POLÍTICA

Tensión en Gibraltar: conflicto por los pescadores y colas de varias horas para salir del Peñón

03/08/2013 15:02 CEST | Actualizado 03/08/2013 15:02 CEST
EFE

Quien tenga pensado entrar en Gibraltar estos días, mejor a pie que en coche. Las colas de hasta tres horas en los controles de la Guardia Civil para salir de la colonia hacia La Línea de la Concepción (Cádiz) es el símbolo de la tensión entre los Gobiernos de España y Reino Unido.

La intensificación de controles a vehículos es una de las respuestas del Ejecutivo de Mariano Rajoy ante lo que ven como una actitud hostil de Gibraltar con los pescadores de flota artesanal de esta zona después del lanzamiento de 75 bloques de hormigón y hierro a la zona de pesca de barcos españoles en la Bahía de Algeciras, que ha dejado su caladero inutilizado.

La tensión diplomática al hilo de este conflicto pesquero, que afecta a al menos 70 embarcaciones, ha ido en aumento. El Gobierno británico convocó este viernes al embajador español en Reino Unido, Federico Trillo, para expresarle su "seria preocupación por los retrasos en la frontera entre Gibraltar y España" y para pedir garantías de que los registros exhaustivos a los vehículos "no se repetirán" este fin de semana.

INVESTIGAR A 7.000 GIBRALTAREÑOS

Además, según Europa Press, que cita a fuentes gubernamentales, el Gobierno prepara un plan que anulará algunos acuerdos alcanzados durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero. Unas medidas con las que se pretende mostrar que "las políticas contrarias a España tienen un coste", según las citadas fuentes.

Se plantea desde la creación de una 'tasa de congestión' a los vehículos que atraviesan la Línea con origen o destino en Gibraltar a un plan de lucha contra el fraude fiscal que pasa por localizar a los cerca de 7.000 gibraltareños que tienen su residencia fiscal en el Peñón, pero su residencia "real' en España.

Además, pretende revisar algunas de las concesiones que se hicieron en el marco de la 'Declaración de Córdoba', firmada en 2006 en el marco del Foro Tripartito que instauró el anterior Gobierno con Reino Unido y con Gibraltar y que el Ejecutivo de Mariano Rajoy rechaza ahora de plano, al considerar que otorga a la colonia un "estatus" idéntico al de los dos países.

El Gobierno se plantea "volver a la situación previa" a la Declaración firmada en Córdoba en lo que se refiere al tráfico aéreo en Gibraltar, uno de los puntos más destacados de dicho acuerdo, que abría la puerta al uso civil del aeropuerto militar en el Peñón y levantaba las restricciones españolas al uso de su espacio aéreo.

"ZONA PROHIBIDA A TODOS LOS VUELOS"

De esta manera, el Ejecutivo de Mariano Rajoy propone ahora redefinir la zona restringida de Algeciras, una zona actualmente prohibida para todos los vuelos a excepción de los civiles con un plan de vuelo autorizado, para que pase a ser "zona prohibida a todos los vuelos", una medida que dificultaría las maniobras de acceso al aeropuerto de Gibraltar.

Al margen de esto, también se está revisando el acuerdo por el que, en el marco de la Declaración de Córdoba, España "concedió" a Gibraltar en 2006 la conexión de 60.000 líneas telefónicas, que atraviesan el municipio de La Línea de la Concepción, cuyo ayuntamiento recibe "apenas 4.000 euros anuales" como 'servidumbre de paso'.

En la actualidad, Gibraltar está preparando un nuevo proyecto para potenciar la capacidad de la colonia en comunicaciones telefónicas que consiste en un cable submarino que, según algunas informaciones, atravesaría la zona donde faenan los pescadores españoles. A juicio del Gobierno, aquí puede estar también otra causa del lanzamiento de los bloques de hormigón que han disparado las tensiones: además de perjudicar la labor de los pescadores españoles, facilitar el tendido del cable.

El Gobierno ha indicado, en sus conversaciones con las autoridades británicas, la "gravedad extrema" que otorgaría a un nuevo lanzamiento de bloques como los que arrojaron al mar la semana pasada y que, según la denuncia, a la que tuvo acceso Europa Press, han dañado a "la totalidad" de especies de la zona y dejado "inutilizado" el caladero para la pesca con rastro remolcado y "muy probablemente par el resto de las artes".

El paquete se completa con medidas contra el fraude en la tributación indirecta. Para ello, se va a seguir persiguiendo el contrabando de tabaco, a través de exhaustivos controles aduaneros en la verja y vigilancia en su perímetro y en las playas limítrofes. Además, se intensificarán los controles aduaneros y fiscales de los trasvases de combustible en aguas próximas al Peñón.

SEGUIRÁN LOS CONTROLES EN LA VERJA

La lucha contra estos fraudes es uno de los motivos por los que España seguirá realizando controles en la verja como los de los últimos días, que han provocado las protestas de las autoridades del Peñón y del Gobierno británico, que ayer convocó al embajador español en Londres para expresarle su "preocupación" y obtener garantías de que no se repetirán.

Sin embargo, España defiende que es su "obligación" realizar estos controles de personas, vehículos y mercancías, dado que Gibraltar no forma parte del Espacio Schengen. El Gobierno considera que son "irrenunciables" y seguirá haciéndolos cuando lo considere "necesario".

Ahora, el Gobierno está estudiando además imponer una 'tasa de congestión' a los vehículos que atraviesan la Línea de la Concepción con destino u origen en Gibraltar, cuyos ingresos irían destinados al desarrollo económico del Campo de Gibraltar, con una atención especial al sector pesquero, perjudicado por la política de "hechos consumados" de las autoridades del Peñón.

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