De C. Tangana a 'Las leyes de la frontera': lo quinqui está de moda

De C. Tangana a 'Las leyes de la frontera': lo quinqui está de moda

El género, que tuvo su apogeo entre los 70 y los 80, vive una segunda edad dorada con otros valores y matices.

Fotograma de 'Las leyes de la frontera'.Warner Bros. España

Marginalidad, drogas, persecuciones, barrio y juventud. Esos serían los ingredientes principales de lo que se ha conocido durante años como cine quinqui, un género que se cosechó en España entre los años 1970 y 1980 bajo la batuta de los directores José Antonio de la Loma y Eloy de la Iglesia.

En esa época, personajes como El Pirri, El Vaquilla, El Jaro o El Torete se convirtieron en objeto de controversia. Con el paso de los años, el cine quinqui también ha sido objeto de culto. Y, aunque nunca fue reconocido por la crítica, este 2022 la cinta de Daniel Monzón, Las Leyes de la Frontera (Netflix) —un claro homenaje a todas ellas— contaba con seis nominaciones a los premios Goya, de las que acabó ganando cinco.

No solo en el cine, la cultura de barrio también se refleja en videoclips y canciones de los artistas del género urbano que tan en boga está en España. Ejemplo de ellos son C. Tangana y su estética en videoclips como Tocarte o Bien Duro e incluso Rosalía y su Malamente.

Para Poochyeeh, del dúo musical Sweet Barrio y autora del libro Cine Quinqui: Retrato de una sociedad a través de la música (Inflamavle), este género “abarca un periodo y una generación muy concretos”. “Esto se debe a las limitaciones del contexto y que los propios quinquis fallecieron prematuramente en sus fechorías o se convirtieron en yonkies pasivos por los estragos de la droga”, recuerda.

Esta diferencia es clara también entre la obra de Monzón, que ha contado con actores reales, no con personas de la calle como Eloy de la Iglesia. “Espero que ganen un Goya y esta vez los protagonistas podrán recogerlo y no estarán presos como el protagonista de Deprisa, Deprisa, que no pudo recoger el Oso de Oro en Berlín al ser sorprendido atracando un banco”, explica Poochyeeh.

Hoy en día es normal encontrarte camisetas de El Jaro o El Vaquilla en cualquier concierto de rap, también sampleos del Pirri o cuentas temáticas en Instagram
Poochyeeh, cantante del grupo Sweet Barrio y autora del libro 'Cine Quinqui: Retrato de una sociedad a través de la música'

También hay una gran diferencia de presupuesto entre las cintas de bajo coste de los 70 y 80 y una gran producción auspiciada por Netflix España. “Se deberían hacer más, o incluso series que reflejen este universo independientemente del presupuesto, porque son el reflejo de unas realidades complejas y apasionantes que merecen atención”, defiende.

“En mi opinión, me serviría de reminiscencias de neorrealismo italiano como ya hicieran De la Iglesia y De la Loma incluyendo en el reparto a algunos actores no profesionales para terminar de dotar de realismo a las historias, y de paso dar alguna que otra oportunidad”, señala.

Sin embargo,  Las Leyes de la Frontera o la estética de los videoclips de trap no son casos únicos en los últimos años. Tal y como comenta Poochyeeh “llevamos varios años asistiendo a una especie de rememoración y romantización del universo y la estética quinqui”. La escritora recuerda la película Criando Ratas de Carlos Salado, estrenada en 2016, o “la apología de lo quinqui de artistas como El Coleta”.

“La mitología del quinqui continúa viva en las generaciones más jóvenes. Hoy en día es normal encontrarte camisetas de El Jaro o El Vaquilla en cualquier concierto de rap, también sampleos del Pirri o cuentas temáticas en Instagram”, recalca.

El rebelde sin causa y la joven empoderada

Si bien C. Tangana ha creado su personaje como El madrileño, una reencarnación de los tópicos machistas, cañís y de la estética de barrio, en Las leyes de la frontera nos encontramos ante El gafitas (Marcos Ruiz) el niño bueno protagonista que acaba atrapado en la espiral de la droga pervertido por Tere (Begoña Vargas) y Zarco (Chechu Salgado). Dos realidades distintas, pero los mismos espíritus: el de la rebeldía de la juventud y la conciencia de clase.

“Una de las características más significativas de este género es el proceso de identificación de los jóvenes de la época con los protagonistas de estas películas, independientemente de su condición delictiva”, detal Poochyeeh. ”A día de hoy sigue presente esa admiración rebelde sin causa en los chavales pero también está presente en ámbitos académicos como libros, estudios y hasta coloquios”, añade.

  C. Tangana en su videoclip de 'Bien duro'.YouTube

Sin embargo, a este rol del joven masculino delincuente tan cargado de testosterona hoy en día también le ha surgido un nuevo rol femenino empoderado dentro de los barrios.

“Una de las cosas que más me gustó de Las leyes de la frontera fue la figura de Begoña Vargas en el papel de la Tere”, apunta la vocalista de Sweet Barrio. “Aparte de estar brillante en un papel que yo identifico como un pequeño guiño estético a Rosario en Colegas representa a una mujer que, a pesar de tener cierto compromiso con  las tareas del hogar y el cuidado familiar (normal en la época), ejerce una libertad de comportamiento que se expande en una sexualidad independiente y una personalidad aplastante que la sitúa como sujeto activo y no pasivo, como se podría suponer en cualquier película de José Antonio de La Loma”, añade.

El ejemplo de estas mujeres de barrio que se salen de la norma establecida hasta ahora, como sujetos con deseos y voluntades propias, también se ve en figuras como Rosalía, que tanta referencia al asfalto, el barrio y la cultura de lo quinqui hace en sus temas, las traperas Bea Pelea o La Zowi e incluso en grupos de rap como Ira. La mujer en el barrio ha pasado de ser el accesorio del macarra a reivindicar sus realidades mediante el feminismo.

