8 preguntas que hacen los niños sobre la guerra y cómo responderlas

“Es natural querer proteger a nuestros hijos de las noticias violentas, pero no olvides que están escuchando muchas cosas en el colegio o incluso de sus hermanos mayores”.
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La guerra es una realidad difícil, llena de horrores y traumas. La invasión de Ucrania no ha hecho más que recordarlo.

Además de sentirse conmovidos por las noticias y estresados por los efectos económicos de la guerra, los padres también se enfrentan a otra preocupación: ¿cómo les explico esto a mis hijos?

“Es natural querer proteger a nuestros hijos de las noticias violentas, pero no olvides que están escuchando muchas cosas en el colegio o incluso de sus hermanos mayores”, advierte Ericka Sóuter, autora de How to Have a Kid and a Life: A Survival Guide.

No esperes a que tus hijos saquen el tema. Empieza la conversación tú mismo para dejar claro que eres una fuente de apoyo e información. Así tus hijos podrán sentirse cómodos acudiendo a ti con cualquier preocupación.

“Empieza diciendo algo como: ’Hay una guerra en Ucrania. ¿Puedes decirme lo que has oído sobre ella?”, aconseja Robin Gurwitch, psicólogo de la Universidad de Duke. “Si tienes un niño mayor o un adolescente que dice algo así como: ‘Estoy bien’ o ‘Me da igual’, entonces dile que tienes curiosidad por saber qué dicen sus compañeros sobre el tema”.

Si empiezas con una pregunta, conseguirás el contexto que necesitas para dar forma a la conversación. Responde según lo que te cuente y luego pregunta si quiere plantearte alguna duda.

“Hablar de la guerra nunca es fácil, y los niños pueden reaccionar de muchas maneras”, afirma Martin Forster, psicólogo infantil del proveedor de telemedicina Kry. “La clave como padres es proporcionarles un entorno en el que se sientan seguros y cómodos para hablar de cualquier cosa que les preocupe”.

Aunque las preguntas de los niños sobre la guerra no suelen tener respuestas sencillas, es importante responderlas de forma informativa y adecuada a su edad.

Descubre los consejos de Forster, Gurwitch, Sóuter y otros expertos para responder a las preguntas más habituales de los niños.

“¿Por qué hay guerra?”

Una pregunta sencilla pero fundamental que se hacen muchos niños ―y también adultos― es: ”¿Por qué?”. Sóuter señala que es probable que los padres reciban preguntas como: ”¿Por qué hay una guerra? ¿Por qué están luchando?”.

“Si tienes un niño pequeño de unos 5 años, puedes responderle con algo así: ’Se están peleando para ver quién es el jefe. Pero la guerra no es algo bueno. Sería mejor hablar en vez de pelear”, sugiere. “A un niño mayor puedes darle una respuesta más matizada: ‘Rusia quiere controlar Ucrania, pero Ucrania es un país independiente y no quiere que Rusia se apodere de ellos. Por eso se defienden’”.

Sarah Jones, periodista y autora de A Kids Book About War, grabó un podcast para explicar la guerra a los niños que puede ayudarte a orientar esta conversación.

“Si tuviera que resumirlo en pocas frases, diría que Ucrania fue una vez parte de Rusia, pero no lo es desde la década de los 90. Desde que Ucrania destituyó a su presidente prorruso en 2014, el país se ha alejado de Rusia y se ha acercado a Europa y Estados Unidos. Y el presidente ruso Putin considera que una Europa y Estados Unidos más fuertes significa una Rusia más débil”.

Sóuter hace hincapié en utilizar un lenguaje apropiado para la edad del niño, ser sinceros y tranquilizar a los niños. No es necesario entrar en detalles violentos con los más pequeños.

“También puedes decirles: ’La guerra es muy mala y da miedo. Me gustaría que los dos países hablaran de sus problemas y encontrasen una solución pacífica para poner fin a la guerra”, añade.

Es posible que los adolescentes quieran saber más sobre la historia del conflicto y los países implicados. Considera la posibilidad de investigarla juntos.

“Está bien mantener conversaciones sobre política si crees que tu hijo está interesado y preparado”, añade Sóuter.

“¿Qué le está pasando a la gente que vive allí?”

Jones señala que algunos niños podrían preguntar qué está pasando con la gente que vive en la zona de la guerra y si está habiendo heridos o muertos.

Puedes responder: “Sí, eso es lo que pasa en las guerras”, propone.

Es posible que tu hijo también quiera saber qué está pasando con los niños de allí. Si crees que podrá asumir esa información, puedes decirle que los niños también resultan heridos e incluso mueren.

