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29/03/2020 12:52 CEST | Actualizado 30/03/2020 08:31 CEST

Nuestra (frágil) salud mental en tiempos de pandemia y aislamiento

Sobrellevar la cuarentena es duro. Mucho más si sufres ansiedad o depresión.

David Benito/Getty Images
Una mujer, asomada a un balcón en Madrid el segundo día laborable tras el decreto del estado de alarma.

“No sé si la presión que siento en el pecho es coronavirus o ansiedad”. Probablemente hayas escuchado este comentario en alguna conversación (virtual) entre amigos. Y, aunque suene a guasa, tiene mucho de verdad. 

El confinamiento, la pandemia y la sobreexposición a la información hacen mella en la salud mental de la gente. Basta con mirar lo que ha ocurrido en China para comprobarlo. En el punto álgido de la epidemia, se crearon cientos de líneas telefónicas disponibles las 24 horas para dar atención psicológica y los científicos recomendaron “incluir la salud mental en el sistema sanitario público de emergencia” para contener y erradicar el coronavirus. 

Cuando China parece recuperarse de la peor parte de la crisis sanitaria, un estudio apunta a que el 5% de la población ha sufrido síntomas agudos de estrés postraumático debido a la epidemia, y que esto afecta especialmente a las mujeres y a los grupos de población más vulnerables a la enfermedad.

En España, que supuestamente alcanza ahora su pico de la epidemia, aún no se han hecho estudios de este tipo. Pero sí hay indicios que dan una idea de la situación. “Las consultas han crecido exponencialmente”, afirma Jaime Martínez, psiquiatra y médico de Elma, primer seguro digital de salud en España. “Quizás antes acudían a una guardia común, y ahora recurren a nosotros por chat, por videollamada…”, explica.

Martínez atiende a dos tipos de pacientes: a gente que ya tenía patologías previas “y necesita ajustes en su tratamiento”, y a personas que “no tenían trastornos antes pero que en estos momentos sufren un pico agudo de estrés”. “La intención es que traten de sobrellevarlo con un tratamiento que no sea a largo plazo, a través de psicoeducación o acompañamiento. Pero a veces también hay que recetarles fármacos”, cuenta.

En las dos primeras semanas de marzo, el antidepresivo Zarelis se vendió más a las farmacias que en todo el mes de febrero, según ha podido saber El HuffPost por la compañía que lo comercializa. El dato corresponde a la venta interna, es decir, lo que el laboratorio vende a las farmacias, que no equivale a las recetas de antidepresivos dispensadas, pero en cualquier caso indica una mayor demanda. Las cifras de ventas de ansiolíticos, que podrían ser aún más reveladoras, aún no están disponibles.

Los rasgos hipocondríacos y perfeccionistas, potenciados en esta situación, pueden llegar a convertirse en patologías

El doctor Martínez reconoce que en su consulta reciben “llamadas de personas que preguntan todo el rato lo mismo, incluso a distintos horarios en un mismo día”, y que lo más tienen es “miedo a la enfermedad”. “Hay mucha gente que tiene miedo a enfermarse y ahora ve el peligro en la puerta de su casa”, cuenta. Sin duda, esta situación no les favorece”. 

El psiquiatra asegura que algunas personas, sin sufrir un diagnóstico previo, “tienen unos rasgos de personalidad y unas características que les pueden hacer desarrollar ciertas patologías”. Se trata de “personas muy autoexigentes, perfeccionistas, con rasgos obsesivos, con predisposición a desarrollar ansiedad y depresión”, apunta. “Si tienen esa tendencia y están sometidos a un estímulo constante, es lógico que pase esto: sus rasgos hipocondríacos y perfeccionistas, potenciados en esta situación, pueden llegar a convertirse en patologías”, sostiene. 

Se calcula que un tercio de las personas va a pasar por algún episodio de ansiedad o depresión a lo largo de su vida. Según el psiquiatra, “ese tercio de la gente tiene muchas posibilidades de desarrollarlo ahora”.

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Un hombre, en el balcón de su casa con sus dos hijos en Barcelona, el 17 de marzo de 2020.

María José Acebes, psicóloga y profesora de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), trata de matizar esta afirmación. Para Acebes, es “importante recalcar que ante la situación de impacto que estamos viviendo, es normal sentir estrés y ansiedad”. Dicho de otra manera: “Sentirse ansioso o irascible estos días, que las emociones fluctúen a lo largo de la jornada, que te enfades y llores, no tiene por qué considerarse patológico”. La ansiedad es una “respuesta normal” a situaciones de peligro, y esta circunstancia es nueva para todos, hay incertidumbre, hay una amenaza real, aclara Acebes. Sólo si esa sensación persiste y resulta limitante para llevar una vida ‘normal’ es cuando hay que hablar de ansiedad “patológica y perjudicial”, apunta. 

Ante la situación de impacto que estamos viviendo, es normal sentir estrés y ansiedad

¿Cómo se manifiesta esa ansiedad? “Con emociones, pero también con conductas y formas de pensar”, responde la experta. “Puede hacer caer en pensamientos anticipatorios de peligro, que en este caso tienen una base real -la enfermedad- pero distorsionada”, explica. Que levante la mano quien no haya tenido pensamientos del tipo “si salgo a la calle, me contagio seguro” o “no voy a volver a hacer vida normal nunca más”. Pues bien: es normal pensarlo, estamos en estado de alarma. La psicóloga empezará a considerarlo “un problema patológico” si cuando pase todo “esos pensamientos persisten y eres incapaz de superarlos”.

