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08/03/2020 10:26 CET | Actualizado 08/03/2020 10:26 CET

Feminismo, hoy más que nunca

Frente al peligro de involución que representa la ultraderecha vociferante, tenemos que seguir luchando.

LLUIS GENE via Getty Images
Imagen de archivo de una marcha feminista en Barcelona. 

Releo estos días reseñas biográficas de mujeres como Emmeline Pankhurst, Susan B. Anthony, Marie Curie o Simone de Beauvoir, que lograron conquistar un lugar destacado en el relato de la historia. Un relato que siempre tuvo como únicos protagonistas a los hombres, porque también fueron ellos quienes lo escribieron. Aquellas insignes mujeres se enfrentaron prácticamente solas a una forma de entender la vida que siempre puso al varón en el centro. 

Durante décadas, el feminismo contemporáneo luchó para acabar con la subordinación de la mujer y para transformar su papel en la sociedad, circunscrito al rol único de esposa y madre. En la última década, mujeres y hombres hemos seguido saliendo a las calles cada 8M para alzar nuestra voz y reclamar la igualdad, no solo legal, sino también real. Una sola voz, intergeneracional, diversa y autoconsciente. Hemos interpelado a los hombres sobre la necesaria corresponsabilidad en los cuidados, hemos recordado a las víctimas de la violencia machista, hemos reclamado igual salario para igual trabajo... El feminismo está transformando el mundo. 

Ahora somos más. Somos más fuertes, y estamos construyendo un nuevo relato colectivo. Queremos una sociedad más justa e inclusiva. Queremos compartir la mitad de todo, del empleo, de los puestos de responsabilidad, de los cuidados. Queremos sentirnos seguras en espacios públicos, de día y de noche. Queremos ser dueñas de nuestro destino, sin prejuicios ni injerencias. Queremos añadir nuevos nombres a la lista de grandes mujeres que han defendido la igualdad a lo largo de la historia. 

Ahora somos más. Somos más fuertes, y estamos construyendo un nuevo relato colectivo.

La sociedad española ha cambiado mucho. Las mujeres españolas hemos conquistado y consolidado derechos y libertades, pero nada está garantizado. El imparable avance de la igualdad ha sido contestado frontalmente por los sectores más conservadores de la sociedad, que no admiten que mujeres y hombres tengamos los mismos derechos. Una actitud reactiva desde posiciones de predominio ancestral, que afortunadamente han quedado anacrónicas.

España ya no es aquel país en blanco y negro en el que las mujeres teníamos que elegir entre el hogar o el trabajo, en el que eran los varones los únicos que sostenían económicamente a las familias, en el que había un modelo único de familia... Por eso, frente al peligro de involución que, sin ningún género de duda, representa la ultraderecha vociferante, tenemos que seguir luchando, legislando desde las instituciones, educando a nuestros hijos en los valores básicos de la democracia, reivindicando -en esos espacios donde nos reconocemos- que la igualdad de género es un derecho insoslayable que fortalece la democracia, trae consigo justicia social, y multiplica las capacidades colectivas de lograr progreso y bienestar. 

Este domingo tenemos que encontrarnos de nuevo. Porque juntas somos capaces de cambiarlo todo. Con pasión, energía, fortaleza e independencia de criterio. La igualdad es una lucha compartida, pero solo ampliando la base social y siendo una mayoría indiscutible lograremos hacer realidad aquello que no pudieron disfrutar nuestras madres y abuelas, que es eso mismo por lo que luchan nuestras hijas e hijos. Una sociedad que no nos discrimine por ser lo que somos: MUJERES. 

 

Reyes Maroto es ministra de Industria, Comercio y Turismo.

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