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15/11/2019 13:08 CET

El Chicle lastró a Diana con dos bloques de cemento de 18 kilos para que la arrastraran al fondo del pozo

La buceadora que reconstruyó la escena sostiene en el juicio que la joven debió vivir "algo espantoso" y su postura era antinatural

Agencia EFE
José Enrique Abuín, alias el Chicle, durante un momento del juicio. 

La buceadora profesional Ana Ayuso que simuló ser Diana Quer por su complexión física en la reconstrucción de cómo el cuerpo de la joven madrileña pudo ser arrojado al pozo de la nave donde fue encontrado, y los dos expertos que participaron en este simulacro, han relatado hoy que Diana debió vivir “algo espantoso” y que presentaba una postura “totalmente antinatural”.

En la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, que este viernes acoge la cuarta sesión del juicio a José Enrique Abuín, El Chicle, se ha visionado la simulación del momento en el que el cuerpo pudo ser sumergido, así como la imagen de la víctima con las piernas extrañamente abiertas a modo de arco y a nivel de la zona pélvica.

Con la duda imperante de si a Diana se le dio muerte en A Pobra do Caramiñal, municipio coruñés en el que veraneaba, o en Rianxo, localidad vecina en la que está situada la nave del pozo, Ana Ayuso, que en el simulacro fue arrojada a un tanque de agua de características similares en Cartagena (Murcia), ha dicho que recuerda “perfectamente y con horror” esa dura reconstrucción.

“El agua estaba bastante fría y me metieron con dos lastres de 18,400 kilos”, ha detallado para asegurar después que es “físicamente imposible mantener el cuerpo a flote” porque para ella, que mide 1,75 metros y pesa 60 kilos, “era imposible desprenderse”.

Los otros dos buzos que participaron en el simulacro de cómo el Chicle supuestamente hundió el cuerpo de Diana Quer en el pozo han dicho que la rigidez del cadáver revela por sí misma que la joven sufrió “algo espantoso” antes de perecer.

Los profesionales, uno del cuerpo de bomberos de A Coruña y otro coordinador de buceo de Salvamento Marítimo, encargados de auxiliar a Ana Ayuso si se producía algún accidente en el simulacro realizado en el tanque, han explicado que, según su experiencia, el cuerpo podría mostrar tal rigidez porque “antes de morir padeció algo espantoso, que sufrió un shock”.

Visionado privado

Este viernes, los miembros del jurado popular han podido ver en sala la imagen de cómo se localizó a Diana Quer en el pozo el 31 de diciembre de 2017, 500 días después de su desaparición. Pese a que el presidente de la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, Ángel Pantín, ha pedido que la instantánea no se exhibiese ante el público, la hermana de Diana, Valeria Quer, no ha podido contener las lágrimas y se ha apoyado en el hombro de su padre mientras los testigos, las partes y los jurados visionaban la prueba gráfica.

Los dos buzos varones han coincidido en que la postura del cuerpo evidencia que “el cadáver se quedó rígido antes de morir” porque “muchos cuerpos se quedan con esa rigidez por el pánico” previo al deceso.

Ambos, con experiencia en rescates, han sugerido que es inconcebible creer la versión del Chicle por la rigidez y porque el cuerpo tenía las piernas muy abiertas en un determinado arco a nivel de la zona pélvica. “Esta postura es totalmente antinatural”, han remarcado los expertos.

“He visto muchos cuerpos con rigidez por el pánico”, ha subrayado el buzo Manuel Ángel Ruiz, que ha reconocido que la de Diana es “una imagen difícil de olvidar”.

El Chicle ha escuchado al testigo impertérrito, y demostrar que violó a Diana es clave para la acusación particular y el Ministerio Fiscal porque de ello puede depender que la condena sea la de la prisión permanente revisable. La defensa, por su parte, se apoya en la inexistencia de vestigios biológicos que acrediten un abuso. 

 

Agencia EFE
El empresario Juan Carlos Quer, padre de Diana, esperando el inicio de la sesión. 

Una limpieza a ciegas

Los dueños de la nave de Asados en la que se encontró el cadáver también ha declarado ya y ha explicado que el recinto fue limpiado en 2016, en una fecha que no han podido concretar pero, en todo caso posterior a la desaparición de la joven.

Dos policías locales que han declarado como testigos en el juicio han corroborado las quejas vecinales que motivaron tal requerimiento porque el establecimiento estaba lleno de porquería.

Debido a ello existía el temor entre los lugareños de que al mismo accediesen los niños de la zona; en este edificio, en su inicio una fábrica de gaseosas, después un negocio de muebles y en ese momento sin actividad y en venta, había tantos desperdicios en el suelo que no resultaba fácil andar por él sin tropezar con algo.

En su relato, los agentes de Rianxo han contado que días antes de la desaparición de Diana, en un registro motivado por estas quejas, tuvieron que sortear muebles, obstáculos, cristales, somieres, colchones, zonas punzantes y cortantes e, incluso, un coche. También huecos que tuvieron que ser tapiados, pues facilitaban la entrada.

La distribución del inmueble contempla una pequeña zona de oficinas, planta baja y sótano, con el pozo en el que apareció el cuerpo sin vida de Diana al que se accede por una trampilla y al que los efectivos no llegaron porque desconocían su existencia, detalle que ha sido facilitado en la sesión de este jueves.

Diana Quer salió el 22 de agosto de 2016 a una fiesta en A Pobra do Caramiñal (A Coruña), donde veraneaba con su madre, Diana, y su hermana menor, Valeria, pero nunca regresó a casa. Su cadáver se encontró en el mencionado pozo el 31 de diciembre de 2017.

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