El Eintracht se proclama campeón de la Europa League tras vencer al Rangers en los penaltis

Santos Borré marca el 1-1 y el penalti decisivo (5-4) que da a los alemanes su segundo título europeo ante el Rangers en el Sánchez Pizjuán.
Santos Borré celebra el gol marcado ante el Rangers en la final de la Europa League.
Santos Borré celebra el gol marcado ante el Rangers en la final de la Europa League.
EUROPA PRESS / Adam Davy/PA Wire/dpa

El Eintracht se proclamó campeón de la Europa League después de vencer al Rangers (1-1 y 5-4) en la tanda de penaltis y de alargar su idilio con España en esta temporada en la que han eliminado a Betis y Barcelona, completando su hazaña al conquistar el título en el Ramón Sánchez-Pizjuán, el templo de esta competición.

En casa del club más laureado en la Europa League, el Eintracht se alzó campeón pero tuvo que sufrir de lo lindo y esperar hasta la medianoche para conocer sus designios. Los pupilos de Oliver Glasner fueron de menos a más, supieron enderezar el partido a tiempo, y definieron en los penaltis con una gran parada de Kevin Trapp.

El portero del Eintracht fue clave minutos antes, en la prórroga, al evitar un gol cantado de Kent en un remate a bocajarro. Ya en la tanda se erigió en el héroe que habían anunciado los minutos finales de partido. Y eso que la noche había empezado más que bien para los escoceses, con ganas de acabar con la sequía patria en Europa.

Desde 1983 no gana un club de Escocia un título del ‘Viejo Continente’ y así será una temporada más. Aribo fue el más activo en el combinado de Gio van Bronckhorst y pronto puso en apuros a la zaga germana. Lundstram también estuvo cerca con un cabezazo que se fue alto. Los alemanes, más tímidos de lo habitual, fueron creciendo poco a poco.

Knauff dio guerra al principio y también el incansable Kostic, que fue vital en el engranaje de los alemanes. Pero no fue hasta que marcó el Rangers que despertó la eficacia del Eintracht. Aribo adelantó a los azules tras aprovechar un resbalón de Tutta; y Santos Borré igualó la contienda demostrando su instinto de goleador.

El ex del Villarreal metió la puntera entre los centrales e hizo estallar un Pizjuán que comenzaba a vislumbrar la prórroga. Ni Tavernier ni Kent —ya en la prolongación— pudieron cambiar un 1-1 que desniveló la tanda de penaltis y esa parada de Trapp al gafado Ramsey. El título viaja a Frankfurt, el segundo en su historia europea tras la UEFA de 1980.