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29/08/2013 07:23 CEST | Actualizado 28/10/2013 10:12 CET

La Wendymanía en Texas

Desde fines de junio, la senadora demócrata Wendy Davis se convirtió en una heroína en Texas. Miles la vimos permanecer de pie, en sus tenis rosas, durante 13 maratónicas horas en el capitolio texano, tratando de bloquear la aprobación de una ley antiaborto enviada por el gobernador Rick Perry.

Desde fines de junio, la senadora demócrata Wendy Davis se convirtió en una heroína en Texas. Miles la vimos permanecer de pie, en sus tenis rosas, durante 13 maratónicas horas en el capitolio texano, tratando de bloquear la aprobación de una ley antiaborto enviada por el gobernador Rick Perry. Y eso lo cambió todo en el clima político estatal.

Para mí fue evidente hasta que lo escuché de mi hija adolescente y su amiga, ambas de 18 años y muy liberales. Una tarde ociosa de esas típicas del verano, conversaban entusiastas sobre Wendy Davis, exaltaban su resistencia en el capitolio y sus ideas, pero sobre todo aseguraban que votarían por ella para gobernadora, cuando emitan su voto por primera vez en las elecciones del próximo año en Texas. Como si hablaran de un ídolo musical, las jovencitas decían que nada desearían más en la vida que conocer y escuchar personalmente a la legisladora demócrata.

Ellas no fueron las únicas que reaccionaron a la acción de Davis en el capitolio. La respuesta fue inmediata en las redes sociales. Esa noche del 25 de junio, su cuenta de twitter subió de mil seguidores a 86 mil y ahora cuenta con más de 141 mil. Lo mismo sucedió en Facebook, donde tiene más de 260 mil admiradores. El momentum de la abogada egresada de la universidad de Harvard le sirvió al partido demócrata de Texas para lanzar una campaña directa de apoyo a su candidatura por la gobernación en 2014.

Wendy Davis dejó atrás a cualquier otro aspirante demócrata. Desde el carismático alcalde de San Antonio, Julián Castro, hasta su hermano gemelo, el congresista Joaquín Castro. Es imposible pensar en este momento en alguien que pueda aventajar a la senadora de Fort Worth en la carrera por el Gobierno estatal. En la lista se incluye también a su posible contrincante republicano y actual procurador estatal, Greg Abbott.

Los demócratas se pusieron las pilas y lanzaron su campaña "Queremos a Wendy", en la que llaman a los electores a involucrarse desde ahora a las tareas proselitistas. Le recuerdan a la gente que Davis "es una luchadora, alguien en quien podemos confiar para representar los intereses de los texanos, una líder que hará lo que sea mejor para nuestras familias y peleará por una paga justa en el trabajo, por una buena educación para nuestros hijos y el acceso a servicios de salud".

Gilberto Hinojosa, el actual y primer dirigente hispano del partido demócrata en Texas, asegura que los texanos ya están listos para un cambio y hace patente que no se va a ningún lugar en el estado donde no se escuche que quieren a Davis como su próxima gobernadora. Si Wendy resultara electa, sería oficialmente la tercera mujer demócrata al frente del mando estatal. La segunda fue la célebre Ann Richards, quien gobernó de 1991 a 1995. Anteriormente, la primera fue Miriam Amanda Ferguson, quien gobernó Texas en dos períodos de 1925-1927 y de 1932-1935.

El oportuno anuncio del gobernador Rick Perry de que no volvería a presentarse a una reelección allanó el camino de los demócratas para el 2014. La gestión de Perry de 13 años, convertida en la administración más larga de la historia de Texas, deja muy malas cuentas. Durante su mandato, se convirtió en el estado con el mayor número de personas carentes de seguro médico del país y el lugar 48 en gasto en educación.

Al que se llamó el gobernador "Ooops", por su fallida precampaña presidencial en el partido republicano, se le vaticina que intentará de nuevo ser el sucesor de Obama.

Perry hasta arremetió contra Wendy Davis, después de su intento de bloquear la iniciativa de ley anti-aborto SB5, cuando cuestionó el criterio de la senadora demócrata sobre los asuntos de salud de las mujeres, al comentar que "es desafortunado que habiendo sido ella misma una madre adolescente, no haya aprendido de su propio ejemplo".

Hasta en Twitter, Abbott agradeció el apoyo de un seguidor que insultó a Davis llamándola "idiota" y "una Barbie retrasada".

Por su lado, Davis ya anunció que buscará la gobernación de Texas. Sus correligionarios lo ven como el cambio definitivo. Es el futuro de Texas y no hay lugar a dudas de que Texas puede ser competitivo en 2014 y volverse azul, dijo el dirigente demócrata estatal.

Wendy, de 50 años de edad, creció bajo el cuidado de una madre soltera, trabajó desde los 14 años de edad y fue la primera en conseguir un título universitario en su familia. Estudió en la escuela de Leyes de Harvard y es madre de dos hijas. Actualmente es senadora por el distrito 10 de Fort Worth. Y tal vez, si se mantiene la Wendymanía, Davis se convertiría relativamente fácil en la gobernadora 48 de Texas.

De ser así, desde su precampaña habrá que observar cuánto peso le dará a los hispanos en Texas, cómo solucionará los graves problemas a los que aún se enfrentan y cómo se preparará para cuando esa población latina, ahora del 40%, se vuelva mayoritaria en el estado, superando incluso a los blancos. Definitivamente, el poder del próximo gobernante en Texas está ligado directamente a su orientación hacia los intereses de la población hispana.

Será uno de los mayores retos de Wendy Davis, saber si incluirá a los hispanos de lleno, all the way, al progreso de Texas.

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