Los mundos de Putin: qué se sabe de su círculo íntimo tras la rebelión del Grupo Wagner

Los mundos de Putin: qué se sabe de su círculo íntimo tras la rebelión del Grupo Wagner

El levantamiento 'interruptus' del Grupo Wagner no sólo ha revelado "graves" problemas de seguridad interior. También ha abierto la puerta a un desencanto creciente tras casi 500 días de guerra sin resultados para mayor gloria de Putin y su entorno.

Vladimir Putin, emocionado, en un acto de homenaje a los soldados rusos junto a su fiel ministro de DefensaGetty Images

Fueron 24 horas de caos, revolución en ciernes y mucho oscurantismo. Tal fue la situación que Vladimir Putin ha llegado a reconocer que el levantamiento interruptus del Grupo Wagner dejó a Rusia al borde "de una guerra civil". Y casi más llamativo que esto, la incipiente asonada ha hecho a Putin volver a pisar la calle, esa que tanta fobia le genera. Selfis improvisados con sus fans, estrechones de manos... poco menos que un calvario para el orgulloso propietario de aquella mesa gigantesca en el Kremlin con la que evitaba estar cerca de otros líderes. Algo (o quizás mucho) ha cambiado tras el movimiento de los mercenarios liderados por Yevgueni Prigozhin. 

Conocer cuánto es quimérico, porque "intuir lo que ocurre en Rusia es posible; saberlo con certeza, no", señala de inicio Carmen Claudín, investigadora del CIDOB. Lo asume pese a ser una de las grandes entendidas en la materia. "Con un régimen tan cerrado no es fácil saber quién es el más putinista o quién ha dejado de serlo, aunque sí podemos saber que hay grietas en la cúpula por cómo han evolucionado las cosas", matiza.

Esa evolución a la que hace referencia la investigadora del think tank con sede en Barcelona tiene mucho que ver con una eufemística 'operación militar especial' en Ucrania que, al filo de los 500 días, apenas ha dado frutos. Sí ha deparado, a cambio, decenas de miles de muertes y una factura económica de incontables ceros. Palos en la rueda del régimen y de su líder.

Hay problemas alrededor de Putin, pero "solo no ha estado nunca y me extraña que ahora lo esté", cuenta Abel Escribà, profesor e investigador del Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), "Además, sabemos que mantiene un control bastante férreo sobre el poder, lo que llama el poder vertical, y la pequeña rebelión no ha afectado", continúa.

Hay un sector interno algo más pragmático que no quiere perder su nivel de vida y podría estar presionando para acabar con una guerra que no hace sino debilitarles
Carmen Claudín, investigadora del CIDOB

Entre su núcleo mantiene a sus 'siloviki', un pequeño grupo de hombres fuertes, criados y enriquecidos bajo su abrigo. Entre ellos, el ministro de Defensa (Serguéi Shoigú, gran rival de Prigozhin) o el de Exteriores (Serguéi Lavrov). Además, como sostiene el docente de la UPF, cuenta con "unas fuerzas de seguridad bien divididas en ministerios y en cuerpos independientes para asegurar su lealtad".

El peso de Prigozhin y las grietas en el bolsillo de los oligarcas

Algo se ha movido en el círculo de confianza del mandamás. Y no es por un levantamiento surgido y frustrado en menos de una jornada. "No es un cambio de un día para otro. Como vivimos en la era del WhatsApp pensamos que todo tiene que tener efecto inmediato, pero las sanciones de la UE, EEUU... sí han funcionado a largo plazo y han tocado el bolsillo de muchos oligarcas", explica Ernesto Pascual, profesor de los Estudios de Derecho y Ciencias Políticas de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). "Y a esto súmale el desempeño militar ruso, que no está siendo bueno. Un ‘cóctel’ que quebranta la unidad en torno al líder". 

Tanto él como sus colegas hablan de un "pacto" histórico entre Putin y sus oligarcas de confianza, hasta ahora plenamente vigente. "'No os metéis en política y yo os dejo enriqueceros', pero cuando no se enriquece nadie y los fondos para pagar a los mercenarios salen de tu bolsillo empiezan los problemas", hace ver Pascual.

