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Beppe Grillo resucita a Berlusconi

03/05/2013 08:02 CEST | Actualizado 30/01/2018 18:49 CET

A un año de distancia de las próximas elecciones europeas, fines de mayo de 2014, se intensifican las señales de alarma que las anuncian minadas por el espectro del antieuropeísmo, cualquiera que sea su ropaje: nacionalismo, xenofobia, nueva extrema derecha y populismos eurófobos.

Analistas y demóscopos delinean un paisaje de empeoramiento del cuadro del manejo de la crisis: nada va a mejorar con la multiplicación de escaños antieuropeos cuando más falta harán los altereuropeístas, rabiosamente a favor de otra Europa. Sin un cambio de rumbo frente a esta política, y no por la antipolítica sino por otra política, no hay ninguna posibilidad verosímil de que el conjunto de la UE salga del agujero en el que la ha hundido a conciencia una disparatada y despótica hegemonía conservadora que dura demasiados años.

La peripecia italiana, con su sufrimiento a cuestas, arroja lecciones esclarecedoras.

Hace apenas dos años, Berlusconi había triturado el crédito de la derecha italiana, no sólo ante su propio país sino ante sus cofrades del PP europeo. La izquierda italiana enfilaba perspectivas claras de alternancia. Espoleada por unas primarias abiertas que habían movilizado a millones de progresistas, abogaba por un giro radical en la orientación política y por el restablecimiento de una ética de la responsabilidad pisoteada por el estilo y andanzas del cavaliere.

No ha sido casualidad ni accidente que el llamado Movimento 5 Stelle -plataforma populista al servicio del ego mediópata del estridente Beppe Grillo- hubiera venido obteniendo una imponente caja de resonancia en los medios dominados por el magnate Berlusconi, en la inmensa mayoría de los canales públicos y privados, así como en sus cabeceras de prensa. El resultado de su faena no ha sido otro que resucitar a Berlusconi, impedir la alternativa por la izquierda y cobrarse la cabeza de Bersani.

Hace apenas un año, la mayoría de los pronósticos daban al berlusconismo por muerto. El populismo de Grillo lo ha devuelto a la vida tras haberse beneficiado de alfombra roja en sus medios.

El Gobierno que acaba de formar el exdemocristiano Enrico Letta, bajo el eufemismo de la "amplia alianza", no es la buena noticia que la opinión conservadora intenta vendernos. No al menos para quienes buscamos, frente a la postración en que se hundido a la UE, alternativas claras. Su composición incluye un buen número de incondicionales de Berlusconi, trufado con los fichajes supuestamente tecnocráticos de Monti. Esto debilita el frente contra la austeridad suicida impuesta, contra toda evidencia de su estrago y su fracaso, por Merkel y sus acóliticos en el autoerigido podium de los acreedores.

Una vez más, la propaganda conservadora se apresta a dictar sentencia: "¡No hay alternativa!"; "El futuro ha de pasar por coaliciones que ejecuten la única política posible", sin distingos ideológicos, y siempre bajo el implacable escrutinio de la troika. Sin embargo, no es verdad que no haya diferencias ni que todo lo que haga la mayoría conservadora sea, sin más, la mera ejecución de los dictados impuestos por una realidad circundante ante la que no hay más opciones.

No fue Merkel quien impuso a Rajoy su ominosa amnistía fiscal a los defraudadores; ni la subordinación de la legislación -incluida la penal- a la jerarquía episcopal; ni la cancelación de las leyes de igualdad, dependencia, e incluso de la educación para la ciudadanía; ni la deslegitimación de los sindicatos que tan respetados son en el diálogo social alemán; ni la corrupción de Bárcenas, y la contaminación pandémica de Gürtel en el PP; ni la regubernamentalización sectaria, propagandista y manipulativas de los informativos y tertulias de RTVE...

Es urgente que esta arrogante hegemonía de la derecha tenga en frente -en España, en Europa- una alternativa en pie. Y no podemos esperarla, ni ahora ni en 2014, de los nacionalistas... ni de los populistas. A la vista están las lecciones dictadas por el Grillismo en el bloqueo a toda esperanza de alternativa por la izquierda, y sus resultados prácticos. Berlusconi sigue ahí, sonríe, hace aspavientos... y en el momento en que él decida, conforme a sus intereses, caerá el Gobierno de Italia, país fundador de la UE y tercera economía del euro.

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