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12/04/2019 14:39 CEST | Actualizado 12/04/2019 14:43 CEST

¿Qué ves en la foto? Bromas con el logo de esta 'app' sobre la Semana Santa de Puerto Real (Cádiz)

Todo el mundo ha visto lo mismo.

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A principios de abril saltaba la noticia: la Semana Santa de Puerto Real (Cádiz) tendrá su propia aplicación oficial. 

Según explicó el pasado día 2 Puerto Real Hoy, el Consejo Local de Hermandades y Cofradías de esta localidad gaditana ha sido la encargada de impulsar esta aplicación, donde los interesados podrán ver imágenes y vídeos de otros años, así como un mapa con puntos de interés y horarios de las procesiones. 

Una aplicación útil, sin duda, que ha dejado cierto cachondeo en las redes sociales después de que un tuitero se percatara de un pequeño detalle: el logo. 

“Por el icono pensé que iba a ser un juego de Star Wars”, ha bromeado el usuario @Andresito_epi, cuya observación se ha convertido en viral y ha recibido tronchantes respuestas. 

  • Madrid: tiempo de torrijas
    Madrid: tiempo de torrijas
    PASTELERÍA NUNOS
    Hablar de Semana Santa en España es hablar de torrijas y en Madrid es difícil encontrar una pastelería madrileña que no las ofrezca por estas fechas. Las opciones son tantas que los devotos de este dulce tan goloso ya trazan su ruta por los lugares donde la torrija alcanza la categoría de imprescindible. Uno de los más antiguos se encuentra en el kilómetro cero: La Mallorquina, frente al reloj de la Puerta del Sol. Jugosas y con mucho azúcar, en Semana Santa las torrijas de La Mallorquina compiten con los productos estrella de la casa: trufas, napolitanas de crema y reinas de nata. A sólo tres minutos de allí, en la Carrera de San Jerónimo, se encuentra Casa Mira, uno de los establecimientos centenarios de Madrid y lugar de peregrinación de los amantes del turrón. Fundada a mediados del siglo XIX por un pastelero de Jijona, Casa Mira es un museo en sí misma. El mimo con el que elaboran sus turrones lo ponen también en las torrijas, que ya se han convertido en un referente de la Semana Santa madrileña.

    Pero además de las opciones más tradicionales, en Madrid también encontramos torrijas de autor. Un claro ejemplo es la pastelería Nunos (calle Narváez, 63), que cada año sorprende con sus originales creaciones. No en vano ha ganado el Premio a las Mejores Torrijas en 2008, 2009 y 2014 en el concurso de la Comunidad de Madrid. Este año la filosofía creativa e innovadora de José Fernández, su maestro pastelero, le ha llevado a diseñar Amai Age by Nunos, una colección de siete torrijas inspirada en la gastronomía japonesa. Cada una recrea una pieza típica de esta cocina, sin perder su sabor a torrija, pero aportando otros aromas y tonos atractivos y sorprendentes. Sushis nigiri, inari, uramakis, futomaki o hosomaki son sólo algunas de las figuras que el pastelero ha elaborado con sabores tan sorprendentes como rosas, té verde matcha, yuzu, coco, lichi, naranja, pasta de gambas o piña, entre otros. Una creación única y digna de coleccionistas, amantes de la cocina japonesa y de todos los que quieran aventurarse a descubrir nuevos sabores.
  • Barcelona: monas de Pascua de alta cocina
    Barcelona: monas de Pascua de alta cocina
    LA PASTISSERIA
    Todo el que visite Barcelona por Semana Santa deberá probar un postre muy mediterráneo y típico de estas fechas: la mona de Pascua, ideal para desayunar o merendar, acompañada con un café con leche o chocolate caliente. Se trata de un postre de gran tradición no sólo en Barcelona sino también en toda la zona del Mediterráneo, aunque en Baleares y Cataluña se consume únicamente en estas fechas.

    Existen varios tipos de mona. La más antigua y tradicional tiene forma de corona y lleva una base de bizcocho relleno de crema, chocolate o mermelada, con una cobertura de crema catalana quemada y almendras a los lados. En sus orígenes se decoraba con huevos cocidos pintados de colores, que poco a poco se han ido sustituyendo por huevos de chocolate.

