El empeño de Olga Carmona por colgar los tacones flamencos para llegar a marcar el "gol de su vida"

El empeño de Olga Carmona por colgar los tacones flamencos para llegar a marcar el "gol de su vida"

La jugadora del Real Madrid dio el tanto del paso a la final de la Selección Española y ha marcado el glorioso gol de la final. Y eso que su madre no quería inicialmente que jugara al fútbol.

Olga Carmona celebra el gol de EspañaWU ZHIZHAO

Olga Carmona es historia de España. El nombre de la jugadora del Real Madrid resonó en todos los hogares de España el pasado martes al clasificar a España a la final del Mundial y este domingo ha repetido la escena en todo el país al conseguir el tanto que da la primera estrella a la selección española. Sus goles históricos, gritado en toda España, se tradujeron en el mayo éxito jamás conseguido en el fútbol femenino y rememorar la fiesta vivida en 2010 con el título de la selección masculina. "Sabíamos que sería complicado. Inglaterra tiene un equipazo y esto estaba preparado para nosotros. Teníamos la 'vibra'. Estoy sin palabras", dijo al término del partido la jugadora sevillana.

Su meteórica trayectoria se ha forjado en la cantera del Sevilla C.F y en el Real Madrid desde 2020, aunque su primera opción no fue precisamente el balón.

"No quería que jugara al fútbol, porque entonces había muy pocas chicas jugando; yo quería que hiciera otros deportes, aunque me tuve que resignar porque lo único que quería era darle patadas a un balón”, declaró su madre a Hoy por Hoy Sevilla (Cadena SER) tras el encuentro, aunque admite que a día de hoy no se cansa de ver el gol.

Precisamente, por su empeño consiguió apuntarse a fútbol, pese a que su familia se obcecaba en que fuese a clases de flamenco. “Sí, hice flamenco pero soy muy tímida y me cuesta, me cuesta…”, aseguró a El País.

Con siete años logró dejar tanto los tacones como la natación o el tenis, donde sus padres querían que hiciese carrera, y se sumó, junto a sus hermanos, también futbolistas, a la cantera del Sevilla F.C. “Aunque había diferencia de físico, ya era rápida y regateaba”, contó al mencionado periódico. El fútbol corre por sus venas: el hermano mellizo juega en el Tomares y el otrp hermano, once meses mayor, forma parte del Teruel.

Tal y como contó a As, una de las dificultades de marcharse a Madrid fue dejar atrás a su familia, con quien le une un vínculo importante, especialmente con su madre. “Los primeros meses, los pasó bastante mal”, aseguró al rotativo la lateral. Con ella, además, comparte un tatuaje en su muñeca, que besa cada vez que marca un gol. “Son una madre y una hija abrazándose y un infinito. Obviamente lo beso en cada celebración. Cada gol va para ella”, contó.

Su carácter, cariñoso pero temperamental, lo lleva tanto en el campo como fuera de él, ya que tras su fichaje por el equipo blanco ha tenido que acostumbrarse a recibir el cariño del público o que le pidan fotos por la calle. “No soy cerrada, soy andaluza”, declaró a As. Carmona cuenta también con un importante apoyo psicológico para afrontar los cambios dentro y fuera del terreno de juego. “Es para mejorar en todo, también como persona, y lo cierto es que me ha servido muchísimo”, destacó a El País.

Fuera del terreno de juego, la vida de Carmona también está centrada en el deporte y estudia Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. “Tan solo me quedan dos asignaturas”, explicó. “Estoy orgullosa por poder compaginar los estudios con el fútbol porque lo fácil sería no hacer nada y si no hiciera nada por las tardes me aburriría”, señaló, aunque también admitió que los profesores le “perdonan si algún día no va a clase”.

De hecho, se muestra abierta a dedicarse a otras ramas como la fisioterapia o la nutrición deportiva si finalmente el fútbol no es su salida principal. Hoy ha confirmado que deberá aparcar los otros planes porque su futuro va a ser brillante después de ser la protagonista del Mundial —un título que sumará a su palmarés en la Selección sub-19 con la que es campeona europea— junto a sus compañeras para recordar que Carmona puede ser algo más que un apellido asociado al flamenco. 

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Marina Prats es periodista de Life en El HuffPost, en Madrid. Escribe sobre cultura, música, cine, series, televisión y estilo de vida. También aborda temas sociales relacionados con el colectivo LGTBI y el feminismo. Antes de El HuffPost formó parte de UPHO Festival, un festival urbano de fotografía en el marco del proyecto europeo Urban Layers. Graduada en Periodismo en la Universidad de Málaga, en 2017 estudió el Máster en Periodismo Cultural de la Universidad CEU San Pablo y en 2018 fue Coordinadora de Proyecto en la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE. También ha colaborado en diversas webs musicales y culturales. Puedes contactarla en marina.prats@huffpost.es