Jones aconseja decir algo como: “Algunos niños están a salvo con sus familias. Otros han sido separados de su familia. Tienen mucho miedo. Algunos han perdido sus casas y no saben cuándo podrán volver a su país. Pero todos tienen heridas invisibles. Los traumas dejan heridas invisibles”.

Esto también te ofrece la oportunidad de explicar lo que es un trauma y qué es un refugiado.

“¿Estamos en peligro nosotros?”

Cuando eres niño, tu mundo es muy pequeño, por lo que es normal que a los más pequeños les preocupe que las cosas malas de las que oyen hablar estén ocurriendo cerca y les afecten directamente. Los padres deben asegurar a sus hijos que están a salvo.

“Con los más pequeños, basta con enseñarles un mapa del mundo y señalar la distancia que hay entre Ucrania y su ciudad”, explica Forster. “Con los niños mayores, puedes explicarles que, en el peor de los escenarios, su país pertenece a una organización internacional (la OTAN) que estaría preparada para defender a todos”.

Haz hincapié en que tu hijo está a salvo y que siempre protegerás a la familia. Si sigue preocupado, puedes explicarle que hay millones de personas en el mundo trabajando para mantener a todos a salvo.

Prepárate para presenciar unas emociones imprevisibles, ya que cada niño responde de forma diferente.

“Tu hijo puede mostrar sentimientos intensos o puede darse la vuelta y seguir jugando como si nada”, señala Jones.

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“¿Y qué es esto que he visto en TikTok o que he oído en el colegio?”

“Con el rápido flujo de información que hay en la actualidad en todo el mundo, las noticias sobre la guerra en Ucrania llegan a los niños por muchas vías: TikTok, las noticias, otras redes sociales o los compañeros de clase, por lo que es casi imposible blindar completamente a tu hijo”, sostiene Forster. “Es bueno que tus hijos estén informados, pero algunas fuentes de información son más fiables que otras”.

Los padres desempeñan un papel importante a la hora de corregir cualquier información errónea que hayan encontrado sus hijos. Pregunta a tus hijos qué han oído exactamente y dónde lo han oído. Explícales si es una fuente fiable de noticias y aborda los temores o la información incorrecta que puedan haber recibido. Enséñales también a reconocer la diferencia entre fuentes de alta y baja calidad.

“Esto no quiere decir que tú debas convertirte en un experto en el conflicto. Simplemente debes mostrarte abierto y honesto sobre lo que está ocurriendo en la guerra para permitirles entender y decidir si una fuente de noticias es objetiva y fiable”, expone Forster.

En el caso de los niños pequeños, hay que tener cuidado con las imágenes que aparecen en las noticias o incluso en los periódicos de los quioscos.

“Ayudar a tu hijo a enfrentarse a un mundo violento es complicado, sobre todo porque los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales magnifican los acontecimientos”, advierte Toya Roberson-Moore, psiquiatra de niños y adolescentes. “Por eso es tan importante limitar la exposición de los niños a los medios de comunicación y hablar con ellos directamente para ayudarles a poner las cosas en perspectiva”.

A los niños mayores se les puede permitir ver las noticias o usar las redes sociales, pero es importante que no abusen para evitar picos de ansiedad.

“Muchos preadolescentes y adolescentes han visto mucha información errónea y memes en las redes sociales”, añade Roberson-Moore. “Es importante que preguntes a tus hijos si tienen alguna duda sobre lo que han visto en internet”.

“¿Podemos ayudar?”

Explícale a tu hijo que, aunque no podamos detener la guerra, hay formas de ayudar a las personas afectadas.

“A menudo vemos que en momentos de estrés, los niños y los adolescentes quieren ayudar”, comenta Gurwitch. “He oído muchas historias de adolescentes que organizan ventas de pasteles o manualidades y donan los ingresos a organizaciones que apoyan a los refugiados de Ucrania”.

Investiga lo que están haciendo las iglesias locales, los colegios u otros grupos comunitarios y encuentra formas de ayudar adecuadas a su edad. Piensa en ideas con tus hijos. Craig Knippenberg, terapeuta y autor de Wired and Connected, señala que este tipo de acciones ayudan a los niños a centrarse en lo que ellos y sus familias pueden controlar.

Jones recomienda que animes a tus hijos a escribirles a los políticos. Aprovecha la oportunidad para explicarles cómo funciona la democracia y que el gobierno está hecho para servir a los ciudadanos y escuchar sus preocupaciones.

“¿Tú tienes miedo?”

