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08/08/2020 12:43 CEST | Actualizado 08/08/2020 12:43 CEST

Ultra Marino, aire fresco en la costa onubense

El restaurante de Juan Lopéz en el Rompido es uno de mis descubrimientos de este verano.

En una plaza tan difícil como es Huelva, donde el producto es intocable, los chocos van fritos y las gambas cocidas, donde nada se puede salir de los cánones establecidos, me encuentro un pequeño restaurante que nada a contracorriente, queriendo proponer su visión a este maravilloso mundo gastronómico.

En segunda linea de la ría del Rompido, situado en una antigua casa, con una agradable terraza y un pequeño comedor interior para poder dar servicio a más o menos cuarenta personas a lo sumo entre ambos espacios. Se respira un ambiente distendido, sin prisas, un servicio amable y cercano, que en estos tiempos transmitir algo de calor humano manteniendo la distancia de seguridad es algo que se agradece mucho.

Y cómo no, nos dejamos llevar por esa ola que mece Ultra Marino, y que Juan Lopéz nos pusiera en mesa lo que su cabeza aquel día dictase. Un auténtico acierto, de las cocinas más frescas y libres que he probado en el último año, un menú que fue de menos a más y que culminaba con platos impresionantes. Una mano prodigiosa para los guisos, que siendo verano sólo pude probar en los fondos de algunos platos, pero que a buen seguro volveré este invierno para sacarle más jugo a esa virtud que nos ofrece el onubense.

Haciendo un pequeño repaso por el menú, se me han quedado grabados platos como su brioche con cigala a la llama, foie y un fondo de carne y vino tinto, o la anguila con tocino de jamón y una gyoza de manzana. Platos que rompen con la monotonía y traen aires nuevos, encima sin las ataduras técnicas que pueden tener restaurantes galardonados o los que lo pretenden estar, y personalmente creo que este es el camino que debe seguir la cocina, no estandarizar las experiencias sino dejar llegar a los cocineros a la excelencia por su camino y ofreciendo lo que ellos ven.

La verdad es que me voy con muchas ganas de volver a visitar Ultra Marino y disfrutar de su sumiller, enamorado de los vinos de Jerez y que tantos ratos buenos nos dio en la comida. Eso sí una pequeña advertencia para navegantes: si quieren disfrutar de una comida así, avísenlo con un par de días de antelación para que el capitán Juan pueda tenerlo todo listo.

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