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El enchufe gana la partida a la redes sociales

27/03/2014 07:40 CET | Actualizado 26/05/2014 11:12 CEST

Lo acepto. Es muy probable que esa idea de que los responsables de recursos humanos de las empresas se pasan el día fisgoneando en los perfiles de Facebook de los aspirantes a un trabajo sea una leyenda urbana. A pesar de lo lógico del comportamiento -al fin y al cabo nadie quiere en su compañía a un tío que, pongamos por caso, se dedica por las noches a conducir en sentido contrario por la carretera y luego sube las fotos de su proeza a Facebook-, me cuesta creer que un jefe de personal se pase las horas investigando los detalles de la vida íntima de sus futuros compañeros. Y sólo porque, como cualquier hijo de vecino, también los jefes de personal andan cortos de personal por los recortes y la crisis, y no se pueden permitir el lujo de echar la mañana en este tipo de tareas detectivescas.

Pero la del empleador cotilla o que indaga en la vida privada de los demás -probablemente hasta lo inadmisible- para asegurarse de que no mete a un tipo conflictivo en la oficina, no es la única leyenda urbana. También me parece un cuento chino eso de que un señor muy presente y conectado en las redes sociales tiene muchas más opciones de conseguir un trabajo que los que no lo están. Los que piensan que las redes sociales nos ponen más en contacto con los demás, y que esos contactos son una ventaja competitiva, tendrían que echar un vistazo al muy comentado librito Sociofobia, de César Rendueles. Y es que no son los contactos virtuales los valiosos, sino los que se hacen cara a cara, que cada vez son un bien más escaso y son los que dominan las élites.

Aunque hayas mandado un curriculum a 50 cuentas de recursos humanos, te será más fácil conseguir un trabajo si conoces al jefe de personal de una sola empresa. Aunque tengas en tu cuenta de Linkedin 5.000 contactos, y entre ellos muchos directores generales, será más efectivo que seas amigo del hijo del gerente. Así seguimos funcionando a pesar del ciberfetichismo imperante. No debemos ser ingenuos. Si en los años de vacas gordas, el enchufe era la vía de ascenso más transitada, en un escenario como el actual, con un 25% de paro y millones de señores buscando ocupación a la desesperada -entre ellos también muchos hijos de buena familia-, es lógico que el nepotismo haya ganado incluso más peso.

Esto lo saben bien los informáticos. Curiosamente, la gente que se pasa el día programando y desarrollando herramientas como las redes sociales son de los que más creen en el poder del contacto personal. Lo confirma una encuesta reciente del portal Ticjobs, que únicamente publica ofertas laborales para este gremio: el 78% de los candidatos consultados (unos 2.000 en total) decía que los contactos o el networking personal es la principal vía para encontrar empleo. Muy por encima de las redes sociales, que sólo habían servido para colocarse a un 14% de los entrevistados. Es decir, las redes sociales están muy valoradas, sobre todo Linkedin en este terreno, pero luego apenas resultan efectivas. Mientras tanto, eso sí, los informáticos españoles y el resto de los mortales seguimos actualizando hasta la saciedad los perfiles profesionales en las redes sociales, por si acaso.

Otro informe reciente -éste de Adecco e Infoempleo.com- dice que las redes sociales sólo son un apoyo a la hora de conseguir trabajo y que todavía están lejos de tener el papel protagonista que hace unos años les suponíamos. Casi todos (un 80%) preferimos, según Adecco, los portales de empleo y son minoría (un 19%) los que van a las redes como primera opción. Por su parte, una mayoría de los empleadores decía en ese estudio que el candidato activo en las redes tiene más oportunidades laborales. En fin, que nos siguen confundiendo, porque, como comentaba una responsable de Addeco en la presentación de ese estudio, "sentarnos delante de un candidato, mirarle a los ojos y establecer una conversación formal con él debe continuar siendo el canal por el que tomamos decisiones".

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