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Hay vida (y datos) más allá de Google

07/10/2013 07:17 CEST | Actualizado 06/12/2013 11:12 CET

Aunque le parezca mentira al usuario medio, hay vida (e información) más allá de Google. Una gran porción de la Red sigue estando en penumbra, fuera del alcance de las famosas arañas del buscador. Es lo que se conoce como deep web o Internet profunda, una amalgama de páginas y datos que los buscadores son incapaces de indexar, y que por lo tanto no entra en sus resultados.

Nadie sabe con exactitud de cuánta información hablamos, pero hay quien dice que puede llegar hasta un 90% de la que se genera. Poniéndose un poco melodramático, Yago Jesús, un experto en seguridad informática, me contaba hace poco que intentar cuantificar este submundo es tan imposible como contabilizar los puntos de venta de droga que hay en una ciudad como Madrid.

Los contenidos ocultos en Internet son de dos tipos. En primer lugar, están los sites y foros a los que se accede por invitación y están protegidos por contraseñas y sistemas de cifrado. Es el caso de algunas páginas para terroristas o de pirateo. Por otro lado, está la red TOR, siglas de The Onion Router, donde la información está más publica, pero donde se preserva sobre todo la identidad y los datos de navegación del usuario que accede a la página. Tú entras, pero nadie se entera. Por eso TOR viene como anillo al dedo a los vendedores de armas o drogas.

En España, la red TOR, que tiene una década de vida, saltó a los medios de comunicación hace un año con una historia de un ajuste de cuentas muy propia de una novela de espías. Por aquellas fechas, el diputado del PP Santiago Cervera, un político muy conocido en Navarra, recibió un correo electrónico anónimo enviado a través de TOR supuestamente por un empleado de Caja Navarra, una entidad cuyos dirigentes habían sido criticados duramente por Cervera.

En ese correo (procedente del servidor torservers.net), el anónimo remitente indicaba el lugar donde Cervera iba a poder hacerse con documentos con información comprometedora para la caja. Cervera contestó al correo diciendo que era inaceptable el ofrecimiento, pero finalmente acudió a la cita el 9 de diciembre cubriéndose la cara para no ser reconocido. Allí, le esperaba el sobre de marras y, sorpresa, la Guardia Civil, que lo arrestó.

La presencia de los agentes se debía a una denuncia previa del presidente de Caja Navarra, que unas semanas antes también había recibido un correo electrónico a Gmail donde se le amenazaba con hacer pública cierta información sobre la relación laboral de su hijo con Caja Navarra si no dejaba 25.000 euros en el lugar indicado.

Pero TOR también tiene sus virtudes. Y es que este sistema ayuda a comunicar a personas en países donde hay un control de las comunicaciones por parte del Gobierno, como China, permitiendo a los disidentes comunicar con el exterior. Los periodistas lo usan mucho porque les permite enviar crónicas desde sitios donde son habituales las represalias del Gobierno o del Ejército. Es decir, en TOR cabe todo, desde mercados negros y anuncios de asesinos y pederastas, hasta rincones de libertad utilizados por activistas políticos o ciudadanos atrapados en dictaduras que censuran Internet. Un espacio de libertad para lo bueno y para lo malo.

En todo caso, si te ha picado la curiosidad y quieres usar TOR y sumergirte en la Internet profunda, ten en cuenta que moverte por estos antros puede convertir tu ordenador o tableta en un coladero de malware y te puede poner en el punto de mira de la policía y de los equipos y los cuerpos de seguridad que combaten el ciberdelito, que también se pasean por el lado oscuro de la Red.

Ha habido casos de hackers con espíritu Robin Hood que han accedido a contenidos ilegales con la idea de atacarlos, y que han terminado teniendo que dar explicaciones a la policía. También ten en cuenta que abundan los estafadores en la web profunda y que hay anuncios de asesinos a sueldo que solo están ahí para sacarle los cuartos al incauto.

Un par de apuntes finales. No todo lo que anda por la Internet profunda tiene que ver con la delincuencia o las mafias. Aunque uno puede encontrar matones a sueldo, redes de pederastia o traficantes de droga, hay muchas cosas buenas (y más prosaicas) que quedan fuera del alcance de los buscadores. Entre ellas hay que incluir cualquier información que requiera una suscripción o un captcha para ser consultada. Tampoco aparecerá en la página de resultados de Google, Yahoo o Bing la información que se genera dinámicamente, como la de la Bolsa, o las guías de teléfonos o archivos que no contengan palabras clave o etiquetas (tags) de identificación.

Last but not least. La Internet profunda es lo que hay más allá de Google, pero también queda en sombra lo que hay más acá, lo que aparece en los resultados del buscador, pero nunca consultamos. ¿Quién va más allá de la primera página de resultados del buscador? Casi nadie. Podemos afirmar que el 99,99% de la información de Internet permanece oculta, puesto que, de los muchos millones de resultados que el buscador nos muestra en cada consulta, sólo nos quedamos con el 5 o 10 primeros. En este caso, es la prisa o la pereza la que contribuye a agrandar esa marea de información ignota.

En fin, que tengas una buena y segura navegación.