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27/07/2019 11:21 CEST | Actualizado 27/07/2019 11:21 CEST

Ahórcate primero

Cada vez que un maltratador muere en su pueblo se debiera hacer una verbena.

EFE vídeos
Vivienda de Beniel (Murcia) en la que un hombre ha asesinado a su hijo de 11 años y después se ha suicidado. 

Has matado a tu hijo y después te ahorcas, so mierda. Ahórcate primero, que no hay animal tan malvado que se pueda comparar contigo, que las lombrices que viven en las heces son dioses comparados con la miseria que has llevado en vida y con el dolor que has dejado. No has podido soportar que el mundo siguiese después de desaparecer tú, escoria. No has tenido la mínima cualidad que tenemos los seres humanos, lo que hace que el mundo sea un lugar habitable, porque eras la tristeza y el dolor, un mierda escondido detrás de montañas de excusas, incapaz del menor bien. Todo lo que hayas hecho que alguien te pueda agradecer queda borrado con un crimen inimaginable. Tu pueblo mira estupefacto tu cadáver y a los mierdas que, como tú, solo son capaces del odio y la violencia contra quien debieron proteger, contra la mujer que te amó tanto como para no querer ver que eras lo más cercano a un monstruo y contra el hijo que se hubiese dejado matar por ti solo porque pensaba que nunca le hubieras podido hacer nada malo. Desconocías la palabra amor, eras incapaz del menor sentimiento hermoso, hiciste la tierra un lugar peor durante tu existencia y has dejado la peor herencia que podías: que te tengan que recordar.

Quisiera saber cómo os escondéis, piara de cobardes. Quisiera saber quiénes os ocultan y os protegen, qué padres degenerados y madres cobardes os han engendrado, educado y lanzado contra el bien, porque sois los mensajeros del mal y el dolor. Los periódicos dirán que estabais deprimidos, que la vida era muy dura, pero solo sois unos cobardes tan rastreros que no habéis sabido vivir y, antes de rendiros a la vida, habéis querido que los demás sufran. Sois el egoísmo del mal, la sal que mata los campos, sois el infierno en la tierra y os escondéis hasta que, un día, matáis a vuestro hijo para hacer daño a una mujer y a todo el universo que ese niño tuvo.

Has matado a tu hijo, so mierda, y tu cara debiera colgar en las escuelas para que todos los niños y niñas sepan hasta dónde un ser humano puede ser bajo, cobarde, ridículamente mezquino. Has matado a tu hijo y hoy no hay luz en el día porque has cegado el sol para muchos, pero has sido tan cobarde que no has querido ver tu obra. Eres el heraldo del mal en la tierra, de esa violencia ciega y cobarde de los miserables idiotas que han existido siempre. Tú eres el último y das el testigo a otro mierda que mañana matará a su mujer y luego se pegará un tiro.

Los periódicos dirán que estabais deprimidos, que la vida era muy dura, pero solo sois unos cobardes tan rastreros que no habéis sabido vivir y, antes de rendiros a la vida, habéis querido que los demás sufran.

Todo el que le pone la mano en la cara a una mujer es un mierda. Los criminales que las matan y luego se suicidan son tan cobardes que ni asumen lo que han hecho como hacemos los hombres. Los hombres deberíamos haceros frente como uno solo pero hay algunos casi tan mierdas como vosotros que os protegen. Os pegáis un tiro y a veces no valéis ni para eso. Algunos sois tan mierdas que hasta os sale mal el suicidio. 

Ahórcate primero y haz mejor el mundo, deja vivir a esa pobre gente que te ha sufrido en vida, carroña. No has tenido ni la mínima generosidad de dejarlos vivir tras tu muerte, te has tenido que llevar la alegría que a tantos hubiera producido tu muerte porque cada vez que un maltratador muere en su pueblo se debiera hacer una verbena. 

En el mío la pago yo.

 

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