Betty, 97 años, bate su récord Guinness volando atada al ala de una avioneta un año después de un ictus: "Me aburriría de la vida si no"
Un año después de sufrir un derrame cerebral, vuelve a surcar los cielos para recaudar fondos para el hospital que le salvó la vida.
Pasar de sufrir un accidente cerebrovascular grave a batir tu propio récord mundial en un deporte extremo con casi un siglo de vida a las espaldas. La historia de Betty Bromage, una anciana británica de 97 años, ha dado la vuelta al mundo como un testimonio absoluto de vitalidad y superación personal.
Residente en Cheltenham (Inglaterra), Bromage sufrió un ictus en agosto de 2025. Gracias a la rápida intervención de los médicos del hospital general de su ciudad, la anciana logró salir adelante con una única secuela menor en el habla, según relató en declaraciones a la BBC. "Me trataron muy bien en el hospital, eso afecta mis palabras, pero por lo demás estoy bien", explica.
Desafiar a la gravedad a los 97 años
Lejos de guardar reposo o retirarse a una vida sedentaria, Bromage decidió celebrar su recuperación volviendo a su gran pasión: el wing walking, una disciplina de alto riesgo que consiste en volar atado a la estructura superior de un biplano en pleno vuelo.
En 2022, la británica ya había ingresado en el Libro Guinness de los Récords como la mujer de mayor edad en caminar sobre las alas de un avión. Cuatro años después, y con seis vuelos a sus espaldas, ha vuelto a superar su propia marca sobrevolando los cielos ingleses a casi 100 años de edad.
Frente a quienes le preguntan qué le impulsa a subirse a un avión en movimiento a su edad, Betty lo tiene claro: se trata de una lucha personal contra la inactividad. "De lo contrario, me aburriría de la vida. No puedo conducir, no veo muy bien y me frustro un poco. Así que quiero hacer las cosas que puedo hacer", asegura.
Volar por una buena causa
Más allá de la adrenalina, la hazaña de Betty tiene un fin solidario: recaudar fondos para la unidad de accidentes cerebrovasculares del Hospital General de Cheltenham, el centro donde estuvo ingresada tras el derrame.
Su inspiración para emprender esta campaña nació de una cita que leyó inscrita en uno de los murales del propio hospital durante su ingreso. "Decía: 'Solo pasamos por este mundo una vez; cualquier bien que podamos hacer, cualquier acto de bondad que podamos demostrar, hagámoslo ahora, no lo posterguemos ni lo descuidamos, no volveremos a pasar por aquí'", concluye la británica.