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El baile de diseñadores sigue girando en la moda: turno de la zapatera Tod's

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TODS SAINT TROPEZ
Una tienda de Tod's en Saint Tropez. | GTRESONLINE
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Tras varias semanas intentando buscar sustituto a Anthony Vaccarello en Versace (por su marcha a Saint Laurent), ahora es otra multinacional del lujo la que cambia de director creativo: en este caso la zapatera italiana Tod's. Después de tres años en la empresa, Alessandra Facchinetti emitía un comunicado diciendo que abandonaba la firma para "dedicarse a otros proyectos". Todo un jarro de agua fría en la compañía, que en los últimos ejercicios parecía despertar del letargo tras el boom de la marca durante la primera década de los 2000.

El baile de directivos en la industria de la moda de lujo es un no parar y muchos se preguntan cúales son las razones. Hay varias, pero quizá la más importante tenga que ver con el binomio ingresos-diseño. Es evidente que las nuevas generaciones de compradores — los llamados millennials— quieren productos para ayer, a precios más ajustados pero que sean absolutamente innovadores tanto en materiales como en el cuidado del medio ambiente y la responsabilidad corporativa… y originales. El conseguir productos originales con precio ajustado y altos niveles de compromiso social y medioambiental es muy complicado.

En el otro lado de la balanza están los consumidores de marcas de lujo de toda la vida, que han visto como los diseños tradicionales, eternos, clásicos que les definían sin necesidad de tener que mostrar el logo ya no son tal. Los nuevos directores creativos llevan varias temporadas diseñando alta costura para millonarias rusas o asiáticas de 30 años. Un estilo que poco o nada tienen que ver con la tradicional mujer europea que consume alta costura, lo que se traduce la correspondiente caída en picado en las ventas en los países clásicos de la Alta Costura. Esto se puede extrapolar a la marroquinería, de la que se salva por la puerta grande Hermès —que no ha modificado ni un ápice su forma de trabajo desde hace cinco décadas— y las casas pequeñas de ultralujo como Goyard.

diego della valle facchinetti
La modelo Karolina Kurkova, el fundador de Tod's, Diego Della Valle, y la diseñadora Alessandra Fachinnetti, en la tienda de Tod's de Nueva York en septiembre de 2014.

A partir de aquí, todo en los últimos años está siendo un ir y venir de diseñadores que tienen a musas que son celebrities extravagantes y cuyas prendas no se venden: Raf Simons en Dior, Alexander Wang en Balenciaga y Stefano Pilati en Zegna, todos salientes de las firmas para las que diseñaban alrededor de tres años después de su incorporación.

Tod's es una empresa familiar fundada por Diego Della Valle. Desde el comienzo, su especialización en la marroquinería de lujo y en zapatería —famosa por sus célebres suelas de goma— fueron un éxito. Pero de éxito también se muere. La competencia, los precios y los nuevos gustos hicieron que la compañía girase en los diseños hacia tendencias "más urbanitas". Tod's nunca ha perdido ni la calidad de sus productos ni la excelencia en la fabricación ni el hecho de ser una empresa fundamentalmente artesana, pero le ha fallado el diseño y la apuesta por la colección de moda en piel que no ha tenido el éxito esperado.

Della Valle ha agradecido a Facchinetti su dedicación, su esfuerzo y su trabajo, pero lo cierto es que hay una vacante más en el mundo de las empresas de moda de lujo. En tiempos de crisis en los que la excelencia en los productos es una máxima, una reflexión: conviene saber quiénes son tus clientes.

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