BLOGS
14/12/2019 10:14 CET | Actualizado 14/12/2019 10:14 CET

…y ahora cinco años de Boris Johnson en Reino Unido

Mienten, se demuestra que mienten, y la gente les sigue votando igual.

Anadolu Agency via Getty Images

Las 10 en punto de la noche del 12 de diciembre de 2019, una fecha que pasará a la historia de muchos ciudadanos europeos en Reino Unido como uno de los peores momentos en nuestra vida en suelo británico y que compite con las 4 de la mañana del 23 de junio del 2016 (a esta hora se pudo intuir el resultado del referéndum del Brexit), significando dos momentos de gran desilusión con el país en el que yo elegí vivir hace más de 21 años. 

A esta hora se hacía pública la encuesta a pie de urna de la BBC junto con otras grandes corporaciones de información (o desinformación) británicas en la que se nos comunicaba que Boris Johnson doblaba en escaños al partido laborista de Jeremy Corbyn.

La naturaleza humana nos hace desconfiar de aquello que no queremos escuchar y aquello que no queremos entender. Esperanza había, a pesar de que durante semanas no hubo ni una sola encuesta en la que Boris Johnson no ganará cómodamente estas elecciones que no solo le conceden un cómodo mandato durante 5 años, sino que le ponen en bandeja la decisión para forzar una salida cómo a el le plazca de la Unión Europea.

En estos tiempos trumpiamos, o mejor dicho bannonianos, Boris Johnson llegará aún más embrutecido y envalentonada a las próximas reuniones de negociación con la Unión Europea y nos podemos esperar escenas parecidas a las que el señor Donald nos ofrece a diario desde Washington.

Todo esto muy gracioso si no fuera por qué en en este circo lleno de payasos, el público, aparte de pagar un precio estúpido en forma de recortes sociales, vamos a ser separados por este Gobierno elitista en diferentes cajas según nuestra procedencia, nuestra clase social, o nuestro valor como activo económico

El poder otorgado a Boris Johnson esta vez le aseguran cinco años de pleno rodillo conservador en el que no sólo podrá llevar a cabo su decisión con tratado o sin tratado de salir de la UE, sino que además tiene un amplio margen para empezar a llevar a cabo la segunda parte de su proyecto ultra conservador, que no es ni más ni menos que seguir desmantelando todos los servicios públicos, incluyendo el NHS y la educación, aupado aún más por un Brexit que usará para desregularizar y repartir el botín entre los suyos.

Los últimos días de campaña salieron datos relativos al número de mentiras contadas por los partidos durante la campaña electoral y detallaban que el 88% de los mensajes publicados y esparcidos por el Partido Conservador británico eran mentira, y esto es el gran cambio respecto al comportamiento al que estábamos acostumbrados hasta recientemente poco en la política mundial… se miente, se demuestra que se miente, y la gente sigue votando igual.

Boris Johnson llegó a decir la semana pasada que los ciudadanos europeos de cierta manera nos comportamos “como si este país fuera nuestro”…

El poder de los rusos, de Bannon, de Zuckerberg y demás está por encima del de cualquier institución nacional o supranacional, y ahora la gente va a los mítines con todos los eslóganes aprendidos y con la parafernalia comprada por Amazon en forma de gorra, camiseta, o playeras serigrafiadas, si te pones.

La política como se entendía, saliendo a tomar las calles, discutiendo en cafeterías y bares, o leyendo artículos de medios de diferentes colores políticos para contrastar, está pasando a la historia y ahora Google decide lo que nos gusta leer y lo que queremos seguir leyendo, y rara vez veremos algo que se salga del prisma que ya establecimos nosotros con nuestras preferencias en el 2006 o con lo que ellos creen que deberíamos pensar dado nuestras compras por Internet o nuestros likes en Twitter y otras redes sociales.

La nueva política ya está aquí y si nos reíamos de Trump desde la distancia, y en cierta manera de las payasadas de Boris Johnson, ahora lo grave es que el británico ya no es interino y tiene un puesto permanente durante cinco años como líder de la que se dice quinta potencia mundial en un momento clave en la historia en la que hay que decidir si se pueden adecuar los sistemas productivos y laborales a la sociedad del 2020 y a unas necesidades medioambientales que cuentan con masivo apoyo ciudadano.

Hoy leo a amigos como Raúl, de Newport, qué con su pasado de sufrido fan del Atleti, siempre encuentra algo positivo, y a muchos otros, que destacan y se alegran de que en su ciudad/barrio no han ganado los tories, o aquellos que destacan que la ultraderecha no ha ganado en este país por el hecho de que el Brexit Party o el UKIP no hayan logrado representación en el Parlamento… pero los extremistas ya pasaron a las filas del Partido Conservador en el cual se ha purgado a todo aquel que era disidente de la posición pro Brexit de Boris Johnson y Jacob Rees-Mogg.

Ahora nos queda disfrutar lo votado durante cinco largos años y esperar que la máquina negociadora de la Unión Europea minimice al máximo las consecuencias negativas que los ciudadanos europeos vamos a sufrir con la salida de la UE.

De manera personal, esto tiene implicaciones en la vida de muchos de nuestros conciudadanos, y ante las dudas sobre las consecuencias económicas muchos optaremos por la seguridad de los contratos laborales permanentes en vez de los contratos temporales para tratar de minimizar la imprevisibilidad política y económica..

Desde un punto de vista más institucional nos queda más claro que necesitaremos más apoyo por parte del Gobierno español a través de los consulados para poder defendernos ante una posibilidad de reducción de nuestros derechos civiles, laborales, o de acceso a la sanidad, y miraremos con mucha atención el tratado que se firmará con la Unión Europea y cómo nos afectará de repente el cambio en cuanto a pensiones o posibilidad de retornar a nuestro país de origen.

Mienten, se demuestra que mienten, y la gente les sigue votando igual.

Este Reino Unido me lo han cambiado y el buen ambiente, la apertura mental y el sentirse bienvenido ha cambiado por un ambiente hostil y un discurso político que nos empuja de repente a sentirnos discriminados y marcados, con una ministra del Interior hija y nieta de inmigrantes, Priti Patel, qué es más xenofoba que muchos de los británicos con ocho generaciones a sus espaldas en este país.

Boris Johnson llegó a decir la semana pasada que los ciudadanos europeos de cierta manera nos comportamos “como si este país fuera nuestro”… yo desde 2006 no lo siento así, pero sí que sé que espero que mis hijos puedan sentirlo como suyo tras haber nacido y haber sido educados aquí toda su vida, por mucho que una panda de xenófobos quieran borrar de un plumazo su pasado como país acogedor de emigrantes, y que a muchos nos ha dado mas oportunidades que nuestro país.

 

Síguenos también en el Facebook de El HuffPost Blogs 

#CuandoElDescansoEsUnSueño