“Ella [Tere, de Las leyes de la frontera] simboliza el camino que están tomando las mujeres en los barrios y los no barrios, un camino de independencia y autoconfianza que me encanta”, apunta Poochyeeh.

El sentimiento de barrio sigue y el consumo de drogas ha vuelto

Este sentimiento de barrio, especialmente en las grandes capitales, aunque poco tiene que ver con el de los 70 y los 80, sigue estando presente entre los jóvenes, que han pasado de huir del estereotipo de la delincuencia a enorgullecerse de barrios como Vallecas (Madrid).

Esto viene dado en parte por una situación económica marcada por dos crisis, precariedad laboral, fracaso escolar y propiciado recientemente también por las asociaciones vecinales y los tejidos asociativos que se han ido forjando en las periferias y que han sacado pecho donde antes solo había prejuicios. Como titulaban Los Chikos del Maíz, Barrionalistas.

“Aunque nuestra realidad social es distinta es cierto que las nuevas generaciones nos encontramos ante una situación de precariedad laboral que se extiende y afecta en gran medida a los colectivos más deprimidos”, subraya Poochyeeh.

  Fotograma de 'La estanquera de Vallecas' (1987) de Eloy de la Iglesia.Ega Medios Audiovisuales

Para ella, “la baja escolarización y las drogas son un caldo de cultivo perfecto para la delincuencia y la marginación”, que centran su impacto en las periferias de las ciudades. “Vuelve con una importante particularidad: la multiculturalidad. Un ejemplo de ello es el Barrio de San Cristóbal de Los Ángeles, en Madrid”, cita.

Poochyeeh recuerda que en su libro, publicado en 2015, incluyó un informe en el que se veía el aumento del consumo de sustancias por parte de la población española.

La palabra romanticación sintetiza claramente el fenómeno que continúa pasando. Concebimos esta triste realidad como un espectáculo
Poochyeeh, cantante del grupo Sweet Barrio y autora del libro 'Cine Quinqui: Retrato de una sociedad a través de la música'

“Aunque con menos letalidad, el consumo de estas va en aumento y lo peor es que está bastante normalizado. Por desgracia, como adelantaba, se intensifica en los entornos de marginación, así como la delincuencia. Creo que la palabra romanticación sintetiza claramente el fenómeno que continúa pasando. Concebimos esta triste realidad como un espectáculo”, sentencia.

A nivel musical, poco tiene que ver la repercusión que tienen C. Tangana, Rosalía, La Zowi, Derby Motoreta’s Burrito Cachimba o Yung Beef con la que tenían en su momento Los Chichos, Las Grecas o Los Chunguitos. Los primeros son los reyes del mainstream, liderando tops en Spotify y YouTube y sonando en los smartphones de los jóvenes españoles sin importar de dónde fueran; los segundos triunfaban en las limitaciones de los barrios y en los casettes de gasolinera.

La música con aires de lo quinqui se ha democratizado, hasta el punto de que la canción homónima de Las leyes de la frontera, de los sevillanos Derby Motoreta’s Burrito Cachimba opta a Mejor canción de los Goya con un “na-ra-na-nai” que recuerdan claramente a la influencia de Los Chichos. Eso sin olvidar que Rosalía protagonizó con su versión de Me quedo contigo, de la banda sonora de Deprisa, deprisa, dio uno de los momentos estelares de la gala de 2019.

“Me alegra que poco a poco nos vayamos reconciliando con ciertas músicas  de nuestra propia cultura como es el flamenco o el nuevo flamenco. En ocasiones ha estado asociado a ‘lo casposo’ a ‘lo rancio’ a lo quinqui’ en su peor sentido o a cierto tipo de público o ideología, cuando fuera de nuestras fronteras es considerado un arte muy prestigioso”, celebra Poochyeeh.

Esta internacionalización bebe tanto de los nuevos sonidos que recuerdan a lo quinqui, como pueden ser Derby Motoreta’s Burrito Cachimba que actúan este 2022 en el Primavera Sound de Los Ángeles (EEUU), como de intentar recuperar las canciones clásicas como hizo Rosalía en el prestigioso Coachella al versionar Te estoy amando locamente de Las Grecas en 2019.

“En la banda sonora de Las leyes de la frontera, que me encantó, se combinan canciones de la época como Los Chichos o Los Chunguitos con grupos de la actualidad como C. Tangana o Lyn Cortés. Este movimiento potencia el proceso de identificación con el público, que en este caso es mi generación”, apunta la escritora.

Para ella, “tenemos una cultura española ecléctica y universal que es importante reivindicar”. “Ya llevamos demasiados años intentando parecer americanos y avergonzándonos de lo propio, así a rasgos generales. Menos mirar pa’ fuera y más mirar pa dentro que tenemos leyendas como Camarón de la Isla, Lole Montoya o Paco de Lucía”, reivindica.

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Marina Prats es periodista de Life en El HuffPost, en Madrid. Escribe sobre cultura, música, cine, series, televisión y estilo de vida. También aborda temas sociales relacionados con el colectivo LGTBI y el feminismo. Antes de El HuffPost formó parte de UPHO Festival, un festival urbano de fotografía en el marco del proyecto europeo Urban Layers. Graduada en Periodismo en la Universidad de Málaga, en 2017 estudió el Máster en Periodismo Cultural de la Universidad CEU San Pablo y en 2018 fue Coordinadora de Proyecto en la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE. También ha colaborado en diversas webs musicales y culturales. Puedes contactarla en marina.prats@huffpost.es