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01/05/2018 10:51 CEST | Actualizado 01/05/2018 10:51 CEST

A Colau le falta un hervor, o algo…

Charles Platiau / Reuters

Con la avalancha de informaciones estos últimos días se me ha 'traspapelado' la 'confluencia' temporal de Ada Colau, el bufón Pepe Rubianes y el almirante Cervera. Que no es un tema menor, aunque tal y como se ha producido parece demostrar que la alcaldesa Colau está a la misma altura intelectual que el cómico, por llamarlo así, Rubianes.

Hay muchas cosas que les unen: la hispanofobia, la simplonería de su pensamiento vamos a llamarlo político, y su preciso, elegante y delicado lenguaje, lleno de sugerencias morales y de respetuosa crítica a lo establecido, con tal de que lo establecido no sean ellos. Los medios lo han dejado escrito, en soporte papel y en soporte digital, y el tiempo llegará en que lo graben en piedra algunos separatistas catalanes para perpetuar el ridículo 'per saecula saeculorum'. En una entrevista que le hicieron en TV3 – lo cual ya induce a la sospecha acerca del personaje- dijo Rubianes esta delicada frase llena de poesía y sana comicidad: "A mí la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás".

Como es fácil comprobar, este hallazgo narrativo ha sido mérito más que sobrado para que la alcaldesa Ada Colau le quite el nombre a la calle que honraba al heroico almirante Cervera, y lo sustituya por el de ese nuevo símbolo urbano galaico-catalán.

La alcaldesa, en el acto del descubrimiento del rótulo, dijo con gesto de trascendencia y de obviedad innegable que claro, Cervera era "un facha". En un mismo tiempo, cuestión de minutos, Ada Colau consiguió un nuevo hito en su destrucción de las señas de identidad de Barcelona, como ciudad cosmopolita, avanzada y culta, y en la demostración pública – no por primera vez- de su falta de información. Llamar 'facha' al almirante Cervera no responde a ningún análisis serio, al uso de documentación solvente, ni siquiera a indicios de que el legendario y valiente militar fuera un derechista en su tiempo.

Esa estupidez – pues Cervera defendió a la Primera República y militó en las filas liberales- solo es producto de un reflejo condicionado: el mero hecho de que alguien sea español y vista el uniforme de los ejércitos ya es señal de facherío para la cada vez menos ambigua alcaldesa de la Ciudad Condal, que si comenzó aparentando neutralidad y equilibrio, al poco tiempo se descubrió como una hábil maniobrera engañabobos cuyo discurso, muy florido pero huero, se acercaba progresivamente al meollo de la cizaña que en los últimos años corroe y emponzoña al país catalán.

La 'capital del Mediterráneo' comenzó a ir para atrás cuando se optó por hacer de una ciudad cosmopolita una ciudad payesa, aldeana, de tierra adentro. Y cuando el odio la dividió en dos mitades

Sobre la Alcaldía de esta mujer salida del activismo social, con muchos ingredientes típicos del movimiento antisistema y de las JONS, lo único que se puede decir es que la Ciudad Condal está hoy mucho peor que hace tres o cuatro años. La 'capital del Mediterráneo' comenzó a ir para atrás cuando se optó por hacer de una ciudad cosmopolita una ciudad payesa, aldeana, de tierra adentro. Y cuando el odio la dividió en dos mitades. Una de las cuales, la 'soberanista' extremista, cayó aturdida por una utopía encadenada: la independencia les haría más felices; había que ser independientes para zafarse de España, de la UE, y del mundo exterior. Ser plenamente libres.

Y por esa pendiente, y casi sin darse cuenta, comenzó a abjurarse del turismo, de sus pompas que se decían de jabón, y de sus obras, que se decían innecesarias y prescindibles. No ha sido extraño que grupos al parecer presas de alguna tara mental, esperemos que transitoria, dijeran cuando los cortes de autopistas para protestar por el encarcelamiento de algunos políticos separatistas, que había que "joder" a las fábricas de coches y al tráfico de camiones para fastidiar a la industria 'de fuera'.

Volviendo con el almirante Cervera, muy facha no debió de ser cuando Fidel Castro y Raúl Castro le tenían en gran consideración por su valentía al cumplir las órdenes de Madrid de salir a la mar e inmolarse, sabiendo que iba a un desastre, pues su escuadra de carracas no tenía nada que hacer contra los potentes acorazados norteamericanos.

Esto del populismo y de su mezcolanza con el nacionalismo viene de viejo

Quizás lo que más jode del héroe naval español es la comparación que suscita su acción con los políticos separatistas que, cuando tienen que hacer frente a las responsabilidades por haber transgredido y burlado la Constitución, huyen cobardemente al extranjero. Al final, tenemos a Carles Puigdemont diciendo, como si fuera algo extraordinario, que su vida tiene dos alternativas: muchos años de cárcel o muchos años fugado – él a la fuga le llama exilio -; y a Anna Gabriel, en Suiza, la anticapitalista en la capital de la banca, quejándose de que no encuentra trabajo y que su vida no es nada fácil. Enternecedor.

