racismo.

La igualdad racial, un concepto idealista por el cual las personas no reciben un trato distinto por su etnia ni por su color de piel, define el mensaje subyacente de muchos de estos ejemplos, pero que por desgracia no va mucho más allá antes de tropezar consigo mismo. Mi propia experiencia es un ejemplo de ello. Mi madre siempre me decía de pequeña que el color de mi piel no importaba y que lo importante era la persona que hay dentro. Como idea, es bonita, pero no me preparó para las burlas que me iban a lanzar en el colegio los otros niños por mi pelo rizado indomable y mi piel marrón clara.

Mi madre era blanca, mi padre es negro y me crie con mis hermanos en la zona rural de Kent (Reino Unido), donde solo había otra familia negra en toda la población. En un intento de protegernos del racismo que sufrió mi padre en Northampton cuando era niño, mis padres me enseñaron que la raza nunca sería un aspecto importante en mi vida. Era una lección de “mente sobre materia” para que recordáramos que si trabajamos suficientemente duro, no hay nada que no podamos lograr. Aunque esa enseñanza me hizo ser una buena trabajadora, a la larga me acabó generando confusión, por muy buena intención que tuviera.

Mi madre siempre me decía que lo importante era la persona y no el color de la piel, pero no me preparó para las burlas que me iban a lanzar los otros niños

Conforme crecí y empecé a leer sobre la historia de los negros, el tema de la raza me empezó a fascinar al ayudarme a entender mi propia identidad. Escribí incontables artículos de opinión sobre la importancia de las protestas del #BlackLivesMatter, que empezaba a ganar fuerza en Estados Unidos, y sobre mis propias experiencias de racismo a lo largo de mi vida.

Mi madre, aunque estaba orgullosa al ver que publicaban mis artículos, siempre lamentaba en cierto modo que hablara de la raza y el racismo de forma tan abierta, y en más de una ocasión me dijo que al hacerlo, estaba renegando de mis genes blancos y, por tanto, de ella. Desde ese momento, aunque ambas seguimos teniendo una relación muy cercana, se abrió una enorme grieta de incomprensión y divergencia entre nosotras. Si siguiera viva, me encantaría sentarme con ella y hablarle de las dificultades muy reales que he tenido que afrontar como mujer negra en vez de esquivar el tema de la raza como solíamos hacer ambas.

SIPA USA/PA IMAGES

Porque el racismo no se puede combatir sin antes reconocer que hay diferencias entre los blancos y los negros en la sociedad. Cuando mis padres eligieron no afrontar estas diferencias en mi casa, no me protegieron de los casos de racismo que presenciaría cuando saliera por la puerta. 

Ha sido decepcionante, como poco, ver cómo muchas de las reacciones a la muerte de Floyd se niegan a aceptar esta diferencia crucial. Y de esta decepción no se escapa otro incidente: el mensaje del Gobierno británico para combatir el coronavirus fue que “estamos en esto juntos”, pero no tuvieron en cuenta para nada a las personas negras, asiáticas y otras minorías étnicas que hay en el país, ni tampoco la tasa de infección (y aún peor, de letalidad) que afecta a esos colectivos. Ahora sabemos que las personas negras son cuatro veces más propensas a fallecer por coronavirus que las personas blancas.

Creo que la inmensa mayoría de los blancos sabe que el racismo está mal, pero demasiado a menudo no están dispuestos a ir un paso más allá y cuestionarse su privilegio y cómo eso alimenta nuestro sistema supremacista blanco. Incluso los blancos que se identifican como no racistas deberían cuestionar sus lazos con el supremacismo blanco y cómo se benefician de este sistema.

La inmensa mayoría de los blancos sabe que el racismo está mal, pero demasiado a menudo no están dispuestos a ir un paso más allá y cuestionarse su privilegio

Reclamar unidad y solidaridad en las redes sociales y pedir perdón por un pasado oscuro que no recuerdan ni entienden no significa nada si los blancos no se toman el tiempo necesario para aprender y comprender que sus experiencias vitales son completamente diferentes de las de los negros.

Entiendo que, para muchos blancos, afrontar un racismo sistémico que les beneficia en última instancia a ellos no es algo que se haga en cinco minutos. Si después de ese esfuerzo de comprensión no te sientes incómodo, es que no te has esforzado lo suficiente. Aunque las personas negras pueden guiarte en la dirección correcta a través de lo que decimos, escribimos, creamos y producimos, no depende de nosotros llevarte de la mano. Es hora de que tú te pongas en marcha.

Georgia Chambers es periodista independiente y editora.

Este post fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Reino Unido y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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