Al bolsillo se le suma el "miedo" que, a juicio de Carmen Claudin, empieza a aparecer entre sus antiguos protegidos. ¿Miedo a qué? "Básicamente, a perder lo que tienen. Quizás acabar en La Haya o en alguna cárcel rusa, miedos que podrían precipitar los acontecimientos...". Por ejemplo, plantea, "un golpe blando, de palacio, que ni era descartable antes ni lo es ahora, especialmente cuando vemos que hay un sector interno algo más pragmático que no quiere perder su nivel de vida y podría estar presionando para acabar con una guerra que no hace sino debilitarles".

Es en este contexto en el que triunfa un perfil como el de Yevgueni Prigozhin. Un delincuente encarcelado reconvertido en vendedor de perritos calientes. Y de ahí, una meteórica ascensión hasta hacerse un magnate con todo un Grupo Wagner a su mando. De íntimo de Putin a rival. Un perfil que engancha, tanto que en Rusia "es un héroe nacional para la gente". "Y cuando Putin ve que en el territorio conquistado por Wagner él se hace fotos, le animan... empieza a inquietarse", explica Ernesto Pascual. De ahí que hayan surgido actos públicos de Putin, "incluso lanzándose a la calle, algo raro en él, que es muy celoso de su seguridad y tiene casi fobia a la gente". Un 'aquí estoy yo' a su manera, igual que su discurso ante las élites militares del pasado lunes.

"Es que Prigozhin se sentía como el niño querido de las masas y se ha creído lo bastante fuerte como para forzar la mano a Putin en su rivalidad con Shoigú. No le faltaban los muchos y muy buenos contactos en la cúpula rusa", complementa a su vez la investigadora del CIDOB. De hecho, prosigue esta, Prigozhin sabía lo que hacía y por eso llamó a su movimiento 'Marcha de la Justicia', "un nombre social nada bélico que sirve para ganarse aún más la simpatía de la población, dejando caer que iba a por los malos".

A nivel exterior ¿quién puede rescatar a Putin... Armenia? No sé si alguien podría rescatarle, pero tampoco creo que le haga falta en este punto
Abel Escribà, profesor de la UPF

"Si se le estudia, Prigozhin lo que más denunciaba era la corrupción y este es un tema tremendamente popular en Rusia, porque allí todo el mundo sabe que la corrupción campa a sus anchas. ¿Cómo, si no es por la corrupción, se justifica que un país con un presupuesto disparado en Defensa no tenga para pagar munición o equipamiento a sus soldados? De esa lucha ha hecho bandera Prigozhin con gran éxito", remata Carmen Claudín. Hasta ahora, cuando ha acabado exiliado en Bielorrusia y con Wagner deshecho en la práctica.

¿Hacia un nuevo Wagner?

Tiempo atrás, diversos medios europeos planteaban que Putin ya estaría moviéndose para crear un ejército privado propio, ajeno a Wagner y a los comandos chechenos. Faltaban meses para el levantamiento de sus mercenarios, pero, señalaban desde Alemania, a Putin ya le incomodaba el crecimiento de esta unidad. "Ahora se ha visto que a Putin le ha crecido demasiado su monstruo", añade al respecto el profesor Pascual.

"Pero no olvidemos que entidades privadas como Wagner hacen los trabajos que los estados evitan para no mancharse las manos. No podemos descartar que Putin reconstruya un nuevo grupo paramilitar, pero si lo hace, lo que es seguro es que pondrá al mando a alguien a quien pueda controlar perfectamente. De Prigozhin y su tirón popular habrá aprendido la lección", añade el docente de la UOC.

Ese supuesto ejército privado no deja de ser otro 'posible' en un mundo de oscurantismo como el que rodea a Putin y su círculo. Nadie sabe del menor avance en esta dirección, pero "con Putin todo es posible", bromea Abel Escribà. De momento, lo más cercano que prevé es "que potencie su Guardia Nacional —su fuerza más cercana— y como tiene otros cuerpos de seguridad paralelos al propio ejército, de ahí a que dé un paso más allá tampoco sería descartable".

