POLÍTICA
01/06/2021 09:05 CEST

El retorno de 12.600 temporeras de la fresa peligra por la crisis con Marruecos

Las trabajadoras sólo pueden regresar a su país con el permiso de Rabat, porque la frontera está cerrada desde marzo por el coronavirus.

Niccolo Guasti via Getty Images
Mujeres temporeras, cargando sus pertenencias en un autobús, regresando a casa desde Lepe, en mayo de 2020.

Vienen a España, trabajan a destajo, y ahora llega el momento de regresar a casa con el fruto de lo sembrado, dinero para pasar otro año en Marruecos. El problema es que ahora ni pueden volver a casa. Es el limbo en el que se encuentran 12.600 temporeras que forman parte del contingente contratado en la presente campaña agrícola por las organizaciones agrarias de Huelva, que sn también víctimas de la nueva crisis abierta entre los dos países

Estas mujeres se encuentra en compás de espera en la recta final de la temporada por la crisis diplomática que este mayo desembocó en la masiva llegada de inmigrantes a Ceuta. Existe un protocolo tanto de venida a España como de retorno a Marruecos, que se hace en ambos casos de forma escalonada y siempre con el visto bueno de las dos naciones.

Sin embargo, por ahora no hay respuesta por parte de Marruecos para iniciar el proceso, por lo que estas trabajadores no saben lo que van a pasar con ellas. Desde el 21 de mayo, no hay comunicaciones. 

La reunión prevista con la Dirección General de Migraciones ha quedado de momento aparcada, informa ABC, al igual que el calendario de salida de las trabajadoras, consensuado por los empresarios agrícolas, en el que se había fijado la vuelta de los primeros grupos para esta misma semana. Este lunes tenían que haberse iniciado ya los viajes, en tandas de unas 800 personas por ferry, a tres ferrys a la semana, espaciados hasta mediados de julio. Cuando las mujeres vinieron, entre diciembre y marzo pasados, no hubo problemas. 

Ante esta situación, la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) ha confirmado que el próximo lunes registrará una petición formal en la Subdelegación del Gobierno en Sevilla para llevar a cabo una concentración a las puertas del Consulado de Marruecos el 11 de junio, un día después de la fecha señalada por el país alauita para el levantamiento del estado de alarma.

Organizaciones agrarias como UPA, Interfresa y Freshuelva ya han mostrado públicamente su preocupación por esta situación, que tiene muchos frentes: desde dónde alojar a las trabajadoras en un tiempo en el que no estaba previsto que estuvieran en Huelva hasta las PCR que hay que realizarles con dos días de anticipo respecto a su viaje para que entren en Marruecos cumpliendo las normas anticovid. 

Ya el año pasado, precisamente por culpa de la pandemia, unas 7.000 mujeres vieron retrasados sus viajes y los empresarios de la fresa les buscaron acomodo temporal en sus propias viviendas, pero al menos el hecho de que esta vez la pelea sea política, diplomática, hace pensar en una solución razonable, por más que la crisis siga de fondo. Si no, estas trabajadoras estarán perdiendo el tiempo en España, sin empleo y gastando lo ahorrado, que tanto necesitan en origen. 

Si no hay una vuelta a la normalidad, la organizaciones agrarias han anunciado que protestarán ante el Consulado de Marruecos en Sevilla, para que se visualice la situación de las empleadas en Huelva.

La vía hondureña

En Huelva, además, defienden que las trabajadoras de Marruecos siguen siendo “esenciales” para la fresa y los frutos rojos, pero también se está planeando la llegada de empleadas de Honduras, un plan paralizado el año pasado por el coronavirus.  

La idea es que, desde Huelva, enlacen con otras campañas agrícolas en Lérida, Jaén o Extremadura. La dependencia de Marruecos, ante estas situaciones de incertidumbre, también sería menor. 

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