Los tres lugares del mundo donde nadie puede nacer

Los tres lugares del mundo donde nadie puede nacer 

Y tampoco morir.

Una imagen de unos pies de bebéGetty Images/iStockphoto

Hay tres lugares alrededor de todo el mundo en los que no puede nacer ni morir nadie. Los ha recogido el periódico argentino El Cronista, que ha detallado que no en todos es por norma, sino porque no se reúnen las condiciones necesarias para poder asistir un parto seguro

Sin embargo, en una de estas tres regiones sí que está, entre comillas, prohibido morirse. El motivo no es otro que la falta de un cementerio en el que poder dar sepultura a los fallecidos. En cualquier caso, estos son los tres lugares en los que no se puede uno ni morir ni puede nacer

Fernando de Noronha

Este archipiélago es uno de los lugares que conforman esta lista. Se encuentra a más de 300 kilómetros de la costa de Brasil y es conocido por las singulares postales que dejan las vistas que hay desde sus playas sin explotar. Y, según el ya citado medio, es uno de esos lugares en los que no se puede dar a luz. 

Esta isla ha servido de cobijo para piratas, ha hecho las veces de base estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial y, desde 1988, el gobierno brasileño decidió darle la distinción de Parque Nacional Marítimo con el fin de preservar su fauna y flora. Y sólo cuenta en su territorio con un único hospital, cuya sala de maternidad cerró en 2001. 

Svalbard

Es otro archipiélago. Sin embargo, este se encuentra localizado en el mar Glacial Ártico. Pertenece a Noruega y es un lugar en el que nadie puede morir. Principalmente, porque no hay un cementerio en el que poder enterrar a los fallecidos. 

Así lo recoge El Cronista, que ha detallado por qué en esta región no hay un cementerio. Pasa por las temperaturas a las que se encuentra este lugar a lo largo de todo el año, en el que siempre hay sobre el suelo una capa de nieve. Esto hace que los virus y las bacterias que han podido acabar con la vida de algunas personas se conserven

Ciudad del Vaticano

En Ciudad del Vaticano ocurre algo similar a lo que se da en Fernando de Noronha. No es una prohibición que esté escrita, pero, según el ya citado medio, "nadie nace allí". 

Los únicos ciudadanos de esta región son las personas que ejercen cargos y funciones en el interior de la Santa Sede. Si algún niño o niña naciera en esta región, las autoridades le darían la nacionalidad italiana y, en términos legales, se contabilizaría como ciudadano romano.