José Luis Esteban Penelas, catedrático de Arquitectura: "Las ciudades son hornos que hay que transformar en generadores de frescor y de salud"
Propone convertir las ciudades en "bosques humanizados" y alerta de que el calor extremo ya no es solo un problema urbanístico, sino también de salud pública.

Las sucesivas olas de calor están poniendo a prueba a las ciudades españolas. Las temperaturas extremas, unidas al asfalto, el hormigón y la escasez de sombra, convierten los centros urbanos en auténticas islas de calor donde vivir resulta cada vez más difícil durante el verano.
Para el arquitecto, urbanista y catedrático de Arquitectura de la Universidad Europea de Madrid, José Luis Esteban Penelas, ya no basta con plantar algunos árboles o crear nuevos parques: hace falta cambiar por completo la manera de diseñar las ciudades, en declaraciones al programa Hoy por Hoy, de la Cadena SER.
Así lo defendió durante una entrevista en Hoy por Hoy, donde lanzó un mensaje contundente sobre la urgencia de actuar. "Yo más que urgencia diría superurgencia", afirmó. En su opinión, la adaptación al cambio climático exige "no solamente renaturalizar, que está muy bien, sino que hace falta un cambio de paradigma, un cambio de sistema de pensamiento".
Del asfalto a los "bosques humanizados"
Penelas propone invertir el modelo urbanístico actual y dar prioridad absoluta a los espacios verdes. Puso como ejemplo Madrid, donde aproximadamente el 26% de la superficie urbana corresponde a zonas verdes. Su planteamiento consiste en darle la vuelta a esa proporción. "Sería invertirlo. Es decir, que el 26% fuera construcción y el resto, bosque verde humanizado."
Para el arquitecto, las ciudades deberían funcionar como grandes ecosistemas conectados mediante corredores naturales. "Serían vías infraestructurales verdes que atravesarían la ciudad casi como vasos sanguíneos en un cuerpo humano", indica al mismo medio.
También criticó algunos proyectos urbanísticos recientes dominados por el hormigón, el granito o el pavimento continuo. "¿Por qué no hacer plazas jardín? ¿Por qué no hacer plazas bosque?", añade.
A su juicio, el objetivo debería ser alcanzar entre un 70% y un 80% de superficie verde, una transformación que permitiría reducir significativamente la temperatura de las ciudades.
"Las ciudades actualmente son hornos"
El urbanista sostiene que el propio diseño de las ciudades agrava los efectos del calor extremo. Materiales como el asfalto absorben gran cantidad de energía solar durante el día y la liberan lentamente por la noche, lo que impide que las temperaturas desciendan y favorece las conocidas noches tropicales. "Las ciudades actualmente son hornos".
Por eso considera que el verdadero objetivo debe ser transformarlas "en generadores de frescor, de vegetación y, por lo tanto, de salud". Según explicó, los centros urbanos pueden registrar temperaturas hasta diez grados superiores a las de su entorno debido al efecto combinado del pavimento, los edificios y la ausencia de vegetación.
Del urbanismo a la salud pública
Penelas insistió en que el debate ha dejado de ser exclusivamente arquitectónico. "Hay un dato terrorífico: de mayo a septiembre de este año han fallecido 4.000 personas en España por el calor", asegura. "Ya no es solamente un tema arquitectónico o urbanístico, es un tema humano. La arquitectura está hecha para los seres humanos", agrega.
A su juicio, el cambio climático obliga a replantear la planificación urbana desde una perspectiva sanitaria, incorporando soluciones que ayuden a reducir la exposición de la población al calor extremo.
Agua, fachadas verdes y más sombra
Entre las medidas que plantea figuran el uso de materiales permeables, la incorporación de vegetación en fachadas y cubiertas y una mayor presencia del agua en el espacio público. "La idea es reverdecer las fachadas, reverdecer las cubiertas".
Como ejemplo, recordó el parque Juan Carlos I de Madrid, que diseñó junto al arquitecto Emilio Esteras sobre los terrenos del antiguo vertedero de la ciudad. Allí apostaron por lagos y canales de agua que, además de favorecer la biodiversidad, ayudan a reducir la temperatura ambiente. "Ha traído muchísimas especies, pero sobre todo rebajaba la temperatura porque aumenta muchísimo la humedad", explica.
Incluso planteó recuperar elementos históricos desaparecidos. "Madrid tenía canales aéreos. El agua iba circulando por las calles", rememora. "¿Qué pasaría si recuperáramos eso unido a la idea de los hipercorredores verdes?", añade.
Para Penelas, todavía hay margen para transformar las ciudades antes de que las olas de calor sean aún más intensas. "Hay un mundo enorme y apasionante que tenemos que llevar a cabo y potenciar", concluyó.