Los niños detectan e interpretan las emociones de sus padres. Aunque no está prohibido que expreses que te preocupa la situación, intenta mostrar calma.

“Tómate un momento para reflexionar y considera si eres capaz de hablar de la guerra sin que tus propios temores se muestren demasiado en la conversación”, comenta Forster. “Es importante no proyectar tus temores. Aunque algunos niños pueden tener miedo de la guerra, muchos otros no lo tienen, pero pueden desarrollar miedo si lo perciben en sus padres”.

Incluso cuando no hables directamente con tus hijos, ten en cuenta lo que dices en su presencia. Pueden captar ciertas frases sueltas de tus conversaciones telefónicas y llenar las lagunas con algo mucho peor que la realidad.

“Así como un poco de paciencia y atención son de gran ayuda cuando los niños están estresados, también tenemos que cuidarnos a nosotros mismos como padres”, advierte Gurwitch. “Esta guerra y las dificultades económicas que van a venir no hacen más que sumarse al estrés de los últimos años. Asegúrate de dormir, comer bien y descansar de las noticias y las redes sociales”.

“¿Qué va a pasar?”

“Me he dado cuenta de que la mayoría de las preguntas que se hacen los niños desde el comienzo de la guerra en Ucrania encajan en tres categorías: qué me pasará a mí, qué le pasará al mundo y qué le pasará a Ucrania”, expone Forster. “Estas preguntas no tienen una respuesta fácil y única”.

Nadie sabe realmente lo que va a ocurrir, así que en lugar de ofrecer predicciones que no puedes garantizar, pregúntale a tu hijo qué cree que puede pasar y cómo se siente por ello.

“Sabiendo eso, puedes girar la conversación hacia sus posibles miedos y ansiedades”, señala Forster. “Es mejor optar por preguntas abiertas para explorar el tema y permitir que los niños te expliquen sus propias conclusiones. En el caso de los niños mayores, que comprenden algo mejor la guerra, no hay que dejar de lado sus preguntas y limitarse a decir que que todo irá bien. Intenta abordar sus temores y responder lo mejor que puedas”.

Sé sincero y racional. Dile que no sabes lo que va a pasar y que la situación está evolucionando todos los días.

“No pasa nada si dices: ‘No lo sé, pero podemos averiguarlo juntos. Si pasa algo, te informaré’”, propone Gurwitch.

Si tienes hijos mayores, es posible que te hagan preguntas sobre las armas nucleares.

“Los niños mayores pueden aprender sobre la doctrina MAD (destrucción mutua asegurada) y cómo esta política ha evitado que se produzcan ataques nucleares a lo largo de la historia”, explica Knippenberg. “Haz hincapié en la importancia de centrarse en lo que pueden hacer para controlar sus propias vidas”.

También podéis hablar de la Guerra Fría.

“Puedes explicarles que ha habido guerras durante toda la historia y que esto no es algo nuevo en la civilización humana”, comenta Knippenberg. “También puedes explicarles que muchas guerras han terminado con una negociación pacífica”.

“Sigo preocupado. ¿Qué puedo hacer?”

La guerra no es un tema de conversación que puedas acabar en un rato y de una sola vez. Sigue hablando con tu hijo, pregúntale cómo se siente y asegúrate de que sabe que puede acudir a ti con cualquier preocupación en cualquier momento. Si no es un niño muy hablador, dale la oportunidad de expresar lo que siente a través de dibujos o juegos.

“Asegúrate de validar sus sentimientos: tristeza, miedo, enfado, empatía...”, dice Knippenberg.

Concéntrate en mantener una rutina saludable en casa, con unos horarios constantes de comida, hora de acostarse y hora de hacer los deberes.

“Encuentra maneras de que la familia pase más tiempo junta”, propone Furwitch. “Hay muchas formas de añadir risas y alegría al día a día, ya sea jugando, dando un paseo juntos o enseñando nuevos trucos a vuestra mascota”.

Es normal que los niños sigan teniendo sentimientos negativos durante los momentos de estrés, pero si notas que la situación empeora u observas cambios de comportamiento importantes es necesario tomar más medidas.

Presta atención a los cambios en el sueño, su concentración y su capacidad de aprendizaje.

“Puede que tengan más dificultades en el colegio, que parezcan más irritables, que tengan más rabietas, que tengan problemas con los compañeros, que se muestren menos sociales o sin interés por cosas que antes disfrutaban”, dice Gurwitch. “Como padres, debemos conocer a nuestros hijos, así que si ves estos cambios, coméntaselo al pediatra”.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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