La clave del enfado de Marruecos con España se llama Frente Polisario

La clave del enfado de Marruecos con España se llama Frente Polisario

El ingreso en un hospital de Logroño del presidente de la República Árabe Saharaui Democrática provoca las represalias de Rabat.

Brahim Gali.YOUTUBE / RTVE

Cientos de personas siguen dirigiéndose, en una ola imparable que ha durado toda la jornada del lunes y se ha prolongado durante esta madrugada, desde la localidad de Fnideq (Castillejos) para cruzar hacia Ceuta, en una llegada de inmigrantes sin precedentes en España: 8.000 personas (un tercio de ellas menores) han llegado en la ciudad española fronteriza con Marruecos en apenas 24 horas.

Esta llegada masiva se entiende por una bajada de brazos por parte de Marruecos, que vigila habitualmente a quien trate de acceder desde su territorio a suelo español de forma irregular. Si no hay vigilancia de los suyos, los migrantes llegan a España con más facilidad. ¿Por qué hace dejación de funciones Marruecos? Porque ya avisó de que tomaría represalias contra Madrid. La clave hay que buscarla en un hospital de Logroño, donde lucha contra el coronavirus Brahim Gali, líder del Frente Polisario y presidente de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Rabat castiga a España por dar asistencia humanitaria a uno de los grandes enemigos.

Según publican los diarios del grupo Vocento, el domingo 18 de abril un avión medicalizado procedente de Argel aterrizó en el aeropuerto de Zaragoza con un paciente de 72 años muy enfermo por Covid-19. Una ambulancia lo llevó hasta el hospital San Pedro de Logroño, a casi 200 kilómetros de distancia. Ingresó directamente en la UCI. Lo hizo bajo un nombre falso, Mohammed Benbatouche, con pasaporte argelino, pero en realidad era Gali, cuyos cuidados estuvieron desde entonces rodeados de misterios y llamadas.

El caso saltó a la luz el 22 de abril, cuando la revista Jeune Afrique, publicada en París pero con conexiones importantes con los servicios secretos de Marruecos, desveló quién era el enfermo. Descubrió que había un acuerdo entre España y el Polisario para darle asistencia médica y, más aún, que Alemania se había negado inicialmente a hacer lo propio. El Ministerio de Asuntos Exteriores declaró entonces que había permitido que Gali entrase en España “por razones humanitarias”. Marruecos respondió que “deplora la actitud de España” y que había “consecuencias”, que ahora vemos.

 

Investigado

Al conocer lo ocurrido, Santiago Pedraz, juez de la Audiencia Nacional, ordenó investigar este ingreso. Activa así la investigación contra el Frente Polisario tras la querella presentada en agosto de 2020 por Fadel Mihdi Breica, un activista saharaui de nacionalidad española. Según su relato, en abril de 2019, llegó a los campamentos polisarios de Tinduf (Argelia), donde fue acusado de traidor y donde, “tras organizar varios actos contrarios a la línea oficial del Frente Polisario”, fue arrestado en junio por militares de este grupo y “trasladado a varios lugares de detención, donde fue sometido a golpes y descargas eléctricas”. “Manteniéndole con los ojos vendados y manos y pies atados”.

Breica, que fue liberado en noviembre de 2019, denunció un año después los hechos en la Audiencia. Su querella se dirigía, entre otros, contra Gali por los delitos de detención ilegal, torturas y lesa humanidad. Pero esta fue rechazada en un primer momento por el juez José de la Mata, responsable entonces del Juzgado Central de Instrucción número 5, que alegó que España carecía de jurisdicción. “No consta que ninguno de los querellados tenga nacionalidad española, ni su residencia en territorio español”, detalló el magistrado, que explicó que solo uno de los señalados había tenido NIE en algún momento, pero que se desconocía si vivía en España ahora.

La presunta víctima recurrió la decisión de De la Mata, que dejó la Audiencia Nacional a finales del pasado año. Su sustituto, Santiago Pedraz, aceptó entonces las alegaciones el pasado enero, cuando ordenó “investigar a fondo” si los querellados tienen nacionalidad española o se encuentran en el país. A raíz de ello, el pasado 13 de abril, acordó citar como imputadas a cinco personas para declarar este 5 y 7 de mayo: entre las que no se encontraba el líder del Polisario, sobre el que pide ahora a la Policía que averigüe si está en el hospital de Logroño. Y lo está, con su vida en peligro.

Pese a todo, la ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya, dijo anoche en la SER que desde Marruecos aseguran al Gobierno español que la llegada masiva de marroquíes a Ceuta “no es fruto de un desencuentro” con España y ha avanzado que han comenzado durante la tarde con las devoluciones de los inmigrantes ilegales “con las prácticas habituales” con las que se responde a este tipo de situaciones.

“No puedo hablar por Marruecos. En todo caso, puedo decirle que nos han asegurado hace unas horas es que esto no es fruto del desencuentro”, señaló.

EEUU, antes de que se marchara Donald Trump de la Casa Blanca, reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental y Rabat presiona, no sólo para que no se atienda al líder del Polisario, sino para que España y otros países hagan lo mismo y olviden las aspiraciones de los saharauis sobre este territorio.