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25/08/2018 10:17 CEST | Actualizado 25/08/2018 10:17 CEST

Dime qué fotografías y te diré quién eres

PIXABAY

Una fotografía no es una única cosa. Hay tantos modos de sacar fotos como maneras de mirar, y hay tantas formas de mirar como personas. Y cada imagen revela, como es natural y esperable, la personalidad de quien la ha tomado. Aquí van algunos ejemplos ¿Con cuál te identificas?

Fotografías monumentos y paisajes: Buscas sorprenderte por lo que hay a tu alrededor y te encanta contemplar sitios nuevos. En tus viajes persigues llegar a lugares que siempre has querido conocer, y los retratas para atesorar el instante que demuestre que has estado allí. Sueles utilizar estas fotografías como fondo en el ordenador o en el móvil para poder seguir saboreando ese momento muchas veces. Te encanta que alguien te pregunte qué es para poder contarles la historia. Si fotografías sobre todo monumentos, eres del tipo cultureta. Si son paisajes, tiendes más a lo ecófilo.

Haces fotos artísticas: No te interesa tanto lo que hay en el exterior como lo que tú eres capaz de hacer con ello para proyectar tu mundo interior. Buscas sacar al artista que llevas dentro e inspeccionas los alrededores buscando un detalle, una sombra o un contraste que te inspire. Los demás no entienden tu arte, y eso te llena de orgullo. Has pensado alguna vez en dedicarte profesionalmente a la fotografía, y quizá algún día lo hagas.

Te encantan las fotos de grupo: Eres una persona sociable y extrovertida y atesorar momentos es lo tuyo. Los monumentos y las posibilidades artísticas de los lugares que visitas no te interesan lo más mínimo, porque lo que te gusta es poder capturar esos momentos de diversión y felicidad que tú y tu familia o amigos disfrutáis. Sueles sacar fotos en las reuniones o quedadas para recordar buenos momentos, y eres el que siempre las envía al grupo de Whatsapp.

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Fotografía de un paisaje.

Fotografías sobre todo a tu mascota: Tu gato sobre el sofá, tu gato bajo el sofá, tu gato bebiendo leche, tu gato jugando con un ovillo de lana y, por supuesto, tu gato durmiendo. Reconócelo: te aburres. ¿Has pensado en llamar a alguien y salir a tomar algo? ¿Al cine tal vez? ¿Has probado Tinder? Tu gato te lo agradecerá: él también necesita su intimidad.

Solo haces fotos de pareja. Tú y tu pareja en ese sitio de moda al que nunca vais, los dos paseando por una calle empedrada que parece cualquiera, tu cariñín y tú frente a un paisaje que costó un triunfo encontrar (pero que no se nota), el vigésimo séptimo robado que por fin quedó bien, un posado de los dos que da la impresión de ser casual... confiesa, te resulta increíble que lo de Tinder haya funcionado. Dato: la mayoría de las parejas se rompen tras el verano, deja que corra un poco el aire.

Te haces selfies constantemente: Eres una persona con una disimulada tendencia al narcisismo, a quien lo que fundamentalmente le interesa es verse a sí misma en su mejor versión. Inviertes mucho tiempo y esfuerzo en lograr una buena fotografía, que luego retocas hasta que queda impresionante. Sueles publicar tus selfies en redes sociales con frases pretendidamente profundas que intenten disimular que lo que en el fondo buscas es exhibirte. Consejo: atrévete a publicar una sin preparar y sin filtro, a ver qué pasa.

Solo fotografías a tus hijos y subes las fotos a las redes sociales: Sientes orgullo de lo monos y creciditos que están y, como es natural, quieres compartir tu felicidad con el mundo entero. Sin embargo, quizá no has caído en la cuenta de que tus hijos tienen su derecho a la intimidad. Por eso, a no ser que tú estés en disposición de instagramarte con la cara llena de puré, chapoteando en una bañerita o sobre un orinal, deberías dejar de hacerlo.

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Dos personas haciéndose un selfi.

Haces las fotos que hacen los demás: Eres presa de la indecisión, y nunca sabes si merece la pena fotografiar algo, sea un paisaje, un momento o un perrito. Solo sacas tu móvil cuando lo hacen los demás, y eres quien siempre sale corriendo del grupo que está posando para darle tu móvil a quien está sacando la foto, para que te haga la tuya. Debido a la precipitación con la que haces todo esto, tus fotografías en general son malas y están movidas. Te iría mucho mejor no hacer ni una sola foto y pedir a los demás que te envíen las suyas.

No haces fotografías: No crees en ellas. Te gusta vivir el momento, y cualquier cosa que se salga de eso lo consideras artificial. Vives la vida, sin más, y crees que si necesitas una fotografía para recordar algo, es que lo que sea no ha merecido la pena. Nunca te llevas de ningún sitio más de lo que puede retener la memoria de tus retinas. Enhorabuena, tú sí que sabes.

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