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"Mis mentiras en canal 9", el relato de una periodista de la cadena

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ZAPLANA
EFE
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Iolanda Marmol es una de las centenares de periodistas que perderán su puesto de trabajo tras el cierre, decretado por el Gobierno valenciano de Alberto Fabra, de la Radiotelevisión valenciuana (RTVV).

Pocas horas después de que se hiciera oficial el apagón, Marmol, que era corresponsal en Madrid de la cadena pública, ha publicado un escrito titulado Mis mentiras en canal 9 en el que echa la vista para atrás para reconocer, y denunciar, la manipulación a la fueron sometidos los periodistas de la cadena. Incluida ella.

Según su relato, los directivos de Canal 9 “exigían grabar a Eduardo Zaplana de su perfil bueno” y encargaron “una oda” hacia su persona, que Marmol ejecutó, cuando dejó la presidencia de la Generalitat Valenciana para ser ministro.

“También recuerdo la bronca y los gritos que me dedicaron cuando en ese video de retrospectiva Zaplana aparecía en una imagen con la tránsfuga que le había permitido hacerse con la alcaldía de Benidorm. Recuerdo poco después, cuando de ser el Elegido, pasó a ser un inmombrable. Cómo nos prohibieron que apareciera en los planos. Cómo buscaba perífrasis absurdas cuando no podía nombrarle en mis directos en los leones, a pesar de ser el portavoz del PP en el Congreso”.

Un caso similar se produjo con Francisco Camps, expresidente de la Generalitat valenciana: “Nos dieron la orden de dejar de llamarle Francesc para que fuese llamado Francisco, coincidiendo con la época en que se postulaba como posible sucesor de Rajoy”.

Las órdenes, según denuncia ahora Marmol, tenían mucho que ver con el uso de las palabras. Por ejemplo cuando se escribía “fracaso estrepitoso” y obligaban a modificarlo por “éxito discreto”. “Y recuerdo también cuando nos prohibieron decir 'recortes'” o cuando tampoco pudo decir que miles de manifestantes gritaban contra el gobierno. “Los manifestantes no 'colapsaban' el Paseo del Prado, la manifestación 'transcurría por'. Y no poníamos pancartas explícitas contra Rajoy, ni contra el PP”, evoca.

El relato de Marmol es la historia de una manipulación (consentida): “Cuando trataron de prohibirme que contase que Zaplana dejaba su escaño en el Congreso. Cuando me prohibieron decir que Zapatero había anunciado el cheque-bebé, como si de este modo los valencianos no fuesen a conocer la noticia. Cuando nos desplegaron para loar las maravillas de Terra Mítica en su inauguración y no podíamos decir que no había ni una sombra. Cuando me reñían porque me salía el acento catalán 'y eso molesta a los blaveros'. También recuerdo cómo corría el cava en las plantas de dirección de Canal 9 en Burjassot las noches electorales de mayorías del PP, mientras que los redactores comíamos bocatas de salami. Cuando se pagaban directos millonarios para que Camps saliese hablando en directo en pleno Amazonas. Y los millones de veces en las que no me dejaron poner declaraciones de la oposición. O de cualquier ciudadano que criticase al PP, o a la Generalitat.”

“Un día empiezas a sentir vergüenza de trabajar para ellos. Ahora se termina. Injustamente. Pero lo ganaron a pulso”, concluye.