Amigos de más allá de sus fronteras

Aislado de los grandes foros internacionales desde que dio la orden de invadir Ucrania, a Putin le ha tocado buscarse nuevos 'amigos' o al menos reciclar antiguos contactos. El objetivo, escapar del mejor modo a la tromba de sanciones económicas, diplomáticas y personales contra todo su régimen lanzadas desde EEUU, la UE y otras potencias. Los efectos de estas restricciones son evidentes, pero surfeando la ola Rusia ha conseguido salvarse tirando de terceros países. Turquía, Bielorrusia, Armenia, Kazajistán... han servido para trampear las limitaciones a la actividad económica.

Al menos así ha sido hasta ahora. No sin dificultad, la UE ha aprobado su undécimo paquete de sanciones, que incluye por primera vez un mecanismo para evitar el papel de esos terceros países. Hasta donde llega su propia competencia, Bruselas plantea romper relaciones comerciales las naciones sospechosas para evitar que de esos tratos termine aprovechándose Rusia. 

"Son apoyos importantes, pero esos socios internacionales responden a otra lógica que no es la lucha por el poder. Pienso en Turquía, un aliado que cuenta muchísimo, pero no como apoyo en sus guerras internas. Erdogan no se va a meter a un conflicto interior. Y luego Bielorrusia, Armenia... pueden aliviar algo la economía, pero no van a ir más allá, por mucha cercanía con Putin que tengan", remarca de forma vehemente Claudín. 

Veremos purgas en las primeras horas, como ya se van sabiendo, pero esperemos de aquí a un tiempo si salen noticias 'raras' de antiguas personas cercanas a Putin
Ernesto Pascual, profesor de la UOC

La investigadora se detiene especialmente en la figura del 'satélite' Lukashenko, un "presidente condicionado" a lo que disponga el soberano ruso. "Por ejemplo, con su negociación con Prigozhin, a mí no me cabe duda de que Lukashenko no se ha ofrecido para mediar, sino que se le ha dicho 'vas a mediar', lo que podía aceptar y lo que no. Otra cosa es que le haya sido útil". Y otra muy diferente la versión que cuenta el propio jerarca bielorruso, que vendió su labor en una reciente comparecencia...

A todo lo anterior cabría sumar "la asimetría tan grande que tiene Rusia con otros actores". "¿Quién puede rescatar a Putin... Armenia? No sé si alguien podría rescatarle, pero tampoco creo que le haga falta en este punto", se pregunta retóricamente el especialista de la Pompeu Fabra.

Purgas, gestos... las posibles salidas de Putin

Es la otra gran pregunta, recurrente al tratar sobre Putin. Ese y ahora qué divide a los analistas. En el caso de Ernesto Pascual teme que "cierre aún más su círculo de seguridad y que dedique un esfuerzo importante a rastrear quién está más a su favor". Esto, traducido al lenguaje del antiguo espía soviético significa 'purgas'.

"Veremos purgas en las primeras horas, como ya se van sabiendo, pero esperemos de aquí a un tiempo si salen noticias 'raras' de antiguas personas cercanas a Putin". El especialista de la UOC rememora episodios no tan lejanos de caídas accidentales, suicidios, enfermedades... De momento, entre los movimientos oficiales que ya se han dado, la detención del general Surovikin, quien fuera máximo responsable militar durante meses en Ucrania y hoy considerado un enlace con Prigozhin. 

Para Abel Escribà la clave ahora residirá en "qué dice, pero sobre todo a quién se lo dice, en qué grado recurre a la amenaza a una supuesta conciliación para calmar los ánimos", algo que no ve claro Carmen Claudín. "Sinceramente, hablando de Putin, no creo que vaya a sacar lecciones que no vayan en el sentido de reforzar el control y la represión".

Pero, vuelta al inicio, con Putin nadie puede saber nada con certeza hasta el último momento. Y no es una expresión metafórica. Nadie puede saber nada.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Miguel Fernández Molina (Sabiote, Jaén, 1987) es periodista licenciado por la UCM. Trabajó ocho años en el medio digital 'Mundotoro' antes de llegar a 'El HuffPost', donde ejerce de responsable de cierre y escribe sobre deporte, internacional y política, entre otros campos. Puedes contactar con él en miguel.fernandez@huffpost.es