    De hecho, los adornos de chocolate han ido adquiriendo cada vez más importancia, y en la actualidad algunas monas de Pascua son auténticas esculturas de alta cocina. Los que deseen disfrutar de la mona más lujosa en Barcelona, deberán visitar las pastelerías Escribà, Ochai, Natcha, Oriol Balaguer o La Pastisseria. Sus creaciones son obras de arte hechas con chocolate y ver sus escaparates es una delicia para los ojos.
  • París: un paseo azucarado y con mucho glamour
    París: un paseo azucarado y con mucho glamour
    MAISON DU CHOCOLAT
    Recorrer los escaparates parisinos es gratuito y en esta época del año se vuelve especialmente delicioso: los comercios se llenan de huevos de Pascua de todas las formas imaginables y los golosos pueden trazar su propio recorrido por las bombonerías más famosas. El precio medio de la degustación oscila entre los 30 y los 50 euros, pero sólo por ver las obras de arte de chocolate ya merece la pena la visita. El paseo empezaría junto al Jardín des Tuileries, en la calle Saint-Honoré. En el número 201 encontramos las creaciones de Michel Cluizel y a pocos metros, en el número 231, podemos disfrutar de las famosas obras de todas las formas imaginables de Jean Paul Hévin. Avanzamos por la misma calle y giramos a la izquierda por la calle Cambon hasta el número 4, donde se encuentra una de las muchas pastelerías que Pierre Hermé tiene en París, aunque quizá esta tenga un sabor todavía más exquisito por lo cerca que se encuentra de los talleres Chanel. Continuando hacia el norte y llegando a la plaza de la Madeleine, encontramos la panadería Fauchon, imprescindible en cualquier recorrido de repostería de lujo. Y terminamos el paseo dentro del centro de compras favorito de los parisinos: las Galerías Printemps con su pastelería Ladurée, famosa por sus macarons pero que en estas fechas también exhibe impresionantes huevos de Pascua en sus vitrinas.  
  • Roma: arte contemporáneo con mucho sabor
    Roma: arte contemporáneo con mucho sabor
    PASTICCERIA BOMPIANI
    En ocasiones, la cocina crea piezas de museo, y un ejemplo lo encontramos en Roma. Desde hace cuatro años, la Pasticceria Bompiani organiza por Semana Santa una exposición centrada en los huevos de Pascua. El chocolate se moldea y se convierte en verdaderas obras de arte, objetos de diseño inspirados por algunos de los artistas contemporáneos más relevantes como Vedova, Pollock, Rothko y Warhol, entre otros. Los huevos de Pascua de Bompiani son auténticas piezas de coleccionista. Un placer no sólo para los ojos, sino también para el paladar. El chocolate se exhibe en figuras de todos los colores con la intención de estimular el interés y curiosidad por el arte contemporáneo, todo ello sin descuidar el sabor.
  • Ámsterdam: tortitas a babor y a estribor
    Ámsterdam: tortitas a babor y a estribor
    EELCO HERDER (FLICKR)
    Uno de los dulces de Pascua con más tradición en Holanda es el paasstol: un pan con frutas desecadas (principalmente uvas pasas) y pasta de almendras. La misma receta también es típica de la Navidad, pero entonces se llama kerststol. Aparte del nombre, apenas hay diferencia entre ambos. En algunas variantes de paasstol el relleno contiene frutas caramelizadas y avellanas. En Alemania existe un dulce similar, llamado stollen. Una de las tradiciones más extendidas entre la población holandesa cuando llega el buen tiempo es disfrutar de un brunch con amigos o en familia. El Flinders Café en Ámsterdam, ofrece uno de los brunchs especiales de Pascua más populares, que incluye productos típicos como el queso Beemster, salmón, huevos duros, zumo de naranja, café, croissants y, por supuesto, paasstol. Todo por 14,90 euros (7,50 para los niños).

    Otra de las actividades que ofrece Ámsterdam para toda la familia, y que hará las delicias de los más golosos y aventureros, consiste en un paseo en el Pannenkoekenboot ("barco de tortitas"), que permite recorrer el río Ij a través de las zonas modernas de la ciudad y comer tantas tortitas como se quiera. El domingo y el lunes de Pascua se celebran brunchs y cenas especiales con buffet libre desde sólo 24,50 euros. 

    FOTO: Eelco Herder (Flickr)
  • Brujas: el I+D+I del chocolate
    Brujas: el I+D+I del chocolate
    THE MUSEUM CHOCOLAT
    Pero si hay un país en Europa que no se deberían perder los devotos del chocolate, ése es Bélgica. En el centro de Brujas encontramos The Chocolate Museum, un paraíso del dulce ubicado en una casa del siglo XV de cuatro plantas. La entrada está presidida por un enorme huevo de Pascua de chocolate, y desde el primer piso se puede conocer en persona la historia del cacao, las anécdotas de su elaboración e incluso ver las delicadas piezas que la realeza usaba para degustarlo.

    Y para los que busquen una experiencia más allá de lo tradicional, el maestro chocolatero belga Dominique Persoone, dueño de la boutique chocolatera The Chocolate Line y famoso por sus excentricidades e ideas innovadoras, es el creador de una idea revolucionaria en el mundo de los adictos al chocolate: el primer polvo de chocolate para esnifar. Se trata de una pequeña máquina bautizada como Chocolate Shooter, cuyo mecanismo permite esnifar las partículas de chocolate, manteniendo de esta forma su sabor intacto. The Chocolate Line está en la calle Simon Stevinplein, a sólo seis minutos andando del Museo del chocolate.
  • Lisboa: huevos cocidos en un entorno único
    Lisboa: huevos cocidos en un entorno único
    BOSC D'ANJO (FLICKR)
    En Portugal, la Semana Santa es una época en la que se hacen y reciben regalos en forma de dulces. El más típico es el folar de Páscoa, un postre con aspecto de pan confeccionado con agua, sal, huevos y harina, que los padrinos y madrinas ofrecen a sus ahijados el Domingo de Resurrección. El folar es normalmente dulce pero también puede ser salado, y cambia de aspecto en función del lugar. En la zona norte es común encontrarlo en forma redonda, mientras que en el sur suele ser ovalado. La particularidad del folar es que su parte superior se decora con huevos cocidos a los que no se les quita la cáscara, recubiertos con tiras de masa que le dan el aspecto de un nido. Los huevos se cuecen en el horno al mismo tiempo que la masa.

