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Vivir junto a un aeropuerto es malo para el corazón

09/10/2013 12:03 CEST | Actualizado 09/12/2013 11:12 CET
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A las molestias por el ruido y la polución que sufren los que viven cerca de un aeropuerto se une ahora un problema más serio: es perjudicial para el corazón. La mayor investigación realizada hasta ahora muestra una relación entre los niveles de ruido soportados por los vecinos de los aeropuertos y varias enfermedades coronarias, algunas con consecuencia de muerte.

Dos estudios paralelos, uno realizado en Estados Unidos y el otro en el Reino Unido, llegan a la misma conclusión. A mayor polución acústica provocada por el continuo despegar y aterrizar de los aviones, se producen mayores ingresos hospitalarios relacionados con problemas del corazón. Aunque los propios autores reconocen que habrá que hacer más investigaciones para determinar las causas exactas, sus resultados son un toque de atención a los que planifican nuevos aeropuertos cerca de zonas residenciales.

En el primero de los estudios, publicado en el British Medical Journal, investigadores del Imperial College de Londres y el también londinense King's College, dos de las instituciones más prestigiosas del país, compararon los datos de la polución acústica provocada por el aeropuerto de Heathrow con la ratio de ingresos hospitalarios y mortalidad de 12 barrios y nueve distritos del oeste de la capital británica, es decir una muestra de unos 36 millones de personas.

Comprobaron que el riesgo era entre un 10% y un 20% mayor en las zonas con mayores niveles de ruido provocado por las aeronaves. Para afinar sus resultados, los investigadores dividieron los barrios en 12.110 pequeñas áreas con una población de unas 300 personas. Para cada área, tomaron los niveles de ruido registrados por la Autoridad Civil de Aviación desde 2001. Vieron que en las zonas con más de 63 decibelios (dB), el riesgo relativo de un ataque de corazón era un 24% más elevado y de un 14% para otras afecciones cardiovasculares. Los niveles aumentaban un poco más en las horas nocturnas.

"Estos resultados sugieren una posible relación entre los mayores niveles de ruido de los aviones y el riesgo de una enfermedad del corazón o un infarto. El papel exacto que puede jugar la exposición al ruido en la mala salud no está del todo claro. Sin embargo, es probable que pueda influir, por ejemplo, por medio de la elevación de la presión sanguínea o interfiriendo en el sueño de las personas", explica en una nota la doctora de la Escuela de Salud Pública del Imperial College, Anna Hansell.

Al otro lado del Atlántico, el estudio ha sido aún más ambicioso pero sus conclusiones son similares. Médicos de las escuelas de salud pública de las universidades de Boston y Harvard analizaron la relación de niveles de ruido de 89 aeropuertos estadounidenses y las hospitalizaciones de unos 6 millones de ciudadanos que tuvieron como motivo algún problema cardiovascular.

Aunque en este trabajo se centraron en las personas mayores de 65 años, sus resultados muestran que también existe una correlación entre polución acústica y corazón. De media, los ancianos que viven en barrios con 10 dB más de ruido provocado por los aviones tenían un incremento del 3,5% de incremento de ingresos hospitalarios por afecciones cardiovasculares. De hecho, a mayores decibelios, mayores porcentajes.

En ambos estudios se controlaron otros posibles factores explicativos, como el estatus socioeconómico, la edad, el sexo o la raza y también la contaminación medioambiental o la cercanía de carreteras y autopistas. Aún así, los investigadores no descartan que pueda haber otros factores que expliquen esta relación, aunque no imaginan cuales.

Su trabajo además es el más ambicioso pero no es el primero. En el pasado, otros dos estudios, uno con los niveles de ruido del aeropuerto de Schiphol (Ámsterdam) y otro con una muestra de 5.000 europeos vecinos de aeropuertos, ya mostraron una relación entre niveles de ruido y aumento de la presión arterial e incluso de los infartos de miocardio.

En un editorial de BMJ, el profesor de la universidad londinense de Queen Mary dice que "estos estudios ofrecen las primeras pruebas de que la exposición al ruido de los aviones no sólo provoca molestias, problemas de sueño o una peor calidad de vida, sino que también incrementan la morbilidad y la mortalidad por enfermedades cardiovasculares".