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Machistas de playa (I): los 'chupaycalla'

10/08/2017 07:29 CEST | Actualizado 10/08/2017 09:24 CEST
TWITTER / @SOLUCIONSALINA

El machismo no se va de vacaciones, todo lo contrario, aprovecha las vacaciones del resto para lanzar con más intensidad sus mensajes por tierra, mar y aire desde cada uno de los destinos que ocupan sus representantes más significativos. Ese cambio de hábitos en los lugares de vacaciones facilita que se desprendan de parte de su camuflaje y modifiquen la indumentaria argumental, y como ocurre con las prendas de vestir, aparecen más ligeros de ropa, menos cubiertos en sus formas y mas naturales, sin la rigidez del traje y la corbata que intentan dar a sus razonamientos durante el resto del año.

Por eso merece la pena hacer un recorrido por esos espacios y lugares para conocer mejor al machismo y, de ese modo, poder identificar a los "machistas de playa" en sus diferentes formas y expresiones.

A lo largo de los próximos días iremos describiendo algunos de los más significativos, entendiendo que no se trata de compartimentos estancos, y que puede haber combinaciones de más de una de las formas en algún machista en particular, que se mostrará de un modo u otro atendiendo a las circunstancias del momento.

Los 'chupaycalla'

Algunos machistas además de serlo han de parecerlo. Son machistas que van marcando paquete con su actitud, y mostrando la musculatura de su agresividad y violencia a través de la camiseta sin mangas y ajustada con la que les gusta vestir sus ideas. Ante la falta de argumentos recurren a la violencia y al ataque seguros de su fuerza y, sobre todo, de su poder, de esa posición que les hace percibir que si usan la violencia los van a justificar o la situación hará que le echen la culpa a la propia mujer agredida. Ellos lo tienen claro y perciben que no les va a pasar nada.

Por eso presumen de sí mismos y van delimitando el territorio con cada uno de sus pasos, como si fueran descendientes del caballo de Atila, para que la hierba no crezca allí donde ellos ponen su huella. Necesitan la intimidación para sentirse hombres y confunden el temor que levantan con el respeto que creen que les tienen.

Son los que defienden al "hombre de verdad", a ese hombre "hecho y derecho", al que "se viste por los pies", y al hombre "de pelo en pecho", aunque ahora algunos se depilen para salir mejor en los selfies que les gusta subir a las redes para mostrar su virilidad a través de gestos y acciones.

Son los que piensan que "el hombre malo resulta más atractivo", y los que dicen que las mujeres de verdad quieren a hombres como ellos porque las hacen sentirse mujer-mujer. Esa es la idea de mujer que tienen, las ven como el complemento directo, amoldadas a su vida y decisiones, o como el complemento circunstancial de lugar y momento para utilizarlas según decidan ellos desde esa idea de superioridad que manejan como excusa, para así imponer sus "síes" sobre los "noes" de las mujeres sin remordimiento.

Hay que estar atentas y atentos a los 'chupaycalla', pues en estas fechas se muestran con especial intensidad por nuestro litoral, y desde allí por cualquier lugar.

Su pobreza ética se manifiesta en sus conductas y en la necesidad de exhibirse, como ha ocurrido en las fiestas de San Fermín con las chapas y camisetas de contenido machista y misógino, entre ellos el "chupa-y-calla" que tan bien los define, y que no han dudado de exhibir.

Esa misma pobreza es la que los hace ir en grupo para reforzarse y potenciar mutuamente su conducta y actitud. Por eso el ambiente de fiesta y diversión es su espacio natural, pues es en ellos donde encuentran toda clase de elementos para justificar su construcción sobre las mujeres que "provocan", que "dicen no cuando quieren decir sí", que "buscan hombres como ellos"... Y por eso, cuando no hay fiestas a la vista acuden siempre a los mismos bares y lugares de ocio donde toman confianza con dueños y clientes para sentirse reconocidos. Es allí donde les ríen las gracias machistas que comentan y les aplauden las imágenes y mensajes que muestran en sus móviles de última generación. Es su manera de sentirse superiores sobre los superiores.

En las redes sociales dan continuidad a ese exhibicionismo machista, y sus mensajes se mueven entre el odio palpable a las mujeres y su cosificación. Cuando han tenido algún problema de pareja se muestran especialmente violentos, aunque no necesitan experiencias personales para solidarizarse con los "hombres de verdad" que critican la Igualdad y las leyes contra la violencia de género. Los vemos a diario entre esa agresividad y rabia.

Son los "chupaycalla", un tipo de machista que en estos tiempos de playa tiran de toalla y bronceador para salir al aire, aunque en verdad ellos están quemados por dentro. Hay que estar atentas y atentos, pues en estas fechas se muestran con especial intensidad por nuestro litoral, y desde allí por cualquier lugar.

Este post se publicó originalmente en el blog del autor.

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