POLÍTICA
13/11/2019 11:01 CET | Actualizado 13/11/2019 11:04 CET

Gabilondo recurre a la princesa Leonor para explicar hasta qué punto se la juegan Sánchez e Iglesias

"Si fracasan..."

CADENASER
El periodista Iñaki Gabilondo.

“Si fracasan, la derecha estará en el poder hasta que la princesa Leonor tenga nietos”. Así de claro. El periodista Iñaki Gabilondo ha expuesto sin tapujos -en su comentario Sorpresa, esperanza y recelos, en la Cadena Ser- que el PSOE y Unidas Podemos se juegan el todo o la nada, tras su preacuerdo para formar un Gobierno de coalición

Así, Gabilondo cree que “si triunfan, dos países del sur España y Portugal podrán reanimar a la vieja y desfondada izquierda europea”. 

La tarea no va a ser fácil. En este punto, Gabilondo resalta los tremendos recelos generados por su “reconciliación fulminante” y la incomprensión por el “semestre perdido”. 

“Sánchez e Iglesias tienen que revertir el déficit de credibilidad de dicha fórmula, que no procede solamente de la hostilidad de sus enemigos o del Ibex o del pensamiento económico político dominante”, ha argumentado Gabilondo, antes de resaltar que “las reticencias alcanzan a amplios sectores de las capas medias”.

“Si este gobierno de coalición sale adelante constituirá una novedad de nuestra democracia y un desafío de la máxima dificultad para nuestra izquierda”, ha opinado Gabilondo, quien ha sentenciado: “Diseñar un proyecto progresista viable bajo la presión de dos tensiones extremas en la derecha y el independentismo y frente a las desconfianza casi unánime del establishment económico nacional”. 

Sorpresa, esperanza y recelos

Lo que dije cuando el gobierno de coalición era una hipótesis lo repito ahora que hay un preacuerdo. Además de las complejísimas tareas de construcción de dicho gobierno que aún tiene que ser apuntalado por otras fuerzas, Sánchez e Iglesias tienen que revertir el déficit de credibilidad de dicha fórmula, que no procede solamente de la hostilidad de sus enemigos o del Ibex o del pensamiento económico político dominante.

Las reticencias alcanzan a amplios sectores de las capas medias e incluso muchos afines conquistados por la idea de que nuestro mundo no se puede ni tocar el modelo único y que además ha sido testigos del agrio proceso negociador pasado un muestrario completo de las tradicionales desconfianzas de las izquierdas.

De forma que la sorprendente noticia del pacto con Iglesias de vicepresidente y el abrazo que lo sella hace recelar incluso a los que hoy lo celebran. Todas las reconciliaciones fulminantes hacen dudar y no se entiende el semestre perdido.

Hay mucho que decir y mucho se dirá sobre tan importante noticia pero como primera entrega antes de conocer planes programas y proyectos se precisaría una aclaración fundamental básica: que PSOE y Unidas Podemos quieren construir un gobierno. No dos ni una moto con sidecar. Es decir, que entienden que un gobierno es un órgano colegiado que comparte decisiones y responsabilidades incluso en los casos más impopulares.

Aún hay mucho pescado por vender en el seno del propio PSOE y muchas alianzas por tejer. Estoy convencido de que Sánchez sí obtendrá la investidura en la segunda vuelta. Si es así, si este gobierno de coalición sale adelante constituirá una novedad de nuestra democracia y un desafío de la máxima dificultad para nuestra izquierda: diseñar un proyecto progresista viable bajo la presión de dos tensiones extremas en la derecha y el independentismo y frente a las desconfianza casi unánime del establishment económico nacional.

Sánchez e Iglesias necesitarán sentido de la realidad y muy buena cabeza. Una gran responsabilidad. Repito lo que un día dije. Si fracasan la derecha estará en el poder hasta que la princesa Leonor tenga nietos. Si triunfan, dos países del sur España y Portugal podrán reanimar a la vieja y desfondada izquierda europea.

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