Un año con los mismos vaqueros y entre 150 y 200 usos antes del primer lavado: así compiten los mejores 'desgastadores' de denim del mundo
Cuantas más marcas, pliegues y contrastes aparecen, mejor es el resultado.

Llevar los mismos vaqueros durante un año entero puede sonar a falta de ganas de poner una lavadora, pero para algunos aficionados al denim es todo un reto. No se trata solo de aguantar con el mismo pantalón durante meses, sino de conseguir que el uso deje su propia huella sobre la tela. Cuantas más marcas, pliegues y contrastes aparecen, más valor tiene el resultado, y para ello la condición es lavarlos lo menos posible.
El mejor ejemplo de esta peculiar afición es el ‘Indigo Invitational’, una competición internacional en la que los participantes se comprometen a llevar durante un año los mismos vaqueros de denim crudo. Durante 365 días, el objetivo es conseguir los llamados fades, las zonas decoloradas que aparecen por el roce y que terminan creando patrones únicos en las rodillas, los bolsillos o la entrepierna.
La competición, organizada por Bryan Szabo, no premia simplemente quién consigue que sus vaqueros parezcan más viejos, sino quién logra los desgastes más definidos y espectaculares. Entre los competidores del Indigo Invitational, que comienza su cuarta edición el próximo enero, más del 90% retrasa el primer lavado de sus pantalones hasta haberlos usado entre 150 y 200 veces, según recoge la BBC.
Una filosofía de espaciar lavados
Algunos aficionados llevan la filosofía al extremo y prácticamente nunca meten los pantalones en la lavadora. El motivo no es únicamente ahorrar agua, sino conservar mejor la prenda ya que el lavado modifica la rigidez de la mezclilla y puede suavizar los contrastes que los participantes buscan durante meses. Las propias reglas del Indigo Invitational exigen comenzar con denim crudo y que los desgastes sean naturales, sin manipular artificialmente las arrugas o el color.
Para prolongar el tiempo entre lavados, muchos participantes recurren a soluciones como airear los pantalones durante la noche o exponerlos al sol, mientras que otros simplemente esperan hasta que el olor o la suciedad hacen inevitable pasar por la lavadora. El propio Bryan Szabo reconoce que existe un límite: por mucho que un buen desgaste sea el objetivo, llega un momento en el que los vaqueros necesitan agua y jabón.
Detrás de esta tendencia también hay un argumento medioambiental, ya que lavar menos puede ayudar a prolongar la vida útil de la ropa y reducir el impacto asociado a cada ciclo de lavado. Una filosofía de espaciar los lavadores que los participantes del Indigo Invitational han convertido en parte de su competición: un año, cientos de horas de uso y ningún pantalón exactamente igual al terminar.
