Diez motivos por los que odias los lunes

Los estudios demuestran que al empezar la semana tenemos peor humor, pero eso ya lo sabías. Los motivos, en cambio, son más variados de lo que imaginas.
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El lunes es el día menos popular de la semana. Muchos estudios sugieren que es el día que peor humor tiene la gente, aunque tampoco era necesario que nos lo dijeran los estudios.

Pero ¿por qué son tan duros los lunes a nivel mental? Según los expertos, los motivos son más variados de los que mucha gente imagina.

Los lunes alteran los ritmos de tu cuerpo

Este motivo afecta sobre todo a quienes trabajan de lunes a viernes. La razón es que estas personas tienen un horario de actividad y de descanso muy distinto los fines de semana.

“Dormir más los fines de semana es bueno, pero cambiar los patrones de sueño cada cinco o seis días altera los ritmos naturales del organismo”, explica la neuropsicóloga Sanam Hafeez. “Así que aunque descanses bien el domingo por la noche, es posible que todavía tengas sueño el lunes. Y cuando estamos cansados, somos más irritables, más impacientes y estamos de peor humor de lo normal”.

Para otras muchas personas el fin de semana es más agotador de lo que se imaginan.

“Piensan en el fin de semana como unos días de descanso y renovación, pero al mismo tiempo hacen tantas cosas como les es posible: comen y beben demasiado y se van a dormir más tarde de lo habitual”, comenta City Therapist, una cuenta de Instagram especializada en psicoterapia y salud mental. “Muchos aprovechan para ponerse al día con sus amigos, y aunque eso está bien, requiere energía logística y emocional. Por lo tanto, los lunes se encuentran aún más cansados y eso afecta directamente a su estado de ánimo”.

Pierdes la sensación de libertad

“La razón más simple por la que la gente odia los lunes es porque van justo después de dos días de libertad”, señala Hafeez. “Aunque los fines de semana también sean días ocupados, están repletos de momentos para relajarse: te despiertas más tarde, comes en un restaurante... Ese cambio drástico es duro para mucha gente”.

Los lunes son el día para lamentarse por la pérdida del fin de semana y de las emociones positivas que suelen acompañar esos dos días. Psicológicamente, es duro renunciar al tiempo para uno mismo y empezar a asumir responsabilidades.

“Cuando llegan los lunes, mucha gente se siente decepcionada por tener que volver al trabajo en vez de escoger cómo pasar su tiempo”, explica la terapeuta familiar y matrimonial Becky Stuempfig.

Y, en 2020, para muchas familias, la llegada del lunes también implica retomar el teletrabajo y el estrés de las videollamadas.

No te gusta tu trabajo

Otro motivo muy frecuente por el que los lunes te resultan tan duros es, simplemente, porque no te gusta tu trabajo.

“Ya sea porque tienes un jefe demasiado exigente o porque no te llevas bien con algún compañero de trabajo, puedes sufrir ansiedad desde el domingo por la noche, y así es difícil empezar la semana satisfecho”, justifica Hafeez.

Y aunque disfrutes de tu trabajo, hay otros factores externos, como la pandemia, que pueden estresarte por la incertidumbre económica y el riesgo para tu salud.

“Aunque te apasione tu trabajo, no solo es normal que no te gusten los lunes, también es humano”, añade Gitlin. “Una vez que aceptas que todos los trabajos tienen sus propios inconvenientes, aprendes a gestionar el estrés, no a luchar contra él”.

No estás bien mentalizado para superar el día

Otro motivo por el que los lunes se les hace cuesta arriba a tantas personas es porque no se mentalizan para el inicio de la semana.

“Los lunes son duros, pero muchas personas no se dan cuenta de que ellas mismas están provocándolo”, asegura Hafeez. “Cuando alguien no se prepara bien, las cosas no salen. Si no aprovechas parte de los domingos para organizarte la semana, los lunes pueden llegar a ser insoportables”.

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Nuestra cultura nos dice que hay que odiar los lunes

“Vivimos en una cultura en la que los lunes son un enemigo habitual”, señala Stuempfig.

La aversión a los lunes aparece en canciones, en Twitter, en memes, en películas, etc., y todos bebemos de esa cultura pop y la proyectamos en nuestro día a día.

Mal equilibrio entre tu vida personal y tu vida profesional

Los sentimientos negativos que provocan los lunes pueden ser la mente y el cuerpo diciéndote que te tomes un respiro.

“A veces, los lunes son tan duros por la falta de equilibrio que tenemos en la semana entre la vida personal y la vida profesional”, señala Hafeez. “Y aunque te guste tu trabajo, todo el mundo necesita descansar. Pasar semanas y semanas sin descansos y sin tener un incentivo que te motive desgasta el cuerpo y la mente. Y aunque el domingo hayas descansado, no es suficiente para empezar otra semana de trabajo con energía”.

De hecho, odiar los lunes puede ser un síntoma de agotamiento laboral.

Sufres ansiedad social

Pasarlo mal los lunes puede estar relacionado con la ansiedad por todo el trabajo que te espera, pero también puede tratarse de ansiedad social por verte obligado a interactuar con otras personas fuera de tu área de confort.

“Puede estar relacionado con la ansiedad ante la expectativa de dificultades sociales”, indica el psicoterapeuta Noel McDermott. “Como animales sociales, pasar un par de días evitando una de nuestras principales facetas sociales (el trabajo) propicia la acumulación de ansiedad. El domingo por la noche, muchos empezamos a darle vueltas por eso”.

Las transiciones son complicadas para ti

“Los lunes implican transiciones, y es muy común ponerse nervioso antes, durante y después de las transiciones hacia lo desconocido. Marcan el inicio de una semana de trabajo o de estudio con multitud de incógnitas que afrontar”.

Las personas que no están pasando por situaciones cómodas en su vida tienen más motivos para sufrir ansiedad con esas transiciones.

“Los hijos de padres divorciados a veces cambian de casa los lunes, y es un cambio duro para ellos y para los padres”, expone Stuempfig. “Para quienes tienen una relación a distancia, los lunes implican decirle adiós a sus parejas hasta otro fin de semana y es una sensación muy deprimente”.

No sabes cómo va a ser la semana

Los lunes tienes una semana entera ante ti y no sabes de qué formas te vas a estresar esta vez.

“A medida que llega el miércoles, vas ganando confianza y viendo más cerca el deseado fin de semana”, comenta Gitlin. “Además de la fatiga acumulada, los lunes a veces te planteas si vas a lograr sobrevivir otra semana y no te animas hasta que ves que solo quedan dos días para el sábado”.

Stuempfig considera que la semana se hace tan dura porque vivimos en una cultura que funciona a base de recompensas. En vez de disfrutar del trayecto, nuestra cultura se centra en el destino final y en la recompensa.

“Muchos se centran en recompensas externas, como la aprobación de su jefe, un ascenso o una subida de sueldo en vez de buscar una motivación interna, como encontrarle un sentido a su trabajo o intentar hacerlo lo mejor posible”, sostiene Stuempfig. “Cuando te centras tanto en las recompensas externas, no encuentras la alegría en el día a día, sobre todo cuando es lunes”.

Vives para el fin de semana

Si vives deseando que llegue el fin de semana, el lunes puede parecerte el fin de tu “vida real”.

“Si empezar el lunes es como darle un portazo a 48 horas de libertad, tal vez llevas una doble vida”, advierte Hafeez. “Pagar las facturas e ir al trabajo es una vida y lo que haces el fin de semana es otra vida. Alguien que vive atrapado en esa forma de pensar siempre va a pasarlo mal los lunes hasta que encuentre la forma de fusionar ambas vidas”.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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