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Nos vigilan

13/07/2012 09:56 CEST | Actualizado 11/09/2012 11:12 CEST

En el mundo de la privacidad suele ser habitual la afirmación de que los estadounidenses desconfían de sus gobiernos mientras que los europeos desconfiamos de las empresas. Sólo así se explica que negocios como Google, Facebook o Twitter que saben quiénes son nuestros amigos, dónde trabajamos, dónde estamos en cada momento, qué hacemos, por qué lo hacemos y qué vamos a hacer, florezcan en EE UU donde no hay legislación que te proteja frente al mangoneo de los datos.

No hace falta entrar en modo "conspiranoide" para saber que hay disponibles numerosas herramientas que permiten recolectar información publicada en Internet para hacer perfiles muy precisos que, debidamente mezclada con la información que se tiene de los clientes, permite a muchas empresas conocer a sus parroquianos mejor que se conocen ellos mismos. El Big Data se ha instalado ya en todas las presentaciones de las grandes entidades como una nueva vía de conocer a los clientes mejor que sus santas madres.

Parece que el paradigma de confianza en los gobiernos europeos, que ya venía resquebrajándose desde que en Londres es imposible andar por una calle sin que te graben 5 cámaras, se ha roto definitivamente con la campaña iniciada por el Partido Pirata de diversos países frente a uno de los muchos proyectos financiados por la Comisión bajo el Séptimo Programa Marco de I+D+i: INDECT. Hay que señalar que este proyecto es un perfecto ejemplo de la tensión entre seguridad y privacidad (que desde el 11-S se ha decantado más por la primera que por la segunda) y que hay numerosos proyectos también financiados por la Comisión, en donde el objetivo es asegurar la privacidad de los ciudadanos frente a la intrusión que en sí mismo representan el uso de cámaras de seguridad en lugares públicos de manera cada vez más generalizada.

INDECT incorpora, al parecer, a la minería de datos que hacen las herramientas y empresas que ya he mencionado, los datos de las cámaras de seguridad que son, siempre y por definición, especialmente sensibles ya que el consentimiento que se da para la grabación está cogido con alfileres y rara vez se es consciente de hasta qué punto se está siendo grabado. De ahí que en España se borren mensualmente y en otros países, como Italia, la restricción sea de 7 días.

Cualquiera que haya visto Person of Interest y piense que es producto de la ficción se equivocará: lo que aparece en la imaginación televisiva está muy cerca de la realidad de las herramientas de análisis de vídeo que son ya capaces de trazar la actividad de una persona a lo largo y ancho de sus recorridos diarios, identificarlo y predecir comportamientos sospechosos, o alertar si la bolsa que llevaba en la mano la ha dejado desatendida en un vagón de metro.

Lo que parece que nos ofrece INDECT es este análisis de vídeo unido a un análisis predictivo de comportamiento basado en nuestro comportamiento en la red. Un precrimen a lo Minority Report pero en proyecto de investigación y legalidad incierta.

El comité ético que INDECT, como todo proyecto de este tipo, tiene nombrado no sabemos si está tomando debida nota de la preocupación que este proyecto parece estar generando.

En todo caso, debería, porque los chicos de Anonymous ya le han puesto la proa al proyecto dando fecha a una acción conjunta: el 28 de julio.

Veremos a ver si tenemos que salir a la calle con la cabeza envuelta en papel de plata.

ELECTRIFY THE WORLD