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20/05/2021 17:07 CEST | Actualizado 20/05/2021 19:44 CEST

Ceuta recupera su ritmo habitual con la atención puesta en 850 menores

Gobierno y CCAA han acordado el reparto de 200 plazas, con Galicia y Madrid como las que más acogen, con veinte cada una.

Europa Press News via Europa Press via Getty Images
Ceuta trata de recuperar la normalidad con la atención puesta en los menores

Ceuta ha recuperado este jueves su ritmo habitual en los comercios, la calle y los colegios, y lo ha hecho dos días después de registrar su mayor crisis migratoria con la entrada ilegal desde Marruecos de unas 8.000 personas, alrededor de un millar de menores no acompañados, que centran ahora la atención policial.

A los 850 menores acogidos que llegaron por la frontera del Tarajal, el más pequeño de 4 años, se suman los 230 que había en el centro para jóvenes La Esperanza, y las autoridades consideran que hay cientos de ellos más que no están en ninguno de los centros habilitados porque calculan que entraron unos 1.500. De momento, entre los mejores acogidos se han localizado nueve positivos de covid. 

Para liberar espacio y acoger a los que han llegado, el Gobierno y las comunidades han acordado el reparto de 200 plazas, con Galicia y Madrid como las que más acogen, con veinte cada una.

Además, hay un número indeterminado de menores en las inmediaciones del puerto de Ceuta que esperan su oportunidad para introducirse en algún barco y llegar a las Península.

Los 850 menores están repartidos entre el albergue provisional de Piniers, donde hay doscientos, y en una nave del polígono industrial del Tarajal adyacente a la frontera que separa España de Marruecos, que acoge a 650, han informado a la agencia Efe fuentes de la Delegación del Gobierno.

Los grupos de jóvenes que deambulan por la ciudad han disminuido considerablemente después de que muchos de ellos regresaran voluntariamente, e incluso la Policía Local ha empezado a conducir hasta la frontera a muchos de ellos, en algunos casos esposados.

La vuelta a Marruecos

De los 8.000 inmigrantes que llegaron irregularmente tras la permisividad de las autoridades marroquíes, 6.000 han regresado ya a Marruecos, según el Ministerio del Interior.

La Policía establece dos procedimientos para la atención de los menores, el primero de ellos de reagrupación familiar, que está destinado a los progenitores que reclaman a sus hijos, para lo que la Ciudad Autónoma de Ceuta ha facilitado un teléfono (956512413).

El segundo procedimiento se refiere a los menores que no reclama nadie y que, por tanto, están en situación de desamparo, por lo que su cuidado corresponde a la ciudad de Ceuta.

Para determinar la edad en los casos en que haya dudas de que se trate de menores se les hace una prueba de los huesos de la muñeca y una radiografía bucal, lo que se empezará a hacer en breve.

Interior asegura que no se está devolviendo a ningún niño a Marruecos, mientras que varias ONG ponen en duda este extremo y consideran que no se está llevando a cabo un proceso de devolución con “suficientes garantías”.

Otro elemento que denota normalidad es el paso fronterizo, donde desde esta noche no se han producido nuevas entradas de inmigrantes, en parte porque el fuerte viento de levante provoca un peligroso oleaje en comparación con el mar calmado de los últimos días, lo que facilitó la entrada de los inmigrantes.

Todos los comercios han abierto sus puertas después de que muchos de ellos cerraran un día por “miedo” a los numerosos grupos de jóvenes que llegaron a la ciudad, quienes sin comida ni dinero siguen vagando por las calles.

El día a día

Además, los centros educativos de Primaria y Secundaria, donde estudian 20.000 alumnos, están funcionando a pleno rendimiento después de que el martes no fueran a clase el 60% del alumnado.

Las unidades militares en la frontera también han disminuido y solo hay este jueves un pequeño grupo de Regulares y dos vehículos frente a una decena que se han llegado a acumular en días pasados.

Hasta la frontera solo han llegado esta mañana inmigrantes que querían regresar a Marruecos después de dormir al aire libre y de comer de la caridad.

Toda esta normalidad ha permitido que los comercios y los bares funcionen por segundo día sin sobresaltos y que las calles se llenaran de ciudadanos locales a pesar de la lluvia caída durante la mañana.

Así, la encargada de una tienda de trajes de baño, Marta Rodríguez, ha relatado a la agencia Efe que “el lunes por la noche había muchísimo revuelo y al no saber cómo iba a estar la situación al día siguiente preferimos, por nuestra seguridad, cerrar el negocio”. 

La crisis diplomática sigue

En el plano político la tensión sigue. De un lado, a ministra de Defensa, Margarita Robles, ha dejado claro que “Marruecos tiene que tener muy claro que no se van a aceptar chantajes y que la integridad de España no es negociable”. Robles ha criticado también que Rabat haya lanzado a cientos de menores en unas condiciones de desprotección que “desde el punto de vista del derecho internacional es de una enorme gravedad”.

Por su parte, Marruecos, lejos de adoptar un tono conciliador, ha asegurado que sigue esperando “actos” que vayan más allá de “palmaditas en la espalda”. Así se ha pronunciado este jueves un alto cargo de la diplomacia marroquí por el enfrentamiento diplomático entre ambos países que, defiende este representante, no tiene que ver con una cuestión migratoria, sino con la acogida del líder del Frente Polisario en suelo español.

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