Aragonès propone al Estado un "acuerdo de claridad" para pactar un referéndum de autodeterminación

El Gobierno recuerda que el marco de relaciones es la Mesa de Diálogo y reitera que no comparten las "pretensiones de máximos" del Govern. La propuesta del president se inspira en los modelos de Quebec y Escocia.
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El president de la Generalitat de Catalunya, Pere Aragonès.
El president de la Generalitat de Catalunya, Pere Aragonès.
Quique García / EFE

Como ya se venía anunciando desde la pasada Diada, el Govern no renuncia a la realización de una consulta de independencia. El presidente catalán, Pere Aragonès, ha desvelado su propuesta para negociar un “acuerdo de claridad” con el objetivo de pactar un referéndum de autodeterminación.

Lo ha hecho durante su discurso en el debate de política general que ha comenzado este martes en el Parlament, durante el bloque en el que ha detallado su plan para la “resolución del conflicto político”, una propuesta “dirigida al conjunto del país y con vocación de representar a una amplísima mayoría de la ciudadanía”.

Aragonès ha puesto sobre la mesa una hoja de ruta que se inspira en la denominada vía canadiense. No obstante, ha adelantado que antes será preciso tejer alianzas en Cataluña que impliquen a actores políticos, sociales, económicos y sindicales.

Por otra parte, la ministra portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, ha sido preguntada sobre esta cuestión en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros. La también ministra de Política Territorial ha recordado que el marco de relaciones entre el Ejecutivo y el Govern es la Mesa de Diálogo.

“Ellos mantienen sus pretensiones de máximos [la realización de una consulta], que no son en absoluto compartidas por el Gobierno”

- Isabel Rodríguez, ministra portavoz del Gobierno

Al mismo tiempo, Rodríguez ha indicado que “ellos mantienen sus pretensiones de máximos [la realización de una consulta], que no son en absoluto compartidas por el Gobierno”.

Un modelo inspirado en los casos de Quebec y Escocia

La propuesta de Aragonès, que según han explicado fuentes del Govern a la Agencia EFE ya ha sido trasladada a sus socios de JxCat y la CUP, se corresponde con una propuesta “inclusiva”, “escrupulosamente democrática” y “homologable a nivel internacional”. Precisamente, factores que fueron clave en los referéndums de independencia pactados entre Canadá y Quebec, pero también entre Reino Unido y Escocia.

Ninguno de ellos finalizó con la independencia de dichas regiones. En el caso de Quebec, por solo un punto porcentual. El objetivo de Aragonès es que, con esta vía, se “identifique cuándo y cómo Cataluña puede volver a ejercer el derecho a decidir”, sumando “el máximo apoyo y la máxima complicidad de la sociedad catalana”.

“Solo la legitimidad de un referéndum acordado puede sustituir al 1 de octubre”

- Pere Aragonès, president de la Generalitat de Catalunya

En este sentido, quedan patentes las lecciones extraídas del referéndum ilegal en 2017. Hay una clara voluntad de implicar al máximo de actores en esa propuesta, con el objetivo de que “todo el mundo reconozca el resultado” del referéndum y así se “puedan tejer las complicidades internacionales”. “Solo la legitimidad de un referéndum acordado puede sustituir al 1 de octubre”, ha asegurado. Lo ha hecho a tan solo cuatro días de que se cumpla el quinto aniversario del procés.

Una propuesta que contempla dos fases

Aragonès se ha escudado en las consultas populares de independencia de hace una década, -concretamente, la consulta del 9 de noviembre de 2014 y el referéndum del 1-O- para justificar que hay una “mayoría muy plural” de un “82% de catalanes” a favor de votar.

Esta no es una idea que no haya sido propuesta anteriormente, pues en 2019, ya el por aquel entonces presidente del Parlament, Roger Torrent, abogó por un “pacto de claridad” similar al de la vía canadiense. Aquella propuesta no tuvo una buena acogida en los sectores más duros del independentismo.

Según han explicado a EFE fuentes de Presidencia de la Generalitat, la propuesta de Aragonès se desarrollaría en dos fases. La primera se realizaría a nivel interno en Cataluña, en este primer estadio destinado a recabar los apoyos de los actores antes mencionados. También incluiría un primer acercamiento para buscar apoyos internacionales.

Tras lograr ese primer acuerdo y las bases resultantes, con la posibilidad de elaboración de un documento final, llegaría el momento de iniciar la negociación con el Estado, según las mismas fuentes, una segunda etapa que “no será inmediata”.

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