Esto del populismo y de su mezcolanza con el nacionalismo viene de viejo; es un fenómeno que encandila a las masas y que siempre coincide con épocas de crisis, desesperación y desconfianza. Todos estos ingredientes aparecieron a la vez en España como consecuencia del tremendo impacto de la 'Gran Recesión', que sin duda se agravó con la cadena de escándalos de corrupción (prácticamente en todos los partidos) que en el caso del PP llegaron a alcanzar cotas inimaginables de fallo 'multiorgánico' y que eran una bomba lapa adosada al sistema democrático.

Los recortes del PP, que parecía una conjura de irresponsables contra los cimientos del estado de Bienestar- que Rajoy frenó y dio la vuelta cuando necesitó los votos para sacar los presupuestos, desmintiendo así las razones económicas dadas para no hacerlo - provocaron las 'mareas' ciudadanas que empezaron a tomar las calles.

La confluencia de indignados en los campamentos de 'Sol' el 15-M fue la ocasión que aprovechó un grupo de alquimistas sociales nucleados en el grupo diseñador, y luego fundador, de 'Podemos' para llevar a cabo lo que no pudo llevar a cabo el Partido Comunista de España (PCE) y sus variantes. Estos predicadores de la revolución pendiente ignoraron las verdaderas causas del fracaso de los pecés en Europa: el eurocomunismo que tuvieron que abrazar para tener éxito electoral, les separaba del comunismo ortodoxo con capital en Moscú y los acercaba a la socialdemocracia europea.

Esta reacción añorante fue la misma que encandiló a las izquierdas de los años 70 y 80 con los regímenes marxistas de América del Sur, y en particular con Cuba

Los jóvenes y ambiciosos leninistas del PCE, cansados de no tocar poder y al comprobar la irremediabilidad del fracaso, decidieron 'matar' a sus padres, y demostrar que el agotamiento de IU era consecuencia de la falta de radicalidad revolucionaria. Y luego estaban los habituales compañeros de viaje en versión autonómica como la activista anti desahucios barcelonesa que logró ser el perejil de todas las salsas.

En realidad esta reacción añorante fue la misma que encandiló a las izquierdas de los años 70 y 80 con los regímenes marxistas de América del Sur, y en particular con Cuba. Los jóvenes entonces, veían en el Ché – que no dejaba de ser un dictadorzuelo con gatillo fácil- un ejemplo a imitar. El mismo idealismo que años más tarde prendó a las juventudes españolas de la mística del 'Polisario', entre cuyas hazañas bélicas más destacadas se cuenta el ametrallamiento, ejecución y secuestro de pacíficos pescadores isleños en las aguas del banco canario-sahariano.

La estrella que guió al embrión de 'Podemos' ( y a sus admiradores regionales) al nuevo Belén salvador estaba en Venezuela. Allí el golpista Hugo Chávez, que gracias al perdón del presidente Caldera, ya decrépito y senil, pudo salir de la cárcel y ganar por goleada unas elecciones que luego fue revalidando. Aconsejado por miembros destacados del núcleo que proyectó 'Podemos', llevó a Venezuela a convertirse en un miserable Estado fallido, de la mano de la degeneración madurista del proyecto.

Una parte – insisto en lo de una parte- de la tropilla populista revolucionaria española (por la actualidad de sus desaguisados y delirios hay que destacar a la variante catalana) ya fue retratada por Carlos Marx cuando hizo la pionera definición de lo que era y quiénes formaban el 'lumpen proletariado' en su libro 'El 18 Brumario de Luis Bonaparte':

Bajo el pretexto de crear una sociedad de beneficencia, se organizó al lumpen proletariado de París en secciones secretas, cada una de ellas dirigidas por agentes bonapartistas a la cabeza de todas. Junto a 'roués' arruinados, con equívocos medios de vida y de equívocas procedencias, junto a vástagos degenerados y aventureros de la burguesía, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, huidos de galeras, timadores, saltimbanquis, 'lazzaroni', carteristas y rateros, jugadores, alcahuetes, dueños de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos, organilleros, traperos, afiladores, caldereros, mendigos, en una palabra, toda esa masa informe, difusa y errante que los franceses llaman la bohème...

Recuerdo, dijo Marx.

La RAE la resume como "la capa social más baja y sin conciencia de clase".

Hoy día puede que no sea toda estrictamente la capa social más baja, por el empuje de las clases medias; pero sí parece predominar la falta de conciencia de clase aunada con la falta de sentido de la realidad, la falta de vergüenza y decoro y unas mínimas dosis de sentido común.

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