    El folar de Páscoa se puede adquirir por estas fechas en prácticamente cualquier panadería o pastelería de Lisboa. Por eso, para disfrutarlo de una forma exclusiva y auténtica, se recomienda hacerlo en el barrio más antiguo de la ciudad: la Alfama. Es el lugar ideal para alejarse de la ruta turística y del ruido. Aquí se puede acompañar este postre con un buen café, al tiempo que se descubren algunas iglesias increíbles y casas llenas de azulejos que harán sentir al visitante como un lisboeta más.

    FOTO: Bosc d'Anjo (Flickr)
  • Praga: la explosión de la primavera
    Praga: la explosión de la primavera
    LIZ JONES (FLICKR)
    Praga es probablemente la ciudad de Europa en la que el paso del invierno a la primavera se vive con más intensidad. El color gris y la nieve que cubren la capital checa durante los meses fríos desaparecen, regresan los tejados rojos de la zona vieja y empiezan a brotar las flores.

    Este colorido se refleja también en los mercados de Pascua, situados en la Plaza de la Ciudad Vieja y en la Plaza de Wenceslao, donde se pueden encontrar, entre otras cosas, los tradicionales huevos de Pascua pintados a mano de diferentes colores y una gran variedad de postres típicos.

    Uno de los dulces de degustación obligatoria en la Semana Santa de Praga es el trdelník, un pastel que tradicionalmente se come en los mercados y puestos callejeros. Se trata de una masa enrollada en un pincho de madera que se asa al fuego mientras rota sobre sí mismo. Una vez cocido, se espolvorea con canela y se puede consumir solo, bañado en miel o incluso optar por la versión más golosa, con el hueco relleno de chocolate.

    FOTO: Liz Jones (Flickr)
  • Berlín: ¿puede un bizcocho ser más tierno?
    Berlín: ¿puede un bizcocho ser más tierno?
    JORGES (FLICKR)
    El osterlamm (cordero de Pascua) es un postre que no falta en la mesa de los berlineses en Semana Santa, y posiblemente sea también uno de los más originales a primera vista. Se trata de un bizcocho con forma de cordero que se elabora con un molde especial, y se suele decorar con azúcar en polvo o glaseado.

    Para los adictos al chocolate, una visita obligada en Berlín es Fassbender & Rausch, en la plaza Gendarmenmarkt. Fundada en 1919, la pastelería se ha hecho famosa por sus espectaculares esculturas de chocolate, que abarcan desde monumentos emblemáticos de la ciudad como la puerta de Brandemburgo o el Reichstag, a figuras tan populares como el Titanic. Un verdadero museo del chocolate en pleno centro de la ciudad.

    FOTO: jorges (Flickr)
  • Londres: una tarta de mazapán con mucha historia
    Londres: una tarta de mazapán con mucha historia
    FOURTHANDFIFTEEN (FLICKR)
    Londres es una de las ciudades europeas donde encontramos mayor variedad de postres típicos de la Semana Santa. Algunos son tan populares que, dada la demanda, se pueden encontrar todo el año en las pastelerías. Es el caso de los hot cross buns, bollitos de frutas especiados con una cruz dibujada en su parte superior. Son muy asequibles (su precio oscila entre los 76 céntimos de euro y los cuatro euros) y algunas pastelerías, como Gail’s, lo elaboran en diferentes sabores. Uno de los más populares es el de arándanos con glaseado de almíbar.

    Un postre que sí es exclusivo de la Semana Santa británica es el simnel cake, cuyos orígenes se remontan a la Edad Media. Se trata de una tarta ligera que contiene frutos secos, mondas de frutas glaseadas, aroma de limón y especias, y que incorpora dos capas de mazapán: una en el medio y otra en la parte superior. Nació como postre para el día de la madre, pero pronto se convirtió en un dulce típico de la Semana Santa. Tradicionalmente se decora con bolas de mazapán, 11 o 12 a elección del cocinero, que representan a los apóstoles (sin incluir a Judas) o a Jesús con los apóstoles (también excluyendo a Judas). Uno de los lugares de referencia en Londres para hacerse con una Simnel cake es la pastelería Melrose and Morgan en Gloucester Avenue, que elabora este dulce con harina orgánica. El precio ronda las 29,3 euros para el tamaño grande de 1,1 Kg, o 15,93 euros para la pequeña de 500 gramos.

    FOTO: fourthandfifteen (flickr)

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