Miedos y manías exacerbados por la incertidumbre

En ese caso, sí se requeriría ayuda profesional. La psicóloga, que ya no atiende consultas presenciales pero sí hace “mantenimiento por videollamada”, ha notado que sus pacientes “ahora se preocupan más. que les cuesta más llevar a cabo conductas habituales, y puede ser fruto de la ansiedad”, admite. “Es muy probable que las personas con ansiedad, depresión u otras dificultades emocionales sientan mayores problemas de adaptación, y en ese caso sí hay que recurrir a los profesionales de la salud mental”, señala, al tiempo que recalca la importancia de “no automedicarse, sólo si lo prescribe un profesional”.

David Ramos/Getty Images
Profesionales sanitarias del Hosplital Clinic de Barcelona salen a aplaudir.

Javier Martínez atiende en sus consultas virtuales de psiquiatría a personas con todo tipo de patologías, desde ansiedad y trastorno obsesivo compulsivo (TOC) hasta esquizofrenia. Y es consciente de que a cada una de ellas va a asociada una dificultad añadida en época de virus y confinamiento.

En el caso de las personas con depresión, el confinamiento puede hacer que se “perpetúe” su habitual “tendencia a la inactividad, al aislamiento, a la falta de energía, a estar en la cama”. Para las personas con ansiedad, la incertidumbre puede agravar su “miedo a salir y a ver a gente”, explica.

Las personas con trastornos obsesivo compulsivos pueden desarrollar “miedo a la contaminación o a que cualquiera pueda enfermarse”, además de un “sentimiento de culpa amplificado”, añade. Para casos más graves, como esquizofrenia o trastorno bipolar, esta situación puede disparar “cualquier paranoia”. 

Consejos para sobrellevar mejor la cuarentena

Los expertos reconocen que es complicado lidiar con estos trastornos en pleno estado de alarma, pero también existen formas de mitigar sus síntomas. Si el problema persiste, recurrir a un profesional de la salud mental de forma online o telefónica siempre es una buena opción. Pero, antes, conviene seguir las recomendaciones generales que se dan estos días a la sociedad para sobrellevar el confinamiento, y que enumeran los especialistas:

- Crearse una rutina y unos horarios, buscar algo que nos ancle a la tierra. Hacer un cronograma en el que quede por escrito todo lo necesario para vivir, en el que se ordene la comida, el ejercicio físico y el sueño. El insomnio es algo que afecta especialmente estos días, explica Martínez, ya que “con el encierro uno tiende a desordenarse”.

- Emplear el tiempo para hacer cosas que llevamos tiempo postergando, ya sea dibujar, tocar la guitarra, cantar, manualidades… y, si es posible, seguir trabajando en remoto. Es importante mantener la actividad tanto física como mental e intelectual, recuerdan los especialistas. Aunque Acebes recalca: “Hay que encontrar el equilibrio, entre el trabajo y el tiempo para descansar la mente. Saca un momento para realizar una actividad gratificante para ti mismo que no esté relacionada con el coronavirus”. Aunque sea no hacer nada. Agobiarse con todas las actividades que la gente presume hacer en redes sociales puede ser contraproducente, advierte la psicóloga.

- Desarrollar la socialización, ya sea en persona, si vives con alguien, o de forma virtual, si estás solo. Salir al balcón a aplaudir, por ejemplo, es muy positivo, señala Martínez, porque “estar unidos es una de las ideas básicas que hay que transmitir”. “Gestos como el de los balcones sirven para hacernos sentir útiles, parte del grupo. Las muestras de gratitud y de acompañamiento son muy importantes estos días”, añade Acebes.

- Dedicar sólo un momento del día a informarse, y no sumirse en el flujo de información y bulos que con el que se nos bombardea constantemente . “Las personas obsesivas o hipocondríacas deben hacer todo lo posible por apartar la rumiación, los pensamientos negativos, y afrontar esta situación con pensamientos positivos. Todos tenemos que pensar que hacemos esto por un buen motivo, por altruismo, por amor, por salvar vidas”, apunta Martínez. “Y, cuando te informes, que sean fuentes fiables, no fake news ni bulos”, recuerda Acebes, que también recomienda buscar noticias positivas: “Fijarse en la cantidad de personas que se han recuperado y en las historias de la gente que ayuda”.

- Por último: meditación, yoga y ejercicios de relajación.

En caso de tener el confinamiento bajo control, toca estar pendiente de los más vulnerables. Piensa en gente de tu entorno que quizás no lo lleve tan bien y “aprovecha para contactar con ellos, preocuparte y darles ánimos”, sugiere Jaime Martínez. 

Pienso en lo que están pasando los sanitarios. Por mucho que sean profesionales, no dejan de ser humanos

María José Acebes se acuerda especialmente de las personas que han perdido a un ser querido, y de su duelo. “Esos familiares que no han podido despedirse necesitan apoyo extra y supervisión”, afirma. “Es fundamental que hagan algún tipo de duelo, aunque sea simbólico, como un pequeño acto de despedida en familia, desde casa, con una videollamada”, sostiene. 

Acebes está convencida de que la labor de los profesionales de la salud mental es imprescindible ahora y lo será en un futuro no muy lejano, cuando pase lo peor de esta crisis sanitaria. “Pienso en lo que están pasando los profesionales sanitarios. Están viviendo situaciones verdaderamente traumáticas”, plantea. “Por mucho que sean profesionales, no dejan de ser humanos, y van a necesitar mucho apoyo emocional”.

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