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17/11/2015 07:04 CET | Actualizado 17/11/2016 11:12 CET

La guerra por el empleo: ¿personas contra robots?

Cuando analizamos la convivencia entre humanos y robots, proyectamos futuros basados en nuestra forma de pensar. Pero la inteligencia y los sentimientos no son patrimonio de la mente humana. Los robots podrían adquirir una inteligencia artificial distinta y desarrollar otro tipo de sentimientos. ¿Por qué deberían ser depredadores como nosotros?

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¿Quién no ha leído una novela o visto una película en los que se dibuja un futuro distópico en el que las máquinas adquieren verdadera inteligencia artificial y combaten a sus creadores humanos?

Como puede imaginar el lector, no voy a analizar este tipo de contiendas futuristas, cuyo desenlace va de mal en peor para la raza humana, según los diferentes escenarios. Me permitiré, eso sí, una breve reflexión sobre el tema: cuando analizamos la futura convivencia entre humanos y creaciones artificiales con inteligencia, solemos proyectar futuros basados en la forma de pensar humana.

Sin embargo, la inteligencia y los sentimientos que ayuda a crear (o viceversa) no son patrimonio de la mente humana; los animales tienen inteligencia y sentimientos, cosa que no se nos enseñó a los alumnos de mi generación y anteriores. Eso sí, ni los propios científicos se acaban de poner de acuerdo.

Nos dice Francisco Mora en este artículo que los perros no tienen sentimientos; curiosamente, destaca el catedrático "la tendencia innata humana a antropomorfizar". En mi humilde opinión de economista y amante de los animales, la negación de sentimientos a todo lo que sea no humano es verdaderamente la sublimación de la antropomorfización.

Afortunadamente, otros muchos científicos sí consideran que los animales tienen grados de conciencia y sentimientos, y firman textos como el Cambridge Declaration on Consciousness que se comenta en este otro artículo.

La disquisición anterior pretende señalar una idea: los robots podrían adquirir una inteligencia artificial distinta de la inteligencia que conocemos los humanos y desarrollar otro tipo de sentimientos. ¿Por qué los robots deberían ser depredadores como los humanos?

Dejo la pregunta para que reflexione el lector, y empiezo con el verdadero desarrollo del artículo: la relación entre los avances tecnológicos y el empleo del futuro. Hasta qué punto los robots, con o sin inteligencia artificial, reducirán el empleo humano, no lo sabe nadie. Sin embargo, el riesgo de que desplacen a la mano de obra en muchos campos es evidente, si bien crearán otros empleos de diseño, programación y mantenimiento de estos mismos robots.

El peligro no está en que los humanos tengamos que dejar de trabajar, en principio. Lo que nos tiene que preocupar es de quién serán los robots y a quién harán ganar dinero. Como dijo hace poco Stephen Hawking en una sesión de preguntas en Reddit, "debemos tener miedo del capitalismo, no de los robots". Los robots crearán riqueza, la clave es cómo se repartirá.

Otro problema de la revolución laboral robótica será su rapidez. En muy poco tiempo, profesiones enteras pueden ser sustituidas por robots, no sólo las repetitivas, ya que el potencial de las máquinas acabará incidiendo en los empleos de "cuello blanco"; ya hay robots invirtiendo día a día en Bolsa (complejos algoritmos que deciden cuándo comprar y cuándo vender valores), por poner un ejemplo actual. Los trabajadores tendremos que reciclarnos a una velocidad de vértigo. La empleabilidad de los autónomos actual no será nada comparado con este futuro.

No todo son motivos para estar preocupados. Hay un colectivo muy nutrido de expertos que ven un futuro mucho menos inquietante, alegando que la historia nos ha enseñado que las nuevas tecnologías crean más trabajos de los que destruyen; eso sí, desplazan la masa laboral y exigen diferentes cualidades.

Por otro lado, la mente humana es única, y hay cualidades que podrían nunca ser igualadas por los robots, como la intuición, la empatía, la creatividad o la capacidad de improvisar.

Peligros y oportunidades nos esperan a los humanos trabajadores. Lo que está claro es que todo pasa por ser capaces de adquirir nuevas habilidades y conocimientos a lo largo de toda nuestra vida laboral. El empleo monótono en una empresa durante toda la vida está tocado de muerte.

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