El anteproyecto de Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) establece que tanto la asignatura de religión como su alternativa contarán para la media del curso "a todos los efectos". Pero, ¿quién controla en España la asignatura de religión católica y quién fija sus contenidos? La respuesta es rotunda: la Conferencia Episcopal tiene el dominio absoluto de esta asignatura en España.

El contenido de la materia lo marca la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y el currículo que se imparte hasta ahora en religión es el aprobado en 2007. Este curso, el 56,5% de los alumnos eligieron religión en los centros públicos, casi 14 puntos menos que en 1996.

El control de la Conferencia Episcopal va más allá del contenido, dado que los profesores que imparten esta asignatura deben poseer el título de magisterio (en infantil y primaria), o una licenciatura (para secundaria) y después hacer un curso para obtener la Declaración Eclesiástica de la Competencia Académica (DECA), que expide la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis.

Pero hay más. La Iglesia se asegura de que el profesor es “idóneo”, de que tiene “perfil eclesial”, indagando en aspectos personales del candidato porque “la coherencia de la enseñanza con su propia vida es una cualidad que debe adornarle”, según se lee en el documento El profesor de Religión Católica. Identidad y misión. Después, tiene que recibir la propuesta del Ordinario diocesano, es decir, la recomendación del obispo de la Diócesis a la Administración Académica que indica que esa persona es competente e idónea para enseñar religión.

LOS CONTENIDOS DE LA ASIGNATURA: EL DEBATE

Ese estrecho control de la Conferencia Episcopal sobre la asignatura genera críticas entre los propios profesores de religión. “Queremos que sea una materia estrictamente académica, plural, no dependiente de las autoridades religiosas y que no tenga que ver con la evangelización”, explica Jesús María Losada, presidente de la Federación Estatal de Profesores de Enseñanza Religiosa (Feper).

“La asignatura en la escuela pública debería estar más planteada como un compendio de religiones que explicara creencias e increencias de una forma objetiva y neutra y cuyos contenidos dependieran del Ministerio de Educación”, añade.

Su opinión choca con la de Francisco Delgado, presidente de Europa Laica, que aboga por sacar la religión de la escuela pública “para que no quite tiempo a otras asignaturas”. “¿Cómo va entrar el Gobierno en los objetivos de una entidad privada como es la Iglesia Católica? Nadie puede prohibir la filosofía que ellos quieren impartir. ¿Cómo va a fijar el Ministerio los contenidos?”, se pregunta.

Para Delgado, es importante que los niños conozcan las religiones que existen y sus líneas de pensamiento “dentro del ámbito de la Historia, de la filosofía y del arte”, pero cree que de todo ello se deben encargar los profesores de cada asignatura y no uno que es “elegido por la Iglesia”.

¿QUÉ SE DA EN RELIGIÓN?

Los contenidos de la asignatura de religión que fija la Conferencia Episcopal son muy diversos, abarcan las líneas generales de otras creencias y varían en función del nivel educativo.

Llama la atención, por ejemplo, que el contenido número uno para educación infantil es: “El cuerpo humano obra de Dios Creador con la colaboración de los padres. La diferenciación sexual (niño-niña) como don recibido de Dios”.

Los profesores de religión admiten que hay que hacer una gran adaptación de la religión para que los niños más pequeños lo comprendan. “Para explicar la religión se parte de lo más cercano para ellos, que es su familia, sus amigos, y se relaciona con la familia y con la vida de Jesús. Luego, recurrimos mucho a canciones, a juegos, a películas y a fichas para que lo comprendan. Lo pasan bien y les gusta. No les aleccionamos”, subraya Tini Fernández, maestra de educación infantil en Badajoz.

PREGUNTAS DE EXAMEN

En las siguientes etapas, la Biblia va adquiriendo importancia como base de la enseñanza y, por ejemplo, saber buscar una cita bíblica es uno de los criterios de evaluación en el primer ciclo de Primaria.

Jesús María Losada señala que la lectura de la Biblia en secundaria es importante, pero no de una forma literal, “sino para comprenderla en los contextos sociales y para apreciar la evolución del lenguaje”. Todo eso, ¿cómo se traslada a las preguntas de un examen de Bachillerato? “Podría poner el texto de un salmo y pedir que me extraigan el mensaje principal. O decir: ‘Dame el punto de vista del islamismo, del cristianismo y de un determinado movimiento de derechos humanos sobre la violencia de género”.

¿NO CHOCA CON OTRAS ASIGNATURAS?

Poco después de que se aprobara la reforma educativa, este tuit se hizo viral.

Losada argumenta que, en realidad, es complicado que los contenidos de religión choquen con los de otras asignaturas, aunque reconoce que depende del profesor: "No podemos enseñar como ciencia algo que no lo es. Se enseña como mito lo que es mito y lenguaje simbólico y distinguimos los hechos probados y los probables. Por eso, no tenemos ningún conflicto con otras asignaturas a no ser que el profesor sea un ignorante".

Otras dudas sobre la asignatura proceden de la forma en que se tratan temas como la homosexualidad o el aborto. Losada vuelve a señalar que la forma de impartir esos temas depende del profesor, a pesar del control de la Conferencia Episcopal: "Hay problemas por la confesionalidad de la asignatura y la supervisión de las autoridades religiosas sobre el contenido, pero hay formas de torearlo. Por ejemplo, puedes dar la opinión de la Iglesia, explicar lo que dice la ley o la postura de un determinado movimiento social y no estar atado a lo que dice